Este Blog nació el 13 de junio del 2008, como un intento de compartir, como médico católico, ideas sobre medicina, mis libros favoritos y espiritualidad.

Publicaremos con la periodicidad que nuestro ocupado trabajo nos permita, comentarios, reflexiones e ideas relacionadas a estas áreas.

No pretendemos ser dueños de la verdad, ni tener todas las respuestas, solo compartimos lo que sentimos que es importante. Los frutos (que al final los cosecha el Señor), dependen del uso de la libertad de cada uno.

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lunes, 4 de julio de 2011

Hojas Especiales

Rugiendo como el trueno
Nos toca continuar con las reflexiones sobre "El Principito", y el capítulo XXII en lo breve que es, nos habla del encuentro entre el guardavías y el Principito. En su corto dialogo nos recuerdan con pocas palabras como vivimos la vida los adultos, con "mucha prisa".
Y el gran problema es los hombres no saben lo que buscan, "ni siquiera el conductor de la locomotora lo sabe". Ni siquiera quienes tienen el poder y guían a las multitudes lo saben. Vivimos casi siempre "rugiendo como el trueno", tanto por el ruido que hacemos, como por la velocidad con la que vivimos. Probablemente persiguiendo nuestra felicidad, pensando que se encuentra en la meta, cuando es en el camino donde construimos la felicidad. "Nunca se siente uno contento donde está" dice el guardavía.
Tantos proyectos, tantos planes, tantos sueños en los que ponemos todo nuestro esfuerzo y por ello nos olvidamos de vivir, de disfrutar lo que nos regala cada día. Carpe diem. Los sueños y los proyectos son importantes pero como una guía hacia donde deseamos ir. Parecemos no estar satisfechos nunca y siempre andamos buscando experiencias nuevas, retos nuevos, placeres nuevos, cuando al final no perseguimos "absolutamente nada" que valga la pena. La vida es como un viaje y ese tren debe llevarnos hacía nuestra felicidad, y el camino es parte de ese proceso. Amar el camino para poder llegar a la meta. A veces nos obsesionamos tanto con la meta que nos olvidamos de buscar el mejor camino y de recorrerlo con alegría y esperanza, más allá de las dificultades.
"Unicamente los niños saben lo que buscan" nos dice el Principito, recordándonos que ellos se aferran a lo que es importante para ellos (lo que los hace felices).
Hace casi dos mil años Jesús dijo lo mismo: "Dejad que los niños vengan a mí...porque de los que son como ellos es el reino de los cielos" (Mt 19,13). Seamos creyentes o no, los niños pueden enseñarnos muchas cosas, y Saint Exupery capta la esencia de lo especial que hay en el corazón de un niño, ellos saben lo que buscan, aun cuando lo encuentren en una simple muñeca de trapo.
Como dice el guardavía, "¡Qué suerte tienen!.
No vivamos de prisa "rugiendo como el trueno" sin saber qué es lo que buscamos. Aprendamos a sentirnos contentos con el viaje, con cada día de nuestras vidas. Veamos los momentos de tristezas como parte del camino, y no lloremos demasiado por lo que perdimos, recordemos lo bueno que vivimos y pensemos que el mañana traerá nuevas oportunidades para poder ser felices. Aplastemos nuestra "nariz contra los vidrios" y disfrutemos del paisaje del camino que vamos recorriendo. Después de un túnel siempre vendrá la luz, abramos bien los ojos y no perdamos ese espíritu de niños, para poder ser felices con lo que la vida nos ponga delante.

domingo, 28 de febrero de 2010

Para la Familia

Te extraño, ¿Cuándo vienes?

Hay palabras que salen del corazón, y hace unas semanas mi familia estuvo de vacaciones fuera de la ciudad y yo me quedé trabajando.
Conversábamos por teléfono todos los días, pero al cuarto día uno de mis hijos, con esa ternura e inocencia que salen de un corazón puro, me dijo "papá, te extraño, ¿Cuándo vienes?
¿Que es ser padre? una de las tareas más importantes en la vida de un hombre. Implica abrir la mente y sembrar en el corazón de los hijos todo aquello valioso que les servirá para encontrar su camino y llegar a buen destino. En el buen uso de nuestra libertad y de su libertad se esconderá la fuerza para que encuentren la verdadera felicidad.
“Papá te extraño”…toda la ternura que sentí en esas palabras la verdad que me estremeció.

Hace unos días presencié el reencuentro entre un padre y su hijo. Los detalles no vienen tanto al caso, pero basta decir que el padre desea estar más cerca de su hijo, a quien la vida a puesto muy lejos. El padre es un buen amigo y aunque no me lo ha dicho con estas palabras, cada vez que converso con él siento que por su alma resuenan las palabras “hijo mío te extraño”. Han podido compartir juntos unos días después de muchísimos años, ojala hayan podido conversar de todo aquello que el padre desea compartir con su hijo. El tiempo pasa y hay momentos que no se vuelven a repetir. El tiempo pasa y a veces uno descubre que hay cosas que debieron decirse.

Yo tuve una infancia feliz. Padres cariñosos, que con disciplina, ejemplo, ternura y amor fueron sembrando y compartiendo con nosotros cosas que valoro muchísimo y que han sido parte de las herramientas que me han permitido llegar a donde estoy. No solo es el amor en los gestos, en los sacrificios, en los regalos, sino en su ejemplo muchas veces silencioso. Papá sufre desde hace unos años las secuelas de una cirugía. Escucha, sonríe, se emociona, pero hay cosas que han cambiado. Fue él quien me animó a escribir y publicar mis escritos poco antes de su operación. El leía mis borradores, los corregía, me aconsejaba…papá, extraño tus palabras, tus consejos. Estas cerca, pero tú mente a veces se pierde buscando ver lo que lo que te rodea, perdiéndose en los recuerdos del ayer.

Cuando pensaba en escribir esta entrada, sentía una gran emoción. Aparecieron muchas preguntas en mi mente. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué es lo que debo compartir?
Y de pronto apareció una respuesta. Todo es una enseñanza, todo es una oportunidad. Resonó en mi alma una frase: “Hijo mío, te extraño”
Y pensé en Dios. Algo que solo a partir de la Fe es posible pensar y sentir.

Pensé en Dios no como un ser lejano y distante, sino como un padre que lo único que desea es que el hombre regrese a él. Un padre que es Amor y que respetando nuestra libertad nos habla en el silencio, nos habla con su Providencia, nos habla en su Palabra en los Evangelios, nos habla en la oración.

Mi hijo me recordó lo que todo ser humano en el fondo de su alma añora, el encuentro con el Padre. San Agustín dijo “me hiciste Señor para ti, y anduvo inquieto mi corazón hasta que no descansó en ti”, podríamos refrasear lo que dijo: “Me hiciste Padre para ti…”. Para acercarnos a él es necesario entender que debemos ser como niños y que “le extrañamos”, que le necesitamos.
¿Cuándo vienes? Esa es la pregunta clave. Pero no de parte nuestra hacia nuestro Padre, si no de él hacía nosotros. Es él quien quiere que seamos como niños para compartir con nosotros todo lo que él tiene preparado.

Qué el sentir que extrañamos a nuestros seres queridos nos haga tomar conciencia que tenemos un Padre celestial que nos extraña, y espera que volvamos libremente a él.
No se trata de hacer o no hacer esto o aquello. No veamos a Dios como un padre de reglas, las reglas son instrumentos. Dios es Amor y quiere enseñarnos a amar. El resto viene por añadidura.
Sintamos en nuestros corazones esa necesidad de él y digámosle “Padre te extraño”, para empezar a caminar a su encuentro.

No es fácil, es un camino que implica humildad, aprender a ser como niños y vencerse a uno mismo. Con su ayuda es posible, sus brazos siempre están abiertos.
“Te extraño…¿Cuándo vienes?”
...es él quien nos llama.

lunes, 16 de marzo de 2009

Hojas Especiales

El Planeta Tierra

El capítulo XVI de "El Principito" nos habla de la tierra. De sus reyes, geógrafos, hombres de negocios, vanidosos, borrachos y faroleros. Todo un espectáculos el de los faroleros que van prendiendo sus faroles coordinadamente. En conjunto alrededor de "dos mil millones de personas mayores".
Cada uno de nosotros es un planeta Tierra, y a veces nos creemos reyes, a veces somos vanidosos, a veces somos de pensamiento circular como el borracho, otras veces somos serios como el hombre de negocios, o creemos que lo sabemos todo como el geógrafo. Cumplimos con "nuestro deber" y "seguimos la consigna" como el farolero. Somos un planeta diverso y único. Somos personas mayores.
Allí está el problema, que hemos perdido la capacidad de maravillarnos con las puestas de sol, o de descubrir que a veces en lo efímero se esconde el misterio de la felicidad. Una rosa le abrió el corazón al Principito, aún no lo entiende bien, pero esa "efímera" rosa es única para él, como él es único para ella. La capacidad de conexión, de comunicarnos de verdad, de ver más allá de lo circunstancial o accesorio. Eso es lo que muchas veces olvidamos las personas mayores. Somos complejos, y nuestras experiencias nos marcan a veces más de lo que deberían. Si fuésemos más simples, si recordásemos que en el polo norte solo se enciende el farol una vez al año. Hemos perdido el Norte en nuestra complejidad. Los niños son por el contrario simples, van hacía donde quieren siempre que el camino este abierto. No perdamos ese espíritu de niño que sabe donde está la felicidad y que sin duda caminará hacía donde los días sean más largos.

lunes, 16 de febrero de 2009

Palabras de Vida

Cambiar y ser como niños
“...¿Quién es el más importante en el reino de los cielos? Jesús llamó entonces a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: -Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos. El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño. Y el que recibe en mi nombre a un niño como este me recibe a mí.” Mateo 18,1-5
El amor de un niño es el más transparente y sincero. No se hace preguntas, confía plenamente en sus padres. Mientras más pequeños, más sinceros, no temen decir la verdad, no tienen miedo, no ponen límites a su amor. En el camino espiritual es necesario recordar las palabras que nos regala hoy Jesús.
Sus palabras son claras: implica "cambiar" y "volvernos como niños", solo así se podrá entrar "en el reino de los cielos". El niño sabe que puede cometer errores, sabe que puede caerse, pero también sabe que su Padre está cerca para guiarlo, para ayudarlo a levantarse, para acompañarlo. Y el Señor es el Padre que nunca que nos abandona. Desde nuestra perspectiva (especialmente los adultos) podemos sentir a veces que Dios nos ha abandonado en los momentos difíciles, pero es cuestión de ver las cosas con humildad, volvernos como niños y darnos cuenta que es al revés, somos nosotros quienes nos hemos alejado. El nos espera siempre con los brazos abiertos, como lo hizo con el hijo prodigo. Él sabe que todo tiene un sentido, una razón.

lunes, 2 de febrero de 2009

Palabras de Vida

Sencillos como niños
“En aquel momento, Jesús lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido."
Lucas 10, 21
Solo si reconocemos nuestras imperfecciones, podremos darnos cuenta que le necesitamos. Quien se cree "sabio" piensa que tiene todas las respuestas, igual quien cree que lo entiende todo.
El "sabio" y el "entendido" han perdido la capacidad de maravillarse. Pero la verdadera Sabiduría, la que viene de Dios solo puede nacer en un corazón sencillo, en un corazón que se sabe vacío sin la presencia de Dios.
Seamos sencillos para poder maravillarnos ante lo que el Señor quiere mostrarnos, para que Jesús lleno de alegría por el Espíritu Santo pueda entrar en nuestros corazones. Solo así podremos amar de verdad, como niños que lo dan todo por aquello que aman, como niños que entienden que su Padre desea lo mejor para ellos. Sencillos como niños.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Para mis Hijos

Todo tiene su momento

Hijos mios, en los últimos días a raíz de la primera comunión de Manuel Ignacio, he notado en ti Mateo ciertos celos. Te molestó un poco el no poder comulgar como tu hermano junto a mamá y papá. En la vida (y lo van a ver cada vez más conforme vayan creciendo) hay etapas que no se pueden saltar. Aun son pequeños y hay cosas que no pueden hacer. Así como para multiplicar hay que aprender a sumar, para recibir la comunión hay que estar bien preparado y creo que a los 9 años uno está más preparado que a los ocho. Todo tiene su momento. Y es cierto el hermano mayor tendrá ciertas ventajas, pero el ser el hermano menor también tendrá ventajas. Lo conversamos anoche: el mayor tendrá ciertas cosas antes que el menor, pero el menor podrá disfrutar algunas cosas mejor, gracias a la experiencia del mayor. Como tu me lo dijiste Mateo, tuviste la suerte de nacer y tener inmediatamente alguien con quien jugar, mientras tu hermano tuvo que esperar un año y un poco más. Paciencia hijos mios, la semilla para convertirse en un árbol y dar frutos debe esperar...todo tiene su momento menos una cosa: El amar. Siempre es tiempo para dar amor. Los ama,
Papá

viernes, 22 de agosto de 2008

Para la Familia

Tiempo de leer

Ayer me invitaron al colegio de mis hijos para hablar sobre mis cuentos y mi experiencia como escritor. Estaban todos los alumnos de 2 y 3er grado (150 niños) además de sus profesores. Más que hablar sobre mis cuentos, me preocupé por que los niños entendiesen lo importante que es leer y como el leer nos abre la mente y nos despierta la imaginación. Me alegró mucho ver como muchos niños leen bastante y contestaban adecuadamente a las preguntas que yo les hacía. Cuan importante es leer con nuestros hijos. Yo trato de hacerlo siempre que puedo y por lo menos leo con cada uno de ellos uno o más de los cuentos que traen para leer en casa. No es que no puedan leer solos, pero el leer con ellos o para ellos es una manera de decirles cuanto los amamos, especialmente cuando las lecturas son especiales. Encontremos siempre un tiempo para leer con ellos.

viernes, 8 de agosto de 2008

Hojas Especiales

B 612, No apto para adultos

El capítulo IV de El Principito es un nuevo llamado de atención para los adultos. "A los mayores les gustan las cifras...Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo". Como el aviador, debemos aprender a ver la esencia de las cosas y "burlarnos tranquilamente de los números". Y la esencia del libro de Saint Exupery está en una de las frases de este capitulo: "Erase una vez un principito...que tenía necesidad de un amigo". "El Principito" es un libro sobre la amistad, y por eso Saint Exupery no quiere que su "libro sea tomado a la ligera" porque uno de los tesoros más grandes que puede tener uno es un amigo de verdad. Y como él recalca "no todos han tenido un amigo". Creemos muchas veces tener amigos, pero es en las dificultades, en los momentos difíciles, cuando uno descubre quienes son nuestros amigos de verdad. Aprendamos a ver un cordero a través de una caja. Aprendamos para que nuestro espíritu nunca envejezca. Así podremos ver la esencia de las cosas. Los niños se dan cuenta de quien los quiere, descubramos cual es nuestro asteroide y encontremos al Principito. Sin dudarlo es un libro no apto para adultos.

viernes, 18 de julio de 2008

Experiencias y Espiritualidad

Apariencias
A los adultos nos gustan los detalles. Nos gusta lucir bien, vernos bien. Los niños en cambio no les importa si se ponen algo que no combina (a las mamás si les interesa y muchísimo), o si su zapatilla favorita está gastada o si su pantalón preferido les queda chico. Recuerdo que mi hijo mayor, cuando era muy niño, tenía un tigre de peluche gastado y descolorido. Nos dimos el trabajo de buscarlo idéntico (lo habíamos comprado en otro país) y cuando le entregamos el nuevo (es más compramos 2, uno para cuando el segundo se gaste) grande fue nuestra sorpresa al ver que no quería los nuevos, deseaba el gastado y descolorido tigre gris de peluche. Veía con el corazón, a su compañero de sueños infantiles, de noches frías, de aventuras imaginarias. No debemos descartar las cosas porque no son lo que nos gustaría, pues para alguien pueden ser importantes. Si vemos la esencia entonces nos daremos cuenta de que muchas cosas valen no por lo que son en si sino por lo que significan. Ese significado tiene que ver con la esencia, esencia que nunca está en los detalles o en lo externo. La piedra más importante del edificio no es la que luce los más bellos brillos o formas, esa es el adorno. La más importante es la que no se ve, la de los cimientos. No vivamos de apariencias, Dios conoce nuestros corazones y sabe. Sabe cuan sinceros somos, sabe cuanto nos esforzamos, sabe cuando fallamos. Pero nos ama, porque ve la esencia, porque aunque estemos "gastados" o "descoloridos", a él no le importa, nos puede hacer verdaderamente felices si decidimos acercarnos a él. Ser como niños, por allí va el secreto. Los niños creen y saben quien los ama. Los adultos muchas veces dejamos de creer y pensamos que amamos. Si los adultos amáramos de verdad el mundo sería diferente. Amamos muchas veces en apariencia, pero no con el corazón.

viernes, 11 de julio de 2008

Para la Familia

Creer
EL otro día fui con mi hijo a ver Kung Fu Panda. El menor la vio con unos amigos como parte de un cumpleaños. Así que salí con Manuel Ignacio a verla. Encontré elementos muy interesantes en la película que originaron un dialogo muy interesante con mis hijos. Manuel Ignacio me preguntó "¿Está bien que el papá del Panda quiera que su hijo sea cocinero como él?
Le expliqué que a veces algunos papás que quieren mucho a sus hijos, piensan que su felicidad va a estar haciendo lo mismo que ellos o lo que ellos no pudieron hacer, pero que eso no siempre es así (como lo demuestra la película). El Panda tenía un sueño y al final lo logró porque creyó en lo que dijo la sabia tortuga. Le dije que al igual que en la película, uno en la vida debe tener sueños y esforzarse mucho para lograrlos, pero sobre todo debe escoger hacer aquello para lo cual Dios le ha dado los dones. Me puse un poco como ejemplo y le dije que a mi me gustaba la ciencia, pero también me gustaba ayudar a las personas. Si solo me hubiera gustado ayudar, no podría ser médico, pues siempre hay que estudiar mucho. La medicina es un campo donde mezclo las dos cosas, ayudar al otro y la parte científica. Le pregunté que pensaba hacer cuando el sea grande. El me contestó que aun no sabía. Yo le dije que aun era pequeño y lo que tenía que hacer era confiar en él e ir descubriendo los dones que ha recibido. Su mamá y yo lo apoyaríamos, pero al final lo importante era que descubra los talentos que Dios le ha dado.
Cuando mis hijos sean grandes quiero que sean felices. Por la fe sé que Dios debe tener un plan concreto para cada uno. Él lo sabe, son suyos, yo sólo tengo que abonar bien y regar bien, el cosechará si ellos saben ser libres de verdad, si ellos descubren que amar no es otra cosa que desarrollar los talentos que Dios nos ha dado. Como en la película (y se lo comenté a mis hijos), no es fácil, hay que entrenar bastante, hay que tener disciplina, pero sobre todo creer en lo que hemos recibido. Dios lo sabe, él cree en nosotros. Creamos también en él y veremos los mejores resultados.

Hojas Especiales

Cuando el misterio es demasiado grande es imposible desobedecer

El encuentro entre el aviador y el Principito es una gran sorpresa para el primero, porque el dialogo se inicia con una pregunta que lo despierta: ¿Por favor, píntame un cordero?En la vida de todo ser humano hay momentos así, usualmente cuando hemos sufrido 'una avería en el desierto'. Es allí donde aparecen esas preguntas que de otro modo no nos hubiéramos hecho. En realidad, a nuestro alrededor se dan miles de preguntas a cada instante. Pero lo que no nos afecta suele no importarnos. Sin embargo, de pronto aparecen preguntas que cambian nuestra vida. Aprendamos a descubrir ese misterio, y entonces será imposible desobedecer, imposible dejar de responder. Desde la visión de mi fe, para mí el Principito viene a ser esa huella de Dios que todos llevamos dentro, esa voz interior que es como un niño inquieto, sincero, que no espera un no por respuesta, que no se cansa, que no tiene hambre ni sed...y que nos invita a amar. Pintar es para mí una metáfora para crear algo, y solo se crean bien las cosas cuando se decide aprender a amar. ¿No son acaso nuestros hijos (esos pequeños corderitos) fruto de nuestro amor, creación nuestra? El Principito invita al aviador a crear un objeto que es importante para él. El aviador se frustra un poco al ver sus dibujos rechazados, pero luego hace un dibujo que nos va adelantando uno de los mensajes más importantes del libro: "Solo se ve bien con el corazón...". La pequeña caja es un adelanto. Dentro de ella se encuentra el cordero más especial del mundo. El principito lo sabe. El cordero es también otro símbolo para mí. ¿Por qué un cordero? Pudo haber sido cualquier otro animal. ¿No estará Saint Exupery diciéndonos consciente o inconscientemente que hay un cordero que todos debemos tener en nuestro planeta? Y el cordero para los creyentes ¿no es acaso el mismo Jesús, el cordero de Dios? Si vemos con el corazón es posible que así sea. Habrá gente que esté en desacuerdo conmigo, pero cuando uno escribe siempre busca decir cosas escondidas para quien quiera entenderlas. Por lo menos así lo hago yo en algunos de mis cuentos, buscando que quien vea con el corazón se de cuenta del mensaje detrás de la circunstancia. Seamos como niños en su inocencia, en su sinceridad, en su deseo de aprender, en su afán de encontrar respuestas. Descubramos esas cajas a nuestro alrededor que esconden al cordero que podrá cambiar nuestras vidas, escuchemos a esa voz dentro de cada uno que nos quiere invitar a creer. Escuchemos a ese principito dentro de cada uno y no tengamos miedo de aceptar al cordero, y de pintarlo para otros en su corazón.

viernes, 20 de junio de 2008

Experiencias y Espiritualidad

Regalos de cada día
Para un niño cada día es un regalo, no importa lo que sucedió ayer. Lo que importa es el hoy.
Los adultos muchas veces nos angustiamos tanto por el futuro que dejamos hoy de disfrutar instantes que no se repiten.
Eso si, no somos inconscientes, ni irresponsables, el mañana si importa, pero en cuanto sea el espacio para ver realizados nuestros sueños y proyectos. Esos sueños y proyectos se construyen solo en base a lo hagamos cada día.
Y allí surge una idea interesante. Descubrir el regalo que puedo hacer cada día. Pero ese regalo es posible darlo si aprendemos a recibir los regalos que la vida tiene para nosotros. Nadie da lo que no tiene. Y es tan simple como el sol de cada día, o el canto de un ave en nuestra ventana, o una palabra sincera. Hoy antes de ver un paciente su familiar me dio un regalo increíble. Fue una frase que en su simpleza esconde la grandeza de las grandes verdades: Los niños siempre quieren mejorar. Cuan cierto que es. Los niños pequeños dan la vuelta a la página rápidamente y siguen su camino, buscando su felicidad...en un juguete, en un amigo, en la sonrisa de una persona amada. Exploran, arriesgan, no se cansan, lo intentan de nuevo. Siempre quieren estar bien. Las lágrimas pasan rápido, para empezar de nuevo. Los adultos en cambio nos abandonamos más fácilmente, perdemos la esperanza, pensamos que no hay retorno.
Cada día recibimos muchas cosas buenas. Es cierto, también hay dificultades, pruebas, momentos de incertidumbre. Pero al final somos nosotros los que decidimos como reaccionar ante cada circunstancia. Mientras aprendamos a recibir los regalos que Dios nos da cada día, aprenderemos a dar lo mejor de nosotros a los demás. Abramos bien los ojos y nos daremos cuenta como incluso las dificultades y momentos difíciles, pueden ser también regalos a la luz de la Fe y la Esperanza...para descubrir quienes somos, para descubrir cuan fuertes somos, para maravillarnos ante todo lo que podemos hacer si tomamos las decisiones correctas. Como escuché alguna vez, debemos de vivir con la sinceridad e inocencia de un niño, pero con la sabiduría y fortaleza de un adulto.

Hojas Especiales

Para los niños
Lo primero que me llamó la atención cuando abrí “El Principito” por primera vez, fue la dedicatoria donde empieza pidiendo perdón a los niños por haber dedicado el libro a un adulto. Habiendo leído el libro muchísimas veces, creo tener más claras las cosas. Un amigo es un tesoro, y cuando uno tiene un amigo especial, “capaz de comprenderlo todo” y que ha pasado por momentos difíciles, uno siente la necesidad de darle lo mejor para animarlo. Leon Werth era un amigo “con necesidad de consuelo”. Creo que en mayor o menor grado, la gran mayoría de los adultos necesitan esa necesidad de consuelo. A lo mejor en León Werth estamos representados todas las personas mayores.
Hemos perdido muchas cosas que los niños tienen la suerte de tener. Su sinceridad por ejemplo. Los niños aprenden a mentir cuando empiezan a sentir miedo, cuando empiezan a querer quedar bien y dejan de ser ellos mismos.
Su perseverancia. No tiene nada de malo caerse si es para aprender a levantarse y a evitar las caídas; no tiene nada de malo no saber si eso estimula la sed de aprender más cada día; no tiene nada de malo equivocarse si es para no cometer los mismos errores; no tiene nada de malo ser diferente si descubrimos que en la diversidad puede haber riqueza. Los adultos tenemos miedo a caernos, a la ignorancia, a equivocarnos, a ser diferentes. Los niños no, mientras más amor a su alrededor, a veces hasta se ríen de si mismos y lo vuelven a intentar. Volver a intentarlo, eso es algo que muchas veces diferencia a los niños de los adultos. Si un niño va bien acompañado, siempre volverá a intentarlo hasta que salga bien. ¿Quién no se cayó aprendiendo a montar bicicleta?
Su capacidad de hacer amigos, sin discriminar a nadie.
El Principito es un libro sobre la amistad, entre un Principito y su rosa, entre el Principito y el zorro, entre el Principito y un aviador que sufrió una avería en el desierto.
El Principito es un libro para recordarnos que nunca debemos de olvidar las cosas valiosas que hay en un niño. Todos hemos sido niños antes pero cuan pocos lo recordamos, como dice Saint Exupery. Ojala en las siguientes semanas estas breves notas sobre uno de mis libros favoritos despierten en algunos de ustedes a ese niño que todos llevamos dentro, el buen niño que desea hacer amigos de verdad.

Meditando con Santa Teresa de Lisieux

Infancia Espiritual
"My little way is the way of spiritual childhood, the way of trust and absolute self-surrender."
"Mi pequeño camino es el camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y absoluta rendición".
Santa Teresa de Lisieux

A medida que crecemos deseamos hacer las cosas a nuestra manera, ya no nos interesa tanto el agradar a nuestros padres, como el hacer nuestro propio camino, lograr nuestro propio destino. Pero nos olvidamos de algo esencial que hoy nos recuerda Santa Teresa. EL camino a nuestra felicidad empieza y termina en nuestra relación con el Señor - nuestro Padre-. Y ese camino se recorre con facilidad a través de la infancia espiritual de la cual nos habla Santa Teresa: ser como niños, con esa confianza total y esa rendición que solo un niño pequeño puede tener ante su padre. Un niño pequeño no cuestiona solo obedece, sobretodo cuando descubre el Amor de su Padre. En eso consiste la infancia espiritual, en ver al Señor como nuestro padre, con la confianza de un niño pequeño, sabiendo que El -que es Amor- desea lo mejor para nosotros. Ese es el "pequeño camino" que Santa Teresa comparte con nosotros. Descubrir que es lo que nos pide nuestro Padre a cada uno, y con confianza total avanzar por ese camino, dejándonos llevar por El.

miércoles, 11 de junio de 2008

Experiencias y espiritualidad

NUNCA DEJAR DE MARAVILLARSE

Una de las cosas que admiro en los niños pequeños es su capacidad de asombro, de maravillarse, incluso de las cosas más sencillas. A los adultos nos cuesta maravillarnos, con los años nos endurecemos, nos hacemos prácticos, dejamos de creer en muchas cosas. ¿Si pudiésemos descubrir lo que el Señor nos quiere mostrar a cada instante?
Y lo increíble es que Él nos habla en las cosas más simples, puede ser en una brisa de viento, en una flor, en la sonrisa de un amigo.
Quien desea vivir una dimensión espiritual en su vida tiene que recordar las palabras de Jesús, ser como niños en su sinceridad, en su confianza plena y su amor al Padre.
Los niños nunca se alejan del hogar, somos los adultos los que partimos buscando nuestro propio camino. Olvidamos que es el Señor quien desea lo mejor para nosotros y que debemos escucharle. Él es el camino, él es el hogar, el es el padre que espera abrazarnos. El siempre está con los brazos abiertos. Sintamos esos brazos y maravillémonos ante lo que quiere compartir con nosotros.

Sobre el contenido de las entradas

Este Blog cuenta con 8 areas de contenidos. No pretendo que lo lean todo, pero siendo un regalo, espero que lo compartan con quien lo necesite.
Entradas: Se publicará siempre que sea posible cada dos semanas
Atardeceres: Reflexiones dedicadas a mis pacientes y a toda persona que pasa por momentos difíciles. Basadas en lo que aprendo cada día de trabajo. Los colores del atardecer me recuerdan siempre que tras la noche viene siempre un nuevo día.
Experiencias y Espiritualidad: Reflexiones sobre como en la vida diaria Dios nos habla de mil y un maneras.
Para mis hijos: Breves lineas dirigidas a mis hijos y a todos los que quieren aprender.
Palabras de Vida: Reflexiones breves sobre una cita de la Biblia que me ha tocado de manera especial.
En forma alterna con:
Médico cúrate a ti mismo: Reflexiones y comentarios sobre la medicina y los médicos, tratando de humanizar la relación médico paciente, haciendo énfasis en los aspectos espirituales. Dirigida a estudiantes de medicina, médicos y otros profesionales de la salud, asi como quienes se interesen por los temas relacionados.
Para la Familia: Reflexiones sobre temas y situaciones por las que pasa toda familia.
Hojas Especiales: Comentarios e ideas sobre mis libros favoritos. Actualmente comentando "El Principito".
Meditando con Santa Teresa de Lisieux: La culpable de toda esta locura de compartir lo que uno escribe. Hace 3 años empezamos compartiendo estos mensajes con amigos cercanos y pacientes. Ahora forman parte del Blog. Citas tomadas de "Historia de un alma", la autobiografía de Santa Teresita (versión en ingles que nos regalo una gran amiga).

Un muy fuerte abrazo, con mis oraciones,

Luis Manuel

Algunos libros que recomiendo para médicos y estudiantes de Medicina

  • "A Balm for Gilead: Meditations on Spirituality and the Healing Arts " por Daniel Sulmasy
  • "Aequanimitas" por William Osler
  • "Ciudad de la Alegría" por Dominique Lapierre
  • "How Doctors Think" por Jerome Groopman
  • "La Ciudadela" por A.J. Cronin
  • "Medico de Cuerpos y Almas" por Taylor Caldwell
  • "Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, a Man Who Would Cure the World" porTracy Kidder
  • "Más grandes que el Amor" por Dominique Lapierre
  • "Only 10 Seconds to Care: Help and Hope for Busy Clinicians" por Wendy Schlessel Harpham
  • "Osler's Bedside Library: Great Writers Who Inspired a Great Physician" por Audrey Shafer
  • "Osler: Inspirations from a Great Physician" por Charles S. Bryan
  • "The Healer's Calling: A Spirituality for Physicians and Other Health Care Professionals" por Daniel Sulmasy
  • "The Last Half Hour of the Day: An Anthology of Stories and Essays That Have Inspired Physicians " por Christine Laine
  • "The Nature of Suffering and the Goals of Medicine" por Eric Cassell
  • "William Osler: A Life in Medicine" por Michael Bliss

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