Compartiendo algo especial
Este Blog nació el 13 de junio del 2008, como un intento de compartir, como médico católico, ideas sobre medicina, mis libros favoritos y espiritualidad.
Publicaremos con la periodicidad que nuestro ocupado trabajo nos permita, comentarios, reflexiones e ideas relacionadas a estas áreas.
No pretendemos ser dueños de la verdad, ni tener todas las respuestas, solo compartimos lo que sentimos que es importante. Los frutos (que al final los cosecha el Señor), dependen del uso de la libertad de cada uno.
lunes, 17 de octubre de 2011
Para la Familia
domingo, 19 de junio de 2011
Para la Familia
A Proposito del Dia del Padre
Ser Padre es ser semilla. Pero no solo se trata de ser semilla biológica, sino de ir más allá y comprender que uno es quien debe sembrar en los hijos valores e ideales.
Uno como padre debe entender que cada hijo es diferente y que cada uno tiene un camino que encontrar y seguir. Nuestro camino no va a ser su camino, pero si debe estar clara la meta. La felicidad, la cual se encuentra en vivir el Amor, siendo fiel a los dones que la vida nos ha dad0.
Ser Padre es presencia, es saber estar, dar sombra, escuchar, comprender, esperar, enseñar a caminar y saber despertar el deseo de volar. Comprendiendo que somos, como decía Gibran, tan solo el arco. Nuestros hijos deben aprender cuando buscar otra sombra, cuando buscar otras ramas, cuando volar hacia su destino, pero a la vez deben saber que siempre estaremos allí.
Ser Padre es reír, es llorar, es imaginar, es ser intenso, con la madurez que transforma la imaginación y la intensidad en un proceso que nos renueva y nos hace siempre tener ramas frescas y sombra. Logrando que el espíritu se mantenga joven para poder así entender mejor a nuestros hijos. Hay un tiempo de ser firmes, de ser risueños, de compartir las tristezas, de cantar, de bailar (a veces sin palabras y solo con la imaginación). Se trata tan solo de Amar, comprendiendo que el Amor "todo lo cree, todo lo espera...". Es esperar al hijo prodigo en la puerta del hogar porque el amor todo lo perdona.
Ser Padre es ser un modelo, un ejemplo de como la vida es el camino hacia nuestra felicidad,una felicidad no basada en lo circunstancial o lo material, sino en aquello que permanece, que el tiempo no puede borrar, que nunca se olvida y que nace del Amor. Amando lo que hacemos para el bien de los que amamos y de todos los que nos rodean.
Ser Padre es un compromiso que debe durar toda nuestra existencia. La tarea no es fácil, implica dejar de lado aquellas cosas que nos impiden tener calidad y cantidad de tiempo con nuestros hijos. Implica entender que el trabajo es un medio y no un fin. Y que nuestro tiempo ya no es solo nuestro, sino de quienes dependen de nosotros, hasta que aprendan a usar sus alas, concientes que siempre podrán buscar sombra y descanso a nuestros lado.
Y cuando uno se va apagando, ser Padre se convierte en ser un instrumento para que nuestros propios hijos descubran como en esa etapa en la que se cierra el círculo son ellos los que se convierten en nuestros "Padres". Es allí donde realmente cosecharemos todo lo que sembramos, no siendo un estorbo, o siendo una carga, sino siendo un instrumento para que los hijos acrecienten su capacidad de amar. Allí uno se da cuenta si supo sembrar bien, regar bien, ser sombra y rama. Allí uno se convierte en abono para el alma de los que nos siguen si es que son fieles al llamado que la vida les hace.
Ser Padres es un regalo que creo que no llegamos a comprender totalmente, el mundo de lo contrario sería diferente.
Y desde la Fe, tenemos un modelo en nuestro Señor, quien es nuestro Padre, y cuya voluntad es que vivamos en el Amor...el resto vendrá por añadidura. El respeta tanto nuestra libertad que nos deja volar y espera que seamos nosotros nosotros quienes nos acerquemos a sus brazos siempre abiertos.
domingo, 17 de octubre de 2010
Para la Familia
Escuela de AmorMuchas veces es necesario volver a las raíces y recordar lo que el tiempo ha ido borrando. Los seres humanos acomodamos las cosas a nuestra conveniencia y en los últimos años nuestra sociedad tiende a relativizarlo todo. Lo políticamente correcto busca no ofender a nadie y el gran error está en no llamar a las cosas por su nombre. El que los seres humanos no sepamos cuidar una flor no significa que está no pueda florecer y dar mucho fruto. Y el que le llamemos flor a algo porque tiene colores y puede ser "bella" para algunos no significa que se trate de una verdadera flor. A lo mejor necesitamos crear nuevas palabras para definir mejor las cosas.
Una verdadera familia nace de un encuentro, de dos voluntades que deciden unirse para caminar y crecer juntos para que ese amor de fruto; sea en los hijos, sea en compartir los dones recibidos con quienes la Providencia nos ponga delante. Ese encuentro debe basarse en el Amor. Y ese es el reto de los padres, el comprender que ese amor debe ser transmitido a los hijos y a quienes nos rodean. Es más que un sentimiento, es una fuerza que mueve a dar lo mejor de nosotros mismos, a compartir, a sembrar para dar fruto.
Cada familia es como un árbol que debe florecer. Y así como el agua y los nutrientes son necesarios para que un árbol crezca, una familia necesita del Amor para florecer. El amor que exista entre los cónyuges y el amor que se transmita a los hijos. Lo triste es que hace más estruendo un árbol que cae que los que están de pie y por eso muchos ya no creen en el valor de la familia. Tantos divorcios y problemas familiares que se ven en nuestra sociedad nos hacen creer que la familia es algo anacrónico, pasado de moda, sin sentido.
La familia debe ser la primera escuela del Amor, pero eso debe nacer de una relación estrecha con el Señor.
Hoy conversamos con mis hijos sobre el sexo y como algo que es un medio para la procreación y para la unión física entre los esposos se ha convertido en algo que ha perdido su esencia. Para muchos el sexo es un medio para lograr placer o para llenar el vacío que nace de una falta de amor. Se le llama amor a cualquier cosa y se relativiza algo que en su real dimensión es muy especial. Desde muy niños les hemos enseñado a nuestros hijos que lo más importante y lo que le falta al mundo es Amor. Y que es Jesús quien nos enseña a amar pues él es Amor. Les hablamos hoy de como el sexo sin amor es algo muy común en nuestros tiempos y como algo que puede ser muy especial y hermoso entre una pareja de esposos, se convierte para muchos en una búsqueda de placer vacía de amor. Aun no empiezan la adolescencia, pero les hemos dicho que en la adolescencia es posible que cuestionen muchas de las cosas que hemos compartido con ellos, que la presión del grupo es tremenda y que la mayoría de adolescentes se dejan llevar por lo que dicen los demás. Pero creo que hemos sembrado en ellos la idea que todo ser humano desea ser feliz y que la verdadera felicidad no está en lo material, en lo circunstancial, en lo que entra por los ojos, sino en lo que permanece, en lo que los ojos no pueden ver pero si el corazón, en el Amor, aquel que se ve en los frutos que van más allá de nosotros.
La familia debe ser una escuela de Amor, una escuela donde dejemos que Jesús sea el maestro y los padres seamos los facilitadores y el ejemplo para nuestros hijos. Siendo fieles a la Verdad, sin relativizar las cosas. Somos humanos, podemos equivocarnos a veces, pero si está Él, al final habrán muchos frutos de aquellos que valen la pena.
domingo, 15 de agosto de 2010
Para la Familia
Que el mundo no nos comaHace poco escuché una historia. Me la contó un paciente a quien estimo mucho. Me contaba sobre su familia.
Este paciente no se casó, pero es una persona especial porque ha dedicado su vida a saber estar, a saber acompañar, a ser como el Buen Samaritano con sus seres queridos y quienes lo rodean.
No sé si se habrá dado cuenta, pero la verdad que me emociona mucho todo lo que hace por su familia...por sus hermanos, por sus sobrinos, por sus sobrinos nietos. Es sin duda un ángel de la guarda que comparte con los que están cerca el Amor que Dios le da. Ojala que tome más conciencia de la hermosa tarea que realiza pues ello le daría aun más ánimo para seguir haciendo lo que hace. Los años pasan y siente a veces que ya no tiene la misma energía que antes, pero creo que eso no importa porque el amor no solo está en los actos, sino en las miradas, en los gestos, en las sonrisas que nacen del corazón y de la Fe. Por eso creo que no importa que ya no pueda hacer todo lo que antes hacía. Siempre podrá hacer lo que sus años le permitan hacer, la presencia cuando nace del Amor es siempre bastante y más.
En su última visita me contó una historia. Sobre alguien de su familia. Sobre como a veces uno vive para trabajar y entonces se pierde la perspectiva del camino. El medio se convierte en fin y como me dijo con sus propias palabras: "El mundo termina comiéndoselo a uno".
A veces nos olvidamos que un trabajo es un medio y no un fin. No solo eso, sino que a veces nuestros pocos ratos libres se convierten en un escape, en un cerrar los ojos a lo verdaderamente importante.
Cuantas tristezas nacen de escapar a la realidad...y no necesariamente a través de vicios...a veces el escape es de lo más sutil. El activismo laboral, el deporte desmedido, el no detenernos ni un instante para vernos a nosotros mismos y darnos cuenta de que no sabemos hacia donde vamos ni pensamos hacia donde realmente nos gustaría ir. A veces he escuchado tristes historias de personas que se entregan tanto al trabajo o su actividad de distracción (deporte, gimnasio, etc) que le roban tiempo a la familia. La familia debe ser la primera escuela del Amor, y si uno no invierte su tiempo en ella y le roba tiempo valioso a los hijos o a la pareja es comprensible que muchas familias se vayan destruyendo. Se toma entonces el camino fácil, no funcionan las cosas y se corta el árbol de raíz. Por eso muchos atacan ahora a la familia. "No sirve", "allí nacen los complejos", "allí se te quita libertad". El mundo nos quiere hacer creer que es así.
Como menciono, la familia DEBE SER una escuela del Amor, pero eso no viene gratis. La familia es como un árbol que hay que regar, podar, enderezar. Solo así puede dar sombra, solo así puede dar buenos frutos. Que el mundo no nos haga creer que no es así. El que en algunas familias la falta de amor haya destruido lo que podía convertirse en un árbol que de sombra y de frutos no debe ser motivo para no creer en el Amor y en lo que una familia puede lograr cuando hay Amor.
Y el verdadero Amor solo puede nacer de una estrecha relación con Dios.
El mundo nos come al confundirnos y lograr que convirtamos los medios en fines.
Es bueno trabajar, para poder ganar lo justo y pasar tiempo de calidad con los que amamos.
Es bueno hacer deporte, para que nuestro cuerpo libere energía y nos recreemos sanamente. Son medios, no fines.
Trabajar sin descanso y hacer ejercicio desmedido pueden ser un escape. El fin no es escapar, el fin es aprender a ser felices con lo que tenemos, es descubrir que el amor se empieza a vivir en familia.
No le robemos tiempo a los que más nos necesitan, en especial a nuestra familia, que el mundo no nos coma...lo demás, si Dios así lo quiere, vendrá por añadidura cuando tenga que venir si es que tiene que venir. Es cuestión de estar en paz, con la alegría que nace del Amor de Dios.
Que el mundo no nos coma, que no se apodere del tiempo que debemos pasar con nuestra familia y quienes están cerca nuestro, más aun cuando se pasan tiempos difíciles, cuando nuestros hijos necesitan más de uno.
domingo, 20 de junio de 2010
Para la Familia
Día del PadreYa está acabando el día del Padre, y fue un día especial para mi.
Desayuné con mis hijos y mi esposa, bendecimos la mesa como hacemos cuando estamos juntos, fuimos a misa temprano, luego compramos algunas cosas y fuimos a almorzar con mi padre.
En misa fue especial pues nos tocó a mi esposa y a mi llevar las ofrendas al celebrante. Di las gracias a Dios por todo lo que me ha dado.
La tarjeta que me escribieron mis hijos y mi esposa fue también muy especial, con esas palabras que salen del corazón y que lo animan a uno a seguir dando lo mejor.
Día del Padre...palabras especiales, recuerdos especiales de una niñez afortunada...pero uno debe recordar que no todos han tenido la misma suerte. Nuestro mundo sería muy diferente si todos hubieran tenido la suerte de tener un padre especial.
En uno de los periódicos en casa de mi padre leí un artículo sobre 4 escritores en cuya vida la figura paterna no fue lo que llamaríamos ideal...abandono, autoritarismo, ausencia, distancia, incomprensión. Eso se refleja en parte en sus escritos, y en cierto modo son lo que son porque supieron sobre ponerse a lo que esa falta de amor de padre originó...aunque las huellas se sientan en el fondo de su alma.
¿Qué es ser Padre?
Padres biológicos tenemos todos, pero ser padres es más que dar la vida.
Un padre debe ser como un árbol fuerte; alguien que da frutos, que da ejemplo, que da sombra, que da consejo y paz, de madera fuerte que no se quiebra en la tempestad, en cuyas ramas se cobijan nidos, que sabe que nunca debe dejar de estar allí para los hijos, conciente de que sus semillas seguirán su propio camino, que podran ser a su vez nuevos árboles.
Pensaba en la gran responsabilidad que tenemos todos como padres. No solo se trata de trabajar para traer el pan al hogar, para cubrir las necesidades materiales y salir adelante ante los retos que la vida nos pone como familia. Se trata de velar también por las necesidades espirituales de quienes amamos, de encender en nuestros hijos el amor a la verdad, a la justicia, a la solidaridad, a la paz. De entender que no somos perfectos, que no somos infalibles, que podemos equivocarnos...pero de recordar siempre que al amor es más que un sentimiento, es una voluntad puesta al servicio de nuestros ideales, es el encontrar en nuestro corazón esa Fe y Esperanza que nos acercan al Padre eterno para poder amar con ese amor que solo puede nacer de la cercanía a Él.
Nadie da lo que no tiene.
El Amor de Dios por los hombres, ese amor de Padre es tan desprendido que respeta nuestra voluntad, y de una manera misteriosa va mostrándonos un camino aun en medio de la lejanía e indiferencia que le mostramos muchas veces.
No sé hasta que punto esos 4 escritores se hayan dado cuenta (no son creyentes), pero para mi a los ojos de la Fe, en esa ausencia que sintieron de su padre, fue la Providencia del Padre la que les abrió la mente y encendió en ellos la pasión por la literatura. Ellos en su libertad han escogido su propio camino distante. Sin embargo algunos de ellos a veces en sus escritos dejan traslucir lo que la Providencia les dicta. Uno de ellos escribio una vez "Solo porque alguien no te ame como tu quieres, no significa que no te ame con todo tu ser". Esto último bien podríamos decirlo de Dios.
Tenemos que ser padres que formén hijos con valores, responsables, independientes, solidarios, que puedan darle al mundo que los rodea lo mejor de si mismos, ese Amor que se hace más pleno cuando estamos cerca de nuestro Padre que está en los cielos.
Gracias papá por haber sido un árbol fuerte, por haberme enseñado a dar sombra, a dar fruto, a cobijar nidos, a amar lo que hago. Tu siempre amaste lo que hacías, al trabajar, al enseñar en la universidad, al desarrollar tu arte, al compartir con nosotros tu espíritu. Ahora cosechas lo sembrado y nos toca darte sombra y que nuestras ramas te protejan del viento.
Gracias Señor por permitirme sentir tu amor en mis padres, mi familia, y el mundo que me rodea, gracias por ser un Padre que siempre está con los brazos abiertos, esperando nuestro retorno al hogar.
Feliz día a todos los padres.
domingo, 28 de febrero de 2010
Para la Familia
Te extraño, ¿Cuándo vienes?
Hay palabras que salen del corazón, y hace unas semanas mi familia estuvo de vacaciones fuera de la ciudad y yo me quedé trabajando.
Conversábamos por teléfono todos los días, pero al cuarto día uno de mis hijos, con esa ternura e inocencia que salen de un corazón puro, me dijo "papá, te extraño, ¿Cuándo vienes?
¿Que es ser padre? una de las tareas más importantes en la vida de un hombre. Implica abrir la mente y sembrar en el corazón de los hijos todo aquello valioso que les servirá para encontrar su camino y llegar a buen destino. En el buen uso de nuestra libertad y de su libertad se esconderá la fuerza para que encuentren la verdadera felicidad.
“Papá te extraño”…toda la ternura que sentí en esas palabras la verdad que me estremeció.
Hace unos días presencié el reencuentro entre un padre y su hijo. Los detalles no vienen tanto al caso, pero basta decir que el padre desea estar más cerca de su hijo, a quien la vida a puesto muy lejos. El padre es un buen amigo y aunque no me lo ha dicho con estas palabras, cada vez que converso con él siento que por su alma resuenan las palabras “hijo mío te extraño”. Han podido compartir juntos unos días después de muchísimos años, ojala hayan podido conversar de todo aquello que el padre desea compartir con su hijo. El tiempo pasa y hay momentos que no se vuelven a repetir. El tiempo pasa y a veces uno descubre que hay cosas que debieron decirse.
Yo tuve una infancia feliz. Padres cariñosos, que con disciplina, ejemplo, ternura y amor fueron sembrando y compartiendo con nosotros cosas que valoro muchísimo y que han sido parte de las herramientas que me han permitido llegar a donde estoy. No solo es el amor en los gestos, en los sacrificios, en los regalos, sino en su ejemplo muchas veces silencioso. Papá sufre desde hace unos años las secuelas de una cirugía. Escucha, sonríe, se emociona, pero hay cosas que han cambiado. Fue él quien me animó a escribir y publicar mis escritos poco antes de su operación. El leía mis borradores, los corregía, me aconsejaba…papá, extraño tus palabras, tus consejos. Estas cerca, pero tú mente a veces se pierde buscando ver lo que lo que te rodea, perdiéndose en los recuerdos del ayer.
Cuando pensaba en escribir esta entrada, sentía una gran emoción. Aparecieron muchas preguntas en mi mente. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué es lo que debo compartir?
Y de pronto apareció una respuesta. Todo es una enseñanza, todo es una oportunidad. Resonó en mi alma una frase: “Hijo mío, te extraño”
Y pensé en Dios. Algo que solo a partir de la Fe es posible pensar y sentir.
Pensé en Dios no como un ser lejano y distante, sino como un padre que lo único que desea es que el hombre regrese a él. Un padre que es Amor y que respetando nuestra libertad nos habla en el silencio, nos habla con su Providencia, nos habla en su Palabra en los Evangelios, nos habla en la oración.
Mi hijo me recordó lo que todo ser humano en el fondo de su alma añora, el encuentro con el Padre. San Agustín dijo “me hiciste Señor para ti, y anduvo inquieto mi corazón hasta que no descansó en ti”, podríamos refrasear lo que dijo: “Me hiciste Padre para ti…”. Para acercarnos a él es necesario entender que debemos ser como niños y que “le extrañamos”, que le necesitamos.
¿Cuándo vienes? Esa es la pregunta clave. Pero no de parte nuestra hacia nuestro Padre, si no de él hacía nosotros. Es él quien quiere que seamos como niños para compartir con nosotros todo lo que él tiene preparado.
Qué el sentir que extrañamos a nuestros seres queridos nos haga tomar conciencia que tenemos un Padre celestial que nos extraña, y espera que volvamos libremente a él.
No se trata de hacer o no hacer esto o aquello. No veamos a Dios como un padre de reglas, las reglas son instrumentos. Dios es Amor y quiere enseñarnos a amar. El resto viene por añadidura.
Sintamos en nuestros corazones esa necesidad de él y digámosle “Padre te extraño”, para empezar a caminar a su encuentro.
No es fácil, es un camino que implica humildad, aprender a ser como niños y vencerse a uno mismo. Con su ayuda es posible, sus brazos siempre están abiertos.
“Te extraño…¿Cuándo vienes?”
...es él quien nos llama.
lunes, 12 de octubre de 2009
Para la Familia
Sembrando y Cosechando
Una vez más he tenido la suerte de poder admirar y emocionarme con el cariño de unos nietos por su abuela.
La hija estaba de viaje y un súbito problema de salud motivó una hospitalización inesperada en la abuela. Sus nietos mayores estuvieron a su lado y no solo con la natural preocupación que nace ante lo incierto (eso es algo que sucede con una enfermedad, especialmente en una persona mayor), sino por su cariño y dedicación diaria hacía su abuelita. Todo salió bien y antes del alta les hice a los nietos el comentario sobre mi admiración por haber estado al lado de su abuela, y a la señora le comenté lo afortunada que había sido.
Entonces todos ellos compartieron su experiencia. Puedo resumirlo todo con una palabra muy usada, pero que los seres humanos no la vivimos en toda su dimensión. Esta familia si lo ha hecho, lo que compartieron conmigo y lo que vi en los días que los acompañé como su médico me lo confirman: Amor.
Es una familia que vive el amor, en la que se comparte todo, respetando espacios, comprendiendo errores, perdonando, siempre dispuestos a estar cuando a uno se le necesita. Es más la hija estaba de viaje, y tanto los nietos como la abuela no quisieron importunar un viaje soñado con la noticia de una enfermedad que felizmente no era grave. La hija también es muy especial por la estrecha relación, cariño y dedicación que tiene con su madre.
La abuela me dijo que como su hija y su esposo trabajaban, ella y el abuelo disfrutaban de estar con sus nuestros nietos buscando que se sientan bien, que disfruten de su presencia. Sin sobre engreírlos, con cariño, con alegría, con mucho amor.
Como me dijo en otra oportunidad otra abuela: "corregirlos y disciplinarlos es tarea de sus papás, a mi me toca disfrutar de su presencia y que ellos disfruten de la mía". Si los hijos no tienen el tiempo de traer a los nietos a casa uno va hacía donde están ellos, adaptandose a su realidad.
El amor se siembra día a día. No es cosa de un instante. Nace del compartir, de tener experiencias comunes y buscar las oportunidades para que se den esos instantes, deseando despertar lo mejor de los que uno ama, de hacerlos sonreír, de acompañarlos en los momentos tristes. Si no se enseña a amar en el seno de la familia, uno corre el riesgo de llamar "amor" a cualquier cosa.
Se necesitan familias unidas, que eduquen a sus hijos y a sus nietos en lo que es el verdadero amor. Los abuelos que siembren ese amor en sus hijos y en sus nietos, cosecharan en abundancia cuando sea el momento.
sábado, 15 de agosto de 2009
Para la Familia
Tiempo compartidoToda familia necesita momentos de tiempo compartido, y no solo para los mayores sino también para los más pequeños, para que puedan sentir aquello especial que se vive cuando hay amor, cuando hay unión. Lamentablemente eso no ocurre siempre, las familias no están unidas, hay celos, falta de comunicación, resentimiento, envidias, intereses y mucha hipocresia.muchas veces la gente se junta pero no está unida. se reune pero esta dispersa, se habla pero no de lo importante. En casa de mis padres tenemos una tradición que siempre tratamos de cumplir. Cenamos un día a la semana y almorzamos un día del fin de semana. Allí nos ponemos al día, compartimos momentos de alegría, de juego, de planes y proyectos, recordamos lo pasado y soñamos un poco en lo que vendrá, aceptando que en el presente hay cosas que no dependen de nosotros y que nos gustaría que fuese diferente, pero con la alegría de saber que estamos juntos, sino físicamente (una de mis hermanas vive en otro país) en espíritu y suele a veces llegar una llamada telefónica para sentir más la cercanía. Hace unos pocos días ella estuvo de visita y compartimos todos un poco más. Fue un regalo para todos, especialmente para mis padres pues ven que su espíritu se transmite a las nuevas generaciones.
Ojala todas las familias encuentren esos espacios para un poco de tiempo compartido.
domingo, 12 de julio de 2009
Para la Familia
No perder la esperanzaHay familias a las cuales a veces les toca pasar por momentos muy difíciles. Una enfermedad intempestiva, un accidente, la pérdida de un ser querido.
Las reacciones ante todo esto son de lo más variadas, pero cuando hay unión, cuando hay amor uno descubre una dimensión increíble...que transforma, que alivia, que consuela, Muchas veces cerramos los ojos y nos cerramos en nosotros mismos. Entonces el dolor es más intenso, la agonía es más larga y la tristeza nos anula e impide ver que la vida continua. Se trata de abrir los ojos a la esperanza y acrecentar nuestro amor.
Lo he visto hace poco en un amigo. Ha pasado momentos muy difíciles, un hijo pequeño con un serio problema de salud. Para la ciencia algo incierto, para él algo que ha cambiado su vida pero no como pensaría la mayoría. Su espíritu es admirable, su fe se ha fortalecido, su esperanza es contagiante y se le ve con una energía que solo puede nacer del amor de Dios. Sigue luchando y seguirá luchando.
Tanto amor me hace pensar que los milagros pueden ser posibles. Mis oraciones están con él, y sé que desde hoy no solo las mías sino las de quienes quieran acompañarlo. Al final todos somos una gran familia...no perdamos la esperanza
viernes, 5 de junio de 2009
Para la Familia
La buena Tierra
Acabo de empezar a leer la biografía de un Santo que siempre despertó en mi un sentimiento especial. Este año a partir del 19 de junio la Iglesia Católica inicia el año Sacerdotal, conmemorando los 150 años de la muerte del Santo Cura de Ars: San Juan Maria Vianney. Es de él de quien he empezado a leer y algo que me tocó mucho al iniciar la lectura del libro es recordar como los santos no se hacen solos. Necesitan de buena tierra y de buen cuidado. Todos somos una semilla que Dios planta en esta Tierra, y la Providencia verá que que cada semilla pueda florecer si es que si es que orienta sus hojas al sol, si es que se deja regar, si es que se deja podar y más fácil aun si es que la tierra donde la plantaron es buena.
Una buena familia es la mejor tierra para que la semilla empiece a crecer. En especial una familia donde haya generosidad, hospitalidad, madura austeridad que no despilfarre las cosas innecesariamente, donde haya oración y se cultive la comprensión, el amor y el perdón. No es una tarea fácil, no se trata de ser una familia perfecta, pero si una familia en la que cuando haya errores se rectifiquen, cuando haya caidas se levante, y cuando haya que perdonar se mire hacia adelante fortalecidos por el Amor. Cuan importante es una buena familia en estos tiempos en que se necesitan hombres Santos que nos recuerden que hay un camino, que hay una Verdad, y que alli está la Vida.
Que nuestras famlias, iluminadas por la Fe, alegres por la Esperanza y sin miedo y fortalecidas por el Amor de Dios se conviertan en esa buena tierra para que nuestros hijos den flores y frutos, concientes de su libertad, descubriendo modelos que enderecen, abonen y rieguen su semilla. Tanto Roxana como yo sembraremos en los corazones de nuestros hijos para que vivan con verdadero amor la vocación a la cual hayan sido llamados (y eso lo deben descubrir ellos). Dios lo sabe, tan solo queremos ser buena tierra...los frutos son para él, pues él es quien nos regaló las semillas. El es el sembrador y espera que todos demos frutos. Está en cada uno hacerlo, a nivel personal, como familia, como Iglesia. Al final todos somos una gran familia.
lunes, 16 de marzo de 2009
Para la Familia
Aniversario
La semana pasada cumplimos con mi esposa 14 años de casados. Hicimos un breve alto en nuestro trajinado día y compartimos algunos recuerdos y reflexiones. Algo en lo cual hemos venido reflexionando últimamente es en como el matrimonio entre un hombre y una mujer debe ser un reflejo de lo que es el Amor de Cristo por su Iglesia. Cristo ama a su Iglesia por encima de todas las cosas que los hombres que forman parte de ella hagamos. Su amor va más allá de nuestra fidelidad o nuestro compromiso. Su Amor es para siempre. Y los esposos debemos entender esa dimensión del Amor. Cada uno de los cónyuges debe amar a su pareja como Cristo ama a su Iglesia; con un amor que trascienda lo circunstancial, lo accidental, lo imperfecto, y que se alimente de la Fe y la Esperanza de que Dios sabe porque nos puso a está persona en nuestras vidas: Para que aprendamos a descubrirle.
Pero ¿Y qué hay de quienes terminaron su relación? El amor es como una semilla o como una antorcha. Dios es la fuente de agua que hará que la semilla crezca o la fuente de luz que mantendrá viva la antorcha. Pero somos libres y es la pareja la que debe trabajar para que la semilla de fruto y para que la antorcha no se apague. Si en su libertad una pareja decide dejar de regar su semilla o apagar su antorcha, eso no significa que Dios se olvide de ellos. Por él contrario, él siempre les mostrará caminos para descubrir que nunca nos deja solos, que siempre está a nuestro lado. Es cuestión de usar nuestra libertad para encontrar cual es su voluntad. El resto vendrá por añadidura.
lunes, 23 de febrero de 2009
Para la Familia
Abuelas Especiales
En mi trabajo tengo la oportunidad de conocer personas muy especiales. Y esta última semana fue mi encuentro con dos abuelas lo que motivó la nota que hoy comparto.
La primera es más joven y compartió conmigo algo muy especial. Una tarjeta que le había preparado una se sus nietas por su cumpleaños, una decada más de vida.
La verdad que me sentí especial por haber podido leer esa tarjeta (diría mejor un pequeño folleto) que con tanto cariño había preparado la nieta para su abuela. Fue algo escrito con una ternura tremenda que me hacía ver como esta persona siempre pone lo mejor de si en lo que le toca hacer. Y cuando se trata de ser abuela lo da todo, escucha, comparte, anima, engríe. Durante los últimos meses he podido conocerla de cerca, pues veo a un familiar suyo. Es de una fortaleza admirable, hace lo que tiene que hacer, siempre está cerca de quien la necesita.
La otra señora es mucho mayor, casi llega a los 90. Aca me ha tocado ver la dedicación y el cariño de sus nietos que siempre la han acompañado. He visto esa preocupación sincera y amorosa por quienes están agradecidos por todo lo que han recibido de ella.
Dos vidas distintas, dos realidades y épocas diferentes, pero el reflejo de que ambas supieron y saben aun dar lo mejor que tienen.
Estas dos personas me recuerdan que una abuela no juzga, no disciplina como lo haría una madre. Estas personas han sabido escuchar y han dado a cada uno de sus nietos lo que necesitaban, aquello que una madre hará algún día por sus nietos, pero que a veces es aun muy joven para enseñar a sus hijos. Estás dos mujeres han sabido ganarse el amor sincero de quienes han visto en ellas a una abuela, no a una madre. Madre solo hay una.
lunes, 9 de febrero de 2009
Para la Familia
Día de la Amistad, Día del Amor
Es increíble la cantidad de comercio que se mueve en torno al 14 de febrero... tarjetas, regalos, flores, cenas...tantas cosas.
La amistad y lo que se da entre las parejas de esposos y enamorados debe basarse en el Amor. En el caso de una pareja se da el amor llamado también el "eros". Pero si queremos de verdad celebrar bien ese día, no bastan las buenas intenciones, sino que es necesario entender un poco más lo que es realmente el Amor.
Creo que toda pareja de enamorados y de esposos debería leer la encíclica de SS Benedicto XVI "Dios es amor". En ella él nos recuerda que "el eros necesita disciplina y purificación para dar al hombre, no el placer de un instante, sino un modo de hacerle pregustar en cierta manera lo más alto de su existencia, esa felicidad a la que tiende todo nuestro ser...Si bien el eros inicialmente es sobre todo vehemente, ascendente —fascinación por la gran promesa de felicidad—, al aproximarse la persona al otro se planteará cada vez menos cuestiones sobre sí misma, para buscar cada vez más la felicidad del otro, se preocupará de él, se entregará y deseará « ser para » el otro."
Hay sin duda muchas cosas sobre las cuales es necesario reflexionar y trabajar. Las parejas deben entender que su relación debe "buscar la felicidad del otro". Y en ese proceso es que uno alcanza la felicidad.
"Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don." Es una tarea que debe ser trabajada en conjunto, regando juntos, creciendo juntos, abonando juntos, podando juntos, solo así los frutos serán de lo mejor, para que Dios los pueda cosechar. Solo asi se podrá formar una familia donde se viva y se contagie a los demás el Amor.
Pero no olvidemos que las semillas vienen de Él, sin Dios es imposible amar de verdad.
Feliz día de la amistad.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est_sp.html
lunes, 26 de enero de 2009
Para la Familia
Vacaciones
El trabajo es un medio para vivir, mientras que la familia es un camino para amar y ser amado.
Por más bueno que uno sea, nadie es indispensable para su trabajo. El día en que no estemos seremos reemplazados por alguien más. Y si bien al inicio pueda que no tengan nuestra experiencia, el tiempo hará que se aprendan las cosas. Nadie es indispensable para su trabajo.
Pero para nuestras familias si somos indispensables, para nuestra pareja, para nuestros hijos, para nuestros padres, para todos aquellos que son objeto de nuestro amor (incluidos nuestros amigos de verdad, que vienen a ser como una familia para algunos).
Los hijos crecen y vaya que rápido, y es necesario que los padres encontremos un tiempo para estar solos con ellos. Salir de lo cotidiano, del día a día, para compartir momentos que sean inolvidables.
Las vacaciones son uno de esos momentos. No solo un tiempo para divertirnos y pasar momentos agradables, sino sobre todo un tiempo especial para decirles a nuestros seres queridos cuanto los amamos, no solo con nuestras acciones sino también con nuestras palabras. A veces se necesita un momento para eso, para decir te amo.
martes, 6 de enero de 2009
Para la Familia
Cuestión de perspectivaUno siempre ve con esperanza el año que empieza, pero creo que olvidamos algo simple. Es cuestión de perspectiva, un año toma su tiempo en pasar, y nos permite ver cambios, hacer planes, proyectos. Sin embargo si somos realistas cuantas veces nuestros propósitos de año nuevo no duran más que unas pocas semanas o meses en el mejor de los casos y caemos nuevamente en la rutina del día a día.
Allí está el problema, ponemos toda la esperanza en “año que viene” y nos olvidamos que en realidad es cada día que pasa el que debemos ver con esperanza. Cada día que vivimos independientemente de lo que hagamos (trabajar, descansar, reír, llorar) debe ser visto con esperanza...mañana será otro día y puede ser mejor.
Veamos con esperanza cada día que llega a nuestra vida. Y busquemos en ese día vivir momentos de calidad con quienes están cerca a nosotros, con nuestras familias, con nuestros amigos. No se trata de hacer una gran celebración, se trata de vivir con la alegría que nace de la esperanza de saber que uno siempre puede dar un poco más y que los obstáculos son al final oportunidades y lecciones. Es cuestión de perspectiva, un año son 365 días, vivamos cada día con intensidad y gratitud, con humildad y madurez. Cada día es en si mismo un regalo, aunque la noche pueda ser larga, al final siempre habrá un nuevo día.
viernes, 12 de diciembre de 2008
Para la Familia
Adviento un tiempo especial para la familia
Sin duda el Adviento es un tiempo para vivirlo en familia. Y como familia es importante compartir momentos especiales. El encender las velas de la corona de Adviento, el decorar juntos el árbol, el armar el nacimiento. Son instantes importantes que nos permiten estar más unidos, instantes que quedarán grabados en la memoria para siempre.
Conozco una persona para quien el armar el nacimiento fue siempre un momento muy especial. Ese nacimiento era un homenaje para ese niño Jesús a quien sus padres le enseñaron a amar desde que este señor era pequeño. Los años pasan y este año ya no tiene la juventud ni la salud para realizar el hermoso nacimiento que siempre hacía. Pero como conversáramos con su hija, que él sienta que lo puede hacer con la ayuda de su familia, aceptando que es momento de pasar la posta a las nuevas generaciones para armar juntos el nacimiento que él con tanta dedicación hacía.
El Adviento nos regala esos momentos especiales en los que se comparte y se vive la unión familiar.
No perdamos la oportunidad, que una familia que comparte momentos especiales siempre estará unida a pesar del tiempo y la distancia.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Para la Familia
Perdón
Hace unos días mis hijos hicieron una travesura. Mi reacción fue excesiva en cuanto a las palabras que usé para reprenderlos. Mi esposa me hizo notar que se habían asustado un poco.
Al día siguiente (domingo) pasé toda la mañana con ellos (fue uno de esos raros domingos que no tuve que ir a trabajar) y lo primero que hice fue pedirles perdón por las palabras que use la noche anterior. Les explique que todos los seres humanos podemos cometer errores, y que mi error la noche anterior fue usar palabras fuertes que podrían haberlos asustado. Les expliqué que todos nos podemos equivocar, pero lo importante es saber pedir perdón y tratar de no cometer de nuevo los mismos errores. Hay cosas que para ellos pueden ser importantes y a veces una palabra fuerte puede ser entendida fuera de contexto. Mi primer error fue no darme cuenta que una travesura es a veces algo casual, inesperado. Yo como adulto conozco las consecuencias de lo que hago, pero ellos no. Una palabra con amor puede ser más efectiva que cien palabras fuertes. Esta semana he tenido un poco más de tiempo para estar con ellos, hemos hecho tareas, hemos conversado, hemos bromeado un poco. Y veo como ellos si desearían tener más tiempo conmigo. Hay un tiempo para todo, para pedir perdón, para corregirlos, para jugar, para compartir...pero todo debe ser hecho con amor. Las palabras fuertes de la otra noche no nacieron del amor, sino de mi cansancio y mis hijos no tienen la culpa de ello.
Que nuestros cansancios o preocupaciones no nos hagan ciegos. Que al hacer las cosas las hagamos y digamos como nos gustaría que hiciesen con nosotros. No es fácil, pero felizmente siempre es posible pedir perdón...y cuando hay amor éste siempre llega. La familia es la primera escuela para vivir el amor, para vivir el perdón.
Gracias familia por ser lo que son, gracias Dios por el regalo que me has dado.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Para la Familia
Tiempo para compartirEn el mundo de hoy es a veces difícil encontrar espacios para lo que uno realmente desea. Las ocupaciones, el trabajo, lo circunstancial nos aleja muchas veces de esos espacios que nos acercan a quienes más amamos. No solo de nuestros hijos, sino también en ocasiones de nuestros padres y hermanos. En los países industrializados es incluso peor, pues hay mucha más movilidad, hijos que viven en diferentes lugares, familias separadas por las responsabilidades o las oportunidades de trabajo. Cuantas veces veo padres de familia que me dicen que sus hijos crecieron tan rápido que cuando se dieron cuenta ya estaban partiendo al extranjero en busca de nuevas oportunidades. Felizmente ahora con la revolución en las telecomunicaciones (internet y mail, video chat) es más fácil comunicarse. Pero con todo esto ¿Realmente nos comunicamos? ¿Compartimos lo esencial o lo circunstancial? Vivimos muy aprisa y lo esencial requiere tiempo. Creemos esos espacios. Que no nos suceda que cuando "tengamos tiempo" ya sea demasiado tarde.
Mis padres han sabido fomentar esos espacios, cenamos todos los martes y almorzamos todos los sábados con mis hermanos y mis padres. Mi hermana que vive fuera nos llama por teléfono cuando puede a esas horas. Es un inicio, pero voy descubriendo que nunca es bastante. La familia, para algunos relativizada y satanizada en este mundo "Moderno", es la primera escuela. Busquemos esos espacios para compartir, no solo lo circunstancial y sino sobre todo lo esencial. EL tiempo no se detiene, nosotros si podemos hacerlo, aunque sea unas pocas horas a la semana para compartir con quienes están cerca a nosotros.
Es cuestión de voluntad...y de querer amar.
viernes, 31 de octubre de 2008
Para la Familia
Como en FamiliaAcabo de regresar de un viaje (siempre es importante aprender cosas nuevas y un congreso médico te da la oportunidad de estar al día con lo último). He tenido tanto trabajo últimamente que decidí tomarme un día libre para descansar. Un gran amigo de mi hermano vive cerca de donde fue el congreso y me dio hospedaje para mi último día.
El primer detalle fue su mail: el mensaje decía “A mi hermano”. El es como otro hermano para mi hermano pues son de esos amigos de verdad que lo comparten todo. Yo me sentí algo emocionado por lo que decía el mail. Se sentía una cercanía y una acogida especiales. Me quedé el último día de mi viaje en su casa. Conocí a su familia, a su esposa, a sus hijas, además de la simpática mascota. Salimos de compras, cenamos recordando viejos tiempos …y de pronto la conversación termino en lo esencial, en lo importante, en los ideales, en los sueños…y en la fe. Esa cercanía sentida a través de sus palabras en el mail se convirtió en una cercanía aun más plena, una hermandad espiritual. Al día siguiente nos despedimos, y sé que de verdad tengo un nuevo hermano, no solo en la fe, sino que también en la esperanza y en esa unión que da el amor fraterno. Que suerte encontrar amigos así, hermanos así.
Sin duda uno se siente en familia. Aprendamos a ser hermanos de quienes están cerca nuestro, compartiendo lo importante. Sin duda el mundo sería diferente.
viernes, 17 de octubre de 2008
Para la Familia
Amor del Bueno
Ayer recibí a una paciente mayor que vino acompañada de su joven nieto, un exitoso profesional. Me enterneció mucho la escena porque se veía en él una preocupación sincera por su abuela.
Ya antes había conversado con otra paciente sobre el tema, sobre el amor de los nietos, y ella me dio su secreto: "Una abuela no debe ser otra mamá, debe ser la abuela, dando todo su cariño, engriendo a los nietos en la justa medida sin asumir el rol que les toca a los papás. Yo no me preocupo si comen toda su comida, si se portan bien, si hacen sus tareas. Para eso están sus papás. Yo me encargo de que se sientan queridos, de engreirlos sin esperar nada a cambio fuera de sus sonrisas y su cariño. Que cuando yo no esté no me recuerden como otra mamá que dice no hagas esto o haz esto. Quiero que me recuerden como alguien que los ama y les da todo lo que los hace felices, tolerando a veces algunas pequeñas travesuras, pero esforzandome porque que sientan que el amor debe ser desinteresado".
Es cierto , a veces los padres damos a nuestros hijos muchas cosas en función de lo que ellos nos dan: a mejores notas, a mejor conducta, a más motivo de orgullo los premiamos más. Pero los abuelos tienen la oportunidad de dar sin esperar nada.
Estoy seguro que ese nieto y esa abuela que me visitaron ayer son muy unidos porque ella lo dio todo sin esperar nada a cambio. Cuando los vi salir juntos fuera del consultorio me emocionó darme cuenta que ese es el amor del bueno, el que no espera nada pero lo comparte todo, el amor que llega como un regalo.
Sobre el contenido de las entradas
Entradas: Se publicará siempre que sea posible cada dos semanas
Atardeceres: Reflexiones dedicadas a mis pacientes y a toda persona que pasa por momentos difíciles. Basadas en lo que aprendo cada día de trabajo. Los colores del atardecer me recuerdan siempre que tras la noche viene siempre un nuevo día.
Experiencias y Espiritualidad: Reflexiones sobre como en la vida diaria Dios nos habla de mil y un maneras.
Para mis hijos: Breves lineas dirigidas a mis hijos y a todos los que quieren aprender.
Palabras de Vida: Reflexiones breves sobre una cita de la Biblia que me ha tocado de manera especial.
En forma alterna con:
Médico cúrate a ti mismo: Reflexiones y comentarios sobre la medicina y los médicos, tratando de humanizar la relación médico paciente, haciendo énfasis en los aspectos espirituales. Dirigida a estudiantes de medicina, médicos y otros profesionales de la salud, asi como quienes se interesen por los temas relacionados.
Para la Familia: Reflexiones sobre temas y situaciones por las que pasa toda familia.
Hojas Especiales: Comentarios e ideas sobre mis libros favoritos. Actualmente comentando "El Principito".
Meditando con Santa Teresa de Lisieux: La culpable de toda esta locura de compartir lo que uno escribe. Hace 3 años empezamos compartiendo estos mensajes con amigos cercanos y pacientes. Ahora forman parte del Blog. Citas tomadas de "Historia de un alma", la autobiografía de Santa Teresita (versión en ingles que nos regalo una gran amiga).
Un muy fuerte abrazo, con mis oraciones,
Luis Manuel
Algunos libros que recomiendo para médicos y estudiantes de Medicina
- "A Balm for Gilead: Meditations on Spirituality and the Healing Arts " por Daniel Sulmasy
- "Aequanimitas" por William Osler
- "Ciudad de la Alegría" por Dominique Lapierre
- "How Doctors Think" por Jerome Groopman
- "La Ciudadela" por A.J. Cronin
- "Medico de Cuerpos y Almas" por Taylor Caldwell
- "Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, a Man Who Would Cure the World" porTracy Kidder
- "Más grandes que el Amor" por Dominique Lapierre
- "Only 10 Seconds to Care: Help and Hope for Busy Clinicians" por Wendy Schlessel Harpham
- "Osler's Bedside Library: Great Writers Who Inspired a Great Physician" por Audrey Shafer
- "Osler: Inspirations from a Great Physician" por Charles S. Bryan
- "The Healer's Calling: A Spirituality for Physicians and Other Health Care Professionals" por Daniel Sulmasy
- "The Last Half Hour of the Day: An Anthology of Stories and Essays That Have Inspired Physicians " por Christine Laine
- "The Nature of Suffering and the Goals of Medicine" por Eric Cassell
- "William Osler: A Life in Medicine" por Michael Bliss