Este Blog nació el 13 de junio del 2008, como un intento de compartir, como médico católico, ideas sobre medicina, mis libros favoritos y espiritualidad.

Publicaremos con la periodicidad que nuestro ocupado trabajo nos permita, comentarios, reflexiones e ideas relacionadas a estas áreas.

No pretendemos ser dueños de la verdad, ni tener todas las respuestas, solo compartimos lo que sentimos que es importante. Los frutos (que al final los cosecha el Señor), dependen del uso de la libertad de cada uno.

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lunes, 24 de octubre de 2011

Medico Curate a ti Mismo

Paciencia
En nuestro trabajo como médicos, si bien podemos poner la mejor ciencia y querer tener los mejores resultados para nuestros pacientes, debemos entender que hay cosas que no dependen de nosotros.
No es fácil, además de que la ciencia médica parece a veces endiosarse con todos los adelantos científicos y hay quienes creen que todo se puede solucionar. La muerte es la única certeza y por lo tanto es la realidad ineludible a la que todo ser humano llega. No solo es la muerte, a veces también los resultados pueden no ser los deseados y no por un error en el acto médico. Cada cuerpo humano es diferente y hay reacciones que a veces salen de lo esperado simplemente por una cuestión totalmente impredecible. Casualidad, azar, predisposición genética, le podemos poner muchos nombres, pero la realidad es que hay cosas que no podemos controlar.
Lo mismo sucede en nuestra vidas. A veces ponemos nuestro mejor esfuerzo, nuestra dedicación, nuestro tiempo y la vida nos tiene preparadas situaciones inesperadas, difíciles o a veces simplemente diferentes a lo que esperábamos.
Es allí donde debemos ser pacientes, debemos ser fuertes, debemos pensar que lo importante es saber que hicimos y pusimos lo mejor de nosotros. Los frutos no dependen a veces de uno. La mejor cosecha puede ser malograda por una tormenta intempestiva.
Pero la esperanza debe enseñarnos, que al final todo tiene un sentido a los ojos de Dios.
La paciencia es una virtud, que nace de entender que hay cosas que no dependen de nosotros.
En nuestro trabajo como médicos, y en nuestras vidas, aprendamos a ser pacientes, que solo así podremos hacer las cosas de la mejor manera. A partir de la paciencia pueden nacer otras virtudes, pero debe nutrirse siempre del Amor. Sin amor es imposible cultivar la paciencia.
Nuestros pacientes se beneficiaran si nosotros aprendemos a cultivar la virtud de la paciencia.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Médico cúrate a ti mismo

No matar la esperanza
Hace poco el familiar de un paciente me contó una historia. Por una emergencia el paciente se tuvo que hacer ver en un hospital del estado y le incomodó mucho al familiar el hecho de sentir que muchas veces los médicos ante lo complicado del caso ya lo daban por perdido. Como que ya no había nada que hacer. Ante esa actitud la familia decidió transferirlo a la institución donde yo trabajo. Su médico de cabecera lo acompañó, porque el no había perdido la esperanza.
Hace unos días, después de estar varios meses de lenta pero impresionante mejoría, el paciente regresó al hospital donde lo daban por muerto, para realizar unos tramites burocráticos. Su familiar me contó como todos estaban sorprendidos de verlo no solo vivo, sino caminando y con ganas de vivir.

¿Cuál fue la diferencia? El no matar la esperanza. Para mi no fue el hecho de que uno haya sido un hospital del estado y el otro uno privado, fue el que su médico de cabecera, un cirujano con corazón, no haya perdido la esperanza de que todo pueda mejorar y que haya podido contagiar esto al paciente y a su familia. El también me lo contó, como a veces (y lo he visto también en hospitales privados) cuando un paciente está muy grave como que muchos de los médicos ya no le ponen ese extra esfuerzo que marca la diferencia.
Es cierto, la medicina es una ciencia y debemos pisar tierra, pero nunca debemos matar la esperanza, aun en las situaciones más adversas. Ser realistas sí, pero conscientes que a veces un poco de esfuerzo extra marca la diferencia. Y ello no solo implica entender que las estadísticas son solo estadísticas, sino ponerle corazón a nuestro trabajo y aceptar que a veces los pequeños milagros existen.

Hace poco tuve una paciente que tuvo un cuadro gravísimo de shock por un infarto al corazón. Varios cardiólogos le dijeron a la hija que no había nada que hacer. A mi la hija me preguntó y le dije la verdad, que según la estadística el pronostico de su madre era muy grave, pero que hay cosas que no dependen de la estadística, su madre es una persona espiritualmente fuerte y que yo, aunque consciente que lo peor podía suceder, prefería mantener una luz de esperanza... La paciente está en su casa hace más de 3 meses, caminando y cuidando de su esposo. Para mi un pequeño milagro del amor y la esperanza. Y así como ese caso podría comentar otros. Fue el amor de la familia y la esperanza lo que permitió que suceda lo que estadísticamente no debía suceder.

Se trata de no perder nunca la esperanza y contagiarlo los demás. Sin embargo cuando hablo de esperanza siempre tengo presente esa otra esperanza que es la más difícil de tener y es aquella en la que entendemos que la muerte es parte de la vida y que la muerte es la puerta a la eternidad.
Todos queremos tener una vida plena y vivir muchos años, pero en realidad eso no solo depende de nosotros. La incertidumbre está a la vuelta de la esquina, siempre presente, pero no por eso vamos a dejar de vivir plenamente. Lo importante es vivir con esperanza y con amor. Y si somos afortunados de tener una Fe fuerte, entonces le Esperanza se contagia a los demás como una forma de vivir el Amor.

Como médicos aprendamos a no quitarle la esperanza a nuestros pacientes, sin dejar de ser realistas o científicos, aceptando que a veces pueden ocurrir pequeños milagros. Tampoco se trata de dar falsas esperanzas, pero si de aceptar que no tenemos todas las respuestas
No matemos la esperanza, y descubriremos como el Amor puede a veces obrar milagros. No todo es ciencia, el poner ese extra más en nuestro trabajo siempre puede ayudar un poco más.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Médico cúrate a ti mismo

Enseñar a ser Médico
En esta época del año dicto clases y prácticas con alumnos de quinto año de medicina de la Universidad. Es una experiencia especial, pues no solo intento compartir con ellos el conocimiento y la experiencia en el área médica, sino que trato de dar un poco más, abriéndoles los ojos para que puedan entender que el que solo sabe de medicina nada sabe.
En realidad hay cosas que no están en los libros y es ello lo que siempre intento mostrar a mis alumnos.
Lo primero que trato de hacer es recordarles que para ser un buen médico no basta saber mucho de medicina, sino que también hay que cultivar el espíritu. Suelo preguntarles que libro están leyendo...pero no me refiero a libros de medicina, sino a literatura y a otros temas que les abran la mente. Como médicos van a enfrentarse a realidades muy diferentes a lo que ellos han vivido, cada paciente es en si un mundo y una realidad personal especial que espera no solo cura o alivio para sus problemas de salud sino que muchas veces necesita de ser escuchado, consolado, animado y aconsejado. El leer buena literatura es una herramienta para comprender un poco más a nuestros pacientes y de ese modo poder ayudarlos un poco más en temas que pueden no ser necesariamente relacionados a su enfermedad. No hay enfermedades sino enfermos...seres humanos en quienes la enfermedad ha cambiado sus planes, sus sueños, su vida.
Luego les recuerdo que para aprender se necesitan 4 procesos: Percepción (escuchar, observar y en medicina a veces sentir con las manos); el poder entender, integrar y recordar lo percibido; el poner en practica lo aprendido; y finalmente el ser capaces de enseñar a otros lo aprendido. La mejor manera de aprender es enseñar. De esto hemos comentado ya en otra entrada del blog hace ya algún tiempo.
También converso con ellos sobre como en nuestro trabajo como médicos vamos a cambiar la vida de la gente y como es importante el saber decir las cosas, respetando la verdad pero sin destruir la esperanza. No es fácil, pero intento recordarles que las palabras y los gestos son importantes.
Al interactuar con los pacientes también les recuerdo que el paciente que nos ayuda a aprender nos está haciendo un regalo y que él es en realidad el maestro, yo simplemente trato de facilitar las cosas. Trato de mostrarles como es esencial educar al paciente, darle paz y tranquilidad, con gratitud y cariño, intentando dar consuelo y esperanza.
No es fácil, a veces la rutina o la prisa por los límites de tiempo nos hacen perder la perspectiva, pero creo es necesario dar el ejemplo aun cuando el sistema a veces no deje tiempo suficiente.
William Osler decía que la carrera del médico no es un curso de medicina, sino un curso sobre la vida...y eso es lo que intento mostrar a mis alumnos. Se trata de entender que el trabajo durante la universidad es tan solo una preparación...el que uno gane o pierda en la carrera depende del entrenamiento desde antes del inicio, de mantener el control y el humor. Haciendo las cosas complejas de la manera más sencilla.
Osler decía que la grandeza de una Universidad no está en sus ladrillos sino en sus mentes: en sus maestros y en sus alumnos. Y quienes enseñamos debemos recordar que repetir conceptos de un libro no es enseñar, no basta el conocimiento sino que debemos de enseñar con alegría y entusiasmo, contribuyendo y facilitando las oportunidades para que nuestros alumnos entiendan que la medicina no es solo ciencia sino también arte. Un maestro debe también compartir aquellas cosas personales de tal manera nuestros estudiantes descubran sus propias fortalezas y debilidades.
Ser médico implica ser un eterno estudiante, con el deseo constante de aprender y ayudar, siendo optimistas, generosos, trabajadores, tolerantes y capaces de tomar las decisiones correctas. Con honestidad y entrega, aceptando que hay cosas que van más allá de nuestra capacidad o nuestros deseos y que la muerte es parte de la vida.
Aprendamos a inspirar en nuestros alumnos confianza, coraje, esperanza y entusiasmo, para que los conocimientos que adquieran tengan un sentido que vaya más allá de lo objetivo y puedan llegar al corazón de sus pacientes. Se trata de aprender siempre, con mente abierta para ver más allá y humildad para saber pedir ayuda cuando se necesita, siendo agradecidos y recordando que tenemos una vida con responsabilidades y retos que cumplir y en la que la medicina es un medio y no un fin.
Enseñar es uno de esos retos...y espero no fallar a mis alumnos. Nuestros pacientes estarán agradecidos de que todos hagamos las cosas bien.




domingo, 26 de septiembre de 2010

Medico cúrate a ti mismo

No somos Dioses

Hace unas semanas recibí un correo de una paciente que ahora vive en Francia. Ella estuvo de vacaciones por Lima y durante su estadía me visitó como paciente y contó de un cuadro que había presentado en Francia. Le expliqué que lo que había presentado probablemente se debía a un cuadro autoinmune y decidí repetir las pruebas que se habían realizado por allá, además de algunas pruebas adicionales. Los resultados en Lima salieron no solo positivos, sino que además se detectó una deficiencia vitamínica que explicaba también algunos síntomas no relacionados al cuadro autoinmune.
La paciente se sintió mejor con el suplemento nutricional que iniciamos y puesto que no habían síntomas activos del proceso autoinmune le recomendé que de regreso a Francia le muestre los resultados a su médico. De hecho le mencioné que en las enfermedades autoinmunes a veces los resultados pueden salir negativos en fases iniciales de la enfermedad y que ese fue el motivo por el cual repetí las pruebas. He visto cuadros similares en los que las cosas no son claras al principio y es necesario repetir los análisis.
Me escribió desde Francia molesta con su médico Francés (un joven médico graduado de una de las mejores Facultades de Medicina de Francia) pues este le había dicho que no servían los resultados hechos en Perú y le recomendó suspender el suplemento nutricional pues no creía en los resultados, era "imposible que los análisis en Francia no hayan salido positivos". Mi paciente lo bautizó como Dr. Dieu, y me comentó en su correo (con algo de tristeza) como era posible que ese médico tenga esa actitud de ser como Dios, dueño de la verdad. Por supuesto que me comentó que seguiría tomando el suplemento vitamínico pues sus síntomas (explicados por dicha deficiencia) estaban mucho mejor y se sentía muy bien.
Si hay algo que siempre trato de tener presente es que siempre puedo estar equivocado. No soy Dios, no soy perfecto, no soy infalible. Pero conciente de ello trato siempre de estar al día, de estudiar, de no dejar cabos sueltos, de preocuparme de mis pacientes en toda su realidad, no solo física, sino mental y espiritual. Como alguien me enseñó alguna vez, con las 3 "Cs" que todo médico cristiano debe cultivar: Ciencia, Compasión y Cristo. No se trata de que mi paciente piense o crea lo mismo que yo, no hago proselitismo religioso a través de mi trabajo, pero si deseo que cada paciente que veo se sienta especial. Y es que quienes estamos en contacto con enfermos, debemos recordar que a quien estamos atendiendo en cada paciente es también al Señor. "Estuve enfermo...y me visitaste".
No somos Dioses. Es imposible tener todas las respuestas y a veces hay casos en los que no es posible llegar a un diagnóstico preciso. Cada cuerpo humano es diferente y uno debe estar preparado para ayudar a aquellos pacientes en quienes la enfermedad es imprecisa, en quienes la incertidumbre es una realidad más que transitoria, en quienes las cosas pueden no ser tan claras como uno quisiera.
La soberbia en medicina es un tema que muchas veces hace que los médicos no veamos las cosas como realmente son. Incluso hay médicos que no leen, no se actualizan o lo hacen mal, extrapolando estudios de realidades muy diferentes a la de los pacientes que vemos. No escuchan ni consultan con otros colegas con más experiencia o más actualizados. La Universidad donde uno se formó es importante, pero uno es el que marca la diferencia dependiendo de su deseo de aprender cosas nuevas y estar al día. De hecho una buena universidad te facilita las herramientas para hacerlo mejor, pero al final depende de cada uno. Y la Soberbia es enemiga de la Sabiduría. El conocimiento sin humildad no llega a ser iluminado por la Sabiduría.
Ser médicos no nos hace mejores que los demás, tan solo nos obliga a ser más responsables porque de nuestras decisiones dependen vidas humanas. No somos Dioses, hay variables que no dependen de nosotros, cada cuerpo humano es diferente, no todos los pacientes responden igual incluso a los mejores tratamientos. Pero si estamos armados de la mejor ciencia, trabajamos con compasión y llenamos nuestros actos de amor, entonces sin ser Dioses dejaremos en nuestros pacientes una huella que no es nuestra. No somos Dioses, pero si en nuestros actos hay Sabiduría, compasión y Amor, podremos estar reflejando un poco de Su presencia.

domingo, 1 de agosto de 2010

Medico cúrate a ti mismo


Una visita Especial

Hace un poco más de tres semanas tuve la oportunidad de visitar un lugar especial para quienes estudian medicina. Asistí a un curso organizado por el servicio de Control de Infecciones del Hospital Johns Hopkins.

Fue una visita especial por varios motivos.

Lo primero por lo que ha sido y es dicha institución para la ciencia médica. Sin duda uno de los mejores centros hospitalarios del mundo. Creo que es especial para todo médico visitar dicho lugar, además de poder asistir a un curso y aprender cosas nuevas.

Segundo por que uno de los médicos que más admiro, Sir William Osler, hizo parte de su carrera docente en dicho hospital. El fue el primer jefe del Departamento de Medicina en Hopkins y compartió no solo su ciencia sino su visión espiritual y religiosa de la vida con sus alumnos y pacientes. Fue para mi un honor pasear por la zona antigua del hospital y pensar que Osler estuvo en ese mismo ambiente, enseñando a sus estudiantes sobre lo que es importante, sobre la ciencia de la medicina y el arte de ser médico. Tuve la suerte de poder comprarme en la librería del hospital dos de sus libros más importantes en ediciones especiales: "Aequanimitas" y "A way of Life y otros discursos". En sus escritos se refleja su amplia cultura y conocimiento, haciendo alusión a conceptos filosóficos, bíblicos, religiosos, históricos y literarios. Osler era conciente de que un médico debe tener una visión integral de la vida, donde la ciencia no debe estar alejada de la Fe. Osler escribió alguna vez: "Faith has always been an essential factor in the practice of Medicine" (La Fe ha sido siempre un factor esencial en la practica de la Medicina) [Osler W. The faith that heals. BMJ 1910; I: 1470-1472].

Otro de los libros que pude conseguir en la librería del Hospital fue uno editado por The Johns Hopkins Press titulado "Medicine and Health Care in Early Christianity". En el uno aprende como los primeros cristianos aceptaban los conceptos naturalistas sobre la enfermedad y cuidaban de los enfermos con el conocimiento médico proveniente de los griegos y los romanos. Contra la visión errada de que la enfermedad era un castigo de Dios, el autor explora y documenta como los primeros cristianos creían que el enfermo necesitaba tanto de atención médica como de compasión y caridad cristiana, sin importar sus creencias. Ese espíritu de caridad (Agape-Amor) originó la creación de los primeros hospitales.

Todo esto se comprende mejor cuando uno se encuentra en la entrada antigua del Hospital Johns Hopkins con la estatua de Cristo Resucitado. Para los médicos creyentes, es Jesús el modelo a seguir (recordemos como el médico puede ser como el Buen Samaritano) y el reto en nuestro trabajo diario es recordar que en cada enfermo se esconde nuestro Señor..."Estuve enfermo y me visitaste".
Es de ese encuentro especial con cada paciente que debemos aprender a descubrir, como los peregrinos de Emaus, a Jesús. Cada encuentro con un enfermo debe enseñarnos no solo sobre medicina sino sobre el hombre y el sentido del sufrimiento, y debe ser una oportunidad para ayudar a nuestros pacientes no solo con la mejor ciencia, sino también para enseñarles como a la luz de la Fe y la Esperanza, la incertidumbre de la enfermedad se convierte en una oportunidad para conocernos mejor y sentir el amor de verdad de quienes nos rodean.
Entonces se comprende que la muerte no es final, sino que puede ser la puerta para el encuentro con el Resucitado, para toda la eternidad.

domingo, 28 de febrero de 2010

Medico cúrate a ti mismo

Realidad y Esperanza

Comparto la carta que escribí a un amigo con reflexiones sobre la enfermedad de su familiar y amiga mía.

"Está vez nos toca vivir experiencias diferentes, por cuanto la salud de nuestra amiga nos hace conscientes de la realidad de la vida y de la perspectiva ante la única certeza que tiene el ser humano sobre su vida.
Sin embargo como creyente (católico) y como médico que se esfuerza por ayudar a sus pacientes curando, aliviando o consolando, siempre mantengo esperanzas, pero esperanzas que se enriquecen con una visión espiritual y sobrenatural de la vida.
La realidad es que la enfermedad que padece en algún momento la llevará a una nueva y especial dimensión de su existencia. Tu al igual que toda tu familia saben mejor que nadie todo lo que ella y ustedes han luchado por vencer la enfermedad…y quiso la providencia que saliera adelante por varios años a pesar de las dificultades. De por si como médico te digo que eso ya fue una bendición y un regalo. Pero por algún motivo (siempre digo a mis pacientes que a Dios no lo entiendo…pero si siento su amor hacia nosotros) la providencia ha dejado que la enfermedad se vuelva a encender y médicamente las cosas no parecen ir como todos quisiéramos. Esta enfermedad invade con agresividad el cuerpo, lo cual la pone en riesgo de que las cosas no salgan como todos deseamos. El panorama desde esa perspectiva es difícil y cualquiera de esas complicaciones puede acercarla la realidad con la cual nos todos enfrentaremos algún día.

La realidad es dura, pero a través de los ojos de Dios, busco que me ilumine la Esperanza y trato de encontrar luces en lo que veo, buscando descubrir más que el ¿Por qué? el ¿Para qué?

Para mi la Esperanza tiene 3 dimensiones. La primera, la más simple, es la esperanza que simplemente las cosas mejoren. Esa es fácil de entender. Ese es el deseo de todos los que la conocemos, pero ese deseo de tiempos mejores es a veces ajeno a la realidad de la vida…hay días y noches y a veces una enfermedad te hace más conciente de la incertidumbre de la vida, especialmente cuando es una enfermedad como la que padece nuestra amiga. La realidad me dice que ello es muy poco probable.

La segunda dimensión de la Esperanza, como creyente, me dice que ha veces los milagros son posibles. He visto un par de situaciones para mi son como milagros, pero ello no está en nuestras manos, está en manos de Dios y de que sea él quien quiera mostrarnos su poder a través de un hecho sobrenatural y extraordinario. Estoy rezando a Dios y pidiendo la intercesión de SS Juan Pablo II y la Madre Teresa para que eso se haga posible. ¿Se hará realidad nuestro deseo?¿Será esa la voluntad de Dios? No lo entiendo, pero sé que nos ama.

La tercera dimensión de mi Esperanza es aquella que me dice que la vida es tan solo un instante en el infinito de la eternidad. Y Dios sabe mejor que nadie donde es que cada uno va a dar lo mejor de si. Pensamos que es en esta vida donde vamos a dar lo mejor de nosotros, y en realidad esto es solo en parte cierto. El sentido de la vida de todo ser humano vivir el amor, pero no solo el amor humano, fraterno, filial, sino ser capaces de percibir el Amor del Eterno y aprender a ser reflejos del Amor de Dios. Como leí hace poco en una biografía de San Juan de la Cruz “Dios no se sirve de otra cosa sino de amor; y a la tarde os examinaran del amor…Donde no hay amor, poned amor y sacareis amor”. Santa Teresita de Lisieux decía que no tenía miedo a la muerte porque desde la eternidad podría hacer muchísimo más por todos los seres humanos que amaba. Esa Esperanza en que la muerte es tan solo la puerta al encuentro con el más grande amor es la que debe iluminar nuestra existencia. Mientras más amor uno viva durante su existencia, más podrá dar desde ese encuentro total y pleno con el Creador. Esa es la Esperanza que busco hacer realidad en mi vida, aquella que me hace perder el miedo a la muerte, aquella que me hace intentar dar lo mejor de mi cada día, aquella que me recuerda vivir cada instante de la mejor manera con amor, alegría y paz.

La Esperanza debe nacer de la Fe, y el Amor debe ser la fuerza para comprender que todo en la vida tiene un sentido, por más incomprensible o humanamente doloroso que pueda parecer. Amar es también desapegarse para poder volar o dejar volar hacía el Creador.
Bueno mi amigo, son ideas y reflexiones que espero te ayuden a comprender un poco más como es que veo lo que está pasando."

lunes, 12 de octubre de 2009

Medico cúrate a ti mismo

Los sueños que nunca mueren

Hace 20 años cuando yo decidí salir a especializarme en el extranjero, lo hice con la intención de volver. Tenía muy grabadas en mí las palabras de Cesar Vallejo en "Poemas Humanos": "...hay, hermanos, muchísimo que hacer". Conocía de las historias de algunos de mis maestros en la Universidad que lo habían hecho antes y habían logrado compartir lo aprendido.
En 1997 regresé al Perú después de seis años fuera y un día recibí una llamada de un médico a quien solo conocía porque había escuchado que él también había vuelto.
Me invitó a almorzar y allí compartió su experiencia conmigo. Se había entrenado en el mismo hospital que yo en Detroit, para luego ir a Stanford a hacer su segunda especialidad. Él, que había regresado unos 20 años antes, sabía como yo me debía sentir (me lo dijo). Me habló de lo que había representado para él regresar y de lo que había logrado con esfuerzo y dedicación. Allí nació una amistad y desde entonces colaboré siempre con él en todo lo que me pidió, sea con pacientes suyos, sea con actividades académicas y recientemente colaborando en un sueño hecho realidad de este colega amigo. Él era decano de una nueva Facultad de Ciencias de la Salud.
Hace pocas semanas falleció este amigo y fue una noticia muy triste para todos los que lo conocimos. Él lo dio todo por su vocación, buscó siempre lo mejor, volvió a su país para compartir lo aprendido, para realizar sus sueños y sembrar en sus alumnos, en sus colegas y en su trabajo un espíritu de dedicación y esfuerzo que eran contagiantes.
Sé que todos los que lo conocimos pondremos el hombro para que sus sueños y proyectos se sigan haciendo realidad.
Los sueños cuando nos trascienden (y esos son los mejores sueños) nunca mueren. Parte de la responsabilidad en nuestra vida está en encontrar ese tipo de sueños, para contagiarlos a los demás, para compartirlos con los demás y hacerlos realidad.
Debe ser un compromiso, llenar nuestra ciencia de humanidad, siguiendo los buenos ejemplos y los sueños que valen la pena.
"Hay hermanos muchísimo que hacer".

sábado, 15 de agosto de 2009

Medico cúrate a ti mismo

Vocación, amistad y sacerdocio
Patch Adams, el conocido médico de bola roja escribió alguna vez que "en el tiempo compartido esta el ingrediente clave de la amistad… La amistad es excelente medicina".
Los pacientes nos buscan para solucionar un problema, una dolencia. Pero la verdad es que las soluciones no siempre están a la mano y es entonces cuando queda el alivio (cuando se puede) y cuando siempre es necesario dar consuelo. Lo último es algo que muchas veces se olvida en la practica médica.

Nuestra vocación no debe ser una vocación fría, matemática, siempre con las respuestas correctas. Nuestra vocación nos debe acercar al ser humano, ayudados y apoyados por la ciencia, pero concientes de la gran incertidumbre que rodea a nuestra disciplina y llenos de compasión y entrega. No aceptar la incertidumbre es el error más común de los médicos y los estudiantes de medicina, y no ser compasivos ni empáticos una traición a la vocación de servicio que hemos elegido. Muchas veces nos enfocamos en el síntoma o la enfermedad y no nos damos cuenta que ese ser humano que se nos acerca busca también ser escuchado.

Hace poco un médico compartió conmigo una historia que me hizo pensar y la verdad me emocionó. Lo visito una paciente a quien ve desde hace varios años. Han compartido momentos difíciles relacionados a la salud de ella y miembros de su familia. Su paciente llegó a su oficina y el tan solo se dedicó a escuchar con el corazón. Se cruzaron miradas, sonrisas, palabras empáticas y un abrazo de despedida. La receta prescrita fue lo menos importante, pues al final las palabras de la paciente lo dijeron todo: "Gracias doctor por no solo ser mi médico, sino también un amigo y mi sacerdote."

Nuestra vocación como médicos va más allá de nuestra ciencia, de nuestra dedicación. Es un don en el cual el servicio debe estar guiado por el amor. La vocación del médico debe ser un servicio de amor donde este guíe a la ciencia y la inteligencia.

Los médicos de la antiguedad eran también sacerdotes, porque pensaban que la enfermedad estaba vinculada a lo divino. No olvidemos nuestras raíces y que nuestro trabajo sea casi un sacerdocio, un don sagrado en el cual podamos llegar al alma de nuestros pacientes para que se abran a la gracia de Dios. Es a Jesús a quien visitamos todos los días en cada uno de nuestros pacientes. Y es así porque él nos llamó primero. El que quiere por sobre todas las cosas ser nuestro amigo.

domingo, 12 de julio de 2009

Medico cúrate a ti mismo

Una inteligencia llena...
Algo que nos pasa muchas veces es que nos conformamos con lo que tenemos, nos adaptamos a nuestra comodidad y no buscamos oportunidades para dar más, para ser más.
Todos hemos recibido un don, pero muy pocas veces somos concientes de la responsabilidad que ello representa.
Los médicos somos quienes más que nunca necesitamos recordar que nuestra inteligencia es un don, pero un don que de nada sirve si no va acompañado de algo más. Y la última Carta Encíclica de SS Benedicto XVI "Caritas in Veritate" ("Sobre el Desarrollo Humano integral en la Caridad y en la Verdad") nos regala una frase que si bien es para todos los hombres de buena voluntad, creo que los médicos debemos tenerla muy presente: "No existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor."
El amor como Caridad (Agape, que trasciende al amor fraterno y al amor erótico), el amor como donación, como entrega, como sentido de nuestra existencia.
También nos dice SS Benedicto XVI "Las exigencias del amor no contradicen las de la razón. El saber humano es insuficiente y las conclusiones de las ciencias no podrán indicar por sí solas la vía hacia el desarrollo integral del hombre." Estas palabras también deben calar profundamente en todos los que ejercen una vocación de servicio a través de la ciencia. La ciencia médica es insuficiente porque el saber humano es insuficiente y porque el hombre es una unidad de cuerpo, mente y espíritu. Si nos olvidamos de ello, no vamos a poder ayudar a nuestros pacientes de una manera integral. Todo acto médico (guiado por la ciencia y la inteligencia) debe estar lleno de amor. Acercándonos al paciente en toda su realidad, y para quienes somos creyentes, descubriendo a Cristo en el enfermo...recordando las palabras de Jesús: "estuve enfermo y me visitaste".
Esforcémonos porque nuestro amor sea rico en inteligencia y nuestra inteligencia esté llena de amor.

lunes, 16 de marzo de 2009

Médico cúrate a ti mismo

¿Para quien trabajas?

Comparto la anecdota de un amigo.
Miguel es médico, y como muchos de nosotros dedica gran parte de su tiempo a sus pacientes. Hace unas semanas tuvo un accidente y le indicaron reposo en casa.
Al inicio lo tomó de mala gana pues es muy preocupado por su trabajo, como dirian algunos "tiene tal vocación que se desvive por sus pacientes".
Pero gracias a esos días de reposo descubrió como su otra vocación, la de padre y esposo, había estado un poco descuidada.
"Después de muchos años me pude sentar a la mesa a comer con ellos...pude escuchar sus conversaciones, sus preocupaciones" me dijo Miguel. Y todo esto le abrió en la mente una pregunta: ¿Para quien trabajo?
Los últimos años había vivido para trabajar, para sus pacientes. No asi para su familia. Cierto que los fines de semana salían juntos, pero no era lo mismo. Lo que vivió las semanas que estuvo de licencia de trabajo le hizo descubrir que debía trabajar para vivir.
Las semanas que estuvo de licencia sus pacientes no lo extrañaron demasiado pues fueron atendidos por otros colegas, pero su familia si disfrutó de sus compañía en esos momentos aparentemente triviales de la cena y la sobremesa.
Ahora Miguel trata de no trabajar tanto y procura llegar temprano a casa. Para su familia él es irremplazable, para sus pacientes él es un médico con vocación que ha descubierto que su trabajo es un medio y no un fin, y que no es indispensable.
Trabajemos para vivir y no vivamos para trabajar. No es fácil, y en nuestra cultura latina los pacientes entienden mal eso de la "vocación" y piensan que su médico debe estar disponible los 365 días del año (como me decía alguien: "ni un esclavo"). El médico es un ser humano como todos y debe ser tan buen esposo y padre como profesional.
Sin una vida familiar balanceada es imposible ser un buen médico, aunque uno pueda ser un buen profesional. William Osler lo decía, una vida balanceada.
Gracias Miguel por compartir conmigo tu experiencia.

lunes, 23 de febrero de 2009

Médico Curate a ti mismo

Medios y Fines

EL otro día conversaba con un ex-alumno mio que ahora es médico sobre algo que él había discutido con alguien. Era en respuesta a una pregunta: ¿Qué soy por encima de todo?¿médico? Según él me había contado, la otra persona le decía que uno debía ser médico cada instante de su vida.
El ser médico es un medio, no un fin; es un medio para lograr a través de la ciencia y con humanidad ayudar a los demás a enfrentar una enfermedad o dolencia. Ser médico implica tener la ciencia como herramienta pero para ser verdaderos médicos debemos también ser empáticos y dar a los pacientes no solo las medicinas que la ciencia dicte, sino las palabras y los gestos que ellos necesitan, dar esperanza, dar consuelo, ser como el buen Samaritano.
Si el ser médico fuese un fin, todos estarían llamados a ser médicos. Todos estamos llamados a ser felices, es lo que todo ser humano ansía, y el ser médico no me hace mejor, ni más o menos feliz. Es un camino hacia la felicidad (un medio para ser feliz) si es que descubro que como médico puedo desarrollar todos mi talentos y capacidades en bien de mis pacientes.
El fin es ser felices y eso se logra siendo seres humanos plenos que descubren que hay un tiempo para la familia, para los amigos, para el trabajo (en nuestro caso como médicos), para uno mismo (para cultivar el espíritu) y sobre todo que debe haber tiempo para Dios. Siempre es tiempo de Amar, allí está la verdadera felicidad. El problema es que nos olvidamos que Dios es Amor: Para que el amor sea pleno, para que el agua fluya, es necesario recibir el agua de la fuente, no de lo que gotea a nuestro alrededor.
Amo mi vocación, me apasiona mi carrera, pero es un medio. No somos indispensables para nuestros pacientes, pensar que lo somos es soberbia. Si somos indispensables para nuestras familias. Uno es médico siempre que le toque serlo, pero es padre, esposo, hijo, hermano y amigo siempre. Ello no quita que muchas veces por ser responsables con nuestros pacientes les quitemos a quienes amamos tiempo y momentos especiales. Hay Años Nuevos y Navidades que muchos de nosotros no hemos recibido al lado de los que amamos por cumplir nuestro deber.
Ser médico es un medio para servir a los demás.

lunes, 9 de febrero de 2009

Médico cúrate a ti mismo

Dar Respuestas

No es fácil ser médico. Quienes acuden a nosotros siempre esperan respuestas y a veces es muy difícil dar esa respuesta precisa que nuestros pacientes quieren oír.
Sin embargo a pesar de que nuestra ciencia esta llena de incertidumbre, no faltan las historias en las que la soberbia de muchos médicos hace creer a nuestros pacientes que todo es blanco o negro.
En medicina el gris es un color frecuente, el gris de la incertidumbre. Pero el blanco debe ser también frecuente, el blanco que nace de la luz, de la verdad, de la compasión, de la solidaridad, del amor. El blanco que da paz y consuelo, el blanco que ilumina a la esperanza.
No es fácil, pero debemos aprender a dar respuestas aceptando nuestra ignorancia. Decir a veces "no lo sé". Pero no un "no lo sé" que refleje ignorancia, sino un "no lo sé" que muestre nuestra sed de encontrar y dar respuestas.
El arte de la medicina también está en saber cuando hay incertidumbre para disminuir riesgos innecesarios, en aceptar que no todo es lo que parece y en entender que hay respuestas que van más allá de las medicinas y las palabras .
Aprendamos a escuchar y descubramos como el silencio es también capaz de dar respuestas. Todos nuestros gestos y actos pueden dar también una respuesta. Que siempre se vea en ellos nuestra sincera preocupación por el paciente.

lunes, 26 de enero de 2009

Médico cúrate a ti mismo

La última media hora del día

William Osler, de quien hable en una de las primeras entradas de este Blog fue un gran médico que no solo cultivo su ciencia, sino también su humanidad. Uno de sus consejos más importantes a sus alumnos era el de leer...pero no solo leer de medicina sino leer buenos libros, como el decía en su libro Aequanimitas, "empiecen una biblioteca al lado de su cama y pasen la última media hora del día en comunión con los santos de la humanidad".
El leer buenos libros nos permite encontrar realidades diferentes a la nuestra, entrar en lo profundo de la mente de sus personajes, entender que el dolor golpea de diferentes maneras y que la incertidumbre puede ser a veces más peligrosa que la enfermedad. Si queremos ayudar a nuestros pacientes es necesario salir de nosotros mismo y ver las cosas no solo desde nuestra perspectiva sino desde la realidad de nuestros pacientes. Leer es una manera de abrir nuestras mentes, de enriquecer el alma para poder llegar mejor al otro.
Busquemos como decía Osler esa "última media hora del día" para buscar inspiración. Sin duda nos ayudará a curarnos a nosotros mismos y ser mejores médicos.

martes, 6 de enero de 2009

Médico Cúrate a ti mismo

Dar Esperanza
La ciencia médica poco a poco va entendiendo que hay cosas que las medicinas por si solas no van a dar jamás. Y en el último número del año pasado (2008) de la prestigiosa revista de medicina JAMA (Journal of the American Medical Association) salió un artículo con un título especial: “The power of Hope” (El poder de la Esperanza. JAMA 2008;300 (24):2919-2920 ).

El artículo habla entre otras cosas de “como la esencia de la salud personal se basa en la profundidad de la relación entre el médico y el paciente. Como decía en 1927 el Dr. Peabody : “el tratamiento de la enfermedad puede ser enteramente impersonal; pero el cuidado del paciente debe ser completamente personal”. Este cuidado personal empieza estableciendo una sensación de esperanza para el paciente, la cual debe durar durante todo el curso de un tratamiento...la esperanza empieza con una sincera unión emocional con un médico que va a ayudar a enfrentar los temores del paciente...debe darse un encuentro social con sentido...escuchando, dando seguridad al paciente...”
El problema está en que “la práctica médica moderna sacrifica el cuidado personal cuando se presta más atención en colectar datos y muy poco en el paciente”

Es un artículo que todo estudiante de medicina y médico debe leer.
Como dice al final del artículo: “los médicos deben de recordar que un encuentro con un paciente debe dejar al paciente emocionalmente capaz de enfrentar su enfermedad...ningún paciente debe dejar su visita con el médico sin una sensación de esperanza.”

Es muy bueno que en los ambientes académicos se empiece a tomar conciencia de esto, sin duda hay esperanzas en que los médicos podamos hacer aun mejor nuestra labor.
El poder de la esperanza da fortaleza, da tranquilidad, paz y consuelo según el momento que le toque vivir a cada uno.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Médico cúrate a ti mismo

Escuchar

Hoy me encontré con alguien que me contó que su abuelo por fin había encontrado a un médico diferente. Con sus 88 años de vida, sin duda había conocido a muchos profesionales, pero lo que más le agradaba a este señor de su nuevo médico era que se sentía escuchado.
Escuchar...cuanto nos cuesta a veces, pues la prisa de nuestro quehacer diario a veces nos impide darle a cada paciente el tiempo que necesita. Y no solo debemos escuchar para hacer un buen diagnóstico, sino que debemos escuchar todo lo que el paciente nos quiere decir: no solo lo que nos dice con sus labios, si no también lo que nos dice con su cuerpo, con sus gestos, con su mirada, con su tono de voz, con su alma. Si aprendemos a escuchar a su alma podremos a veces curarlo sin fármacos, pues hay muchas dolencias que nacen allí, en el alma.
No es fácil, implica ser empático, estar con el otro sin convertirnos en el otro.
Hace poco escuche a alguien decir que un médico "jamas podría comprender lo que el paciente ha pasado".
Yo trato siempre de escuchar, y de ser empático, y pensé dentro de mi que es él quien jamás podrá entender por todo lo que un médico que intenta escuchar el alma pasa. Es cierto, un médico no sentirá el mismo dolor físico del paciente, o el dolor personal de la incertidumbre...pero si escucha y es empático sentirá el dolor espiritual que solo puede sentir quien realmente desea ayudar y sabe que hay cosas que no dependen de uno, aun cuando parezca que si.
Aprendamos a escuchar empaticamente... y ojala nuestros pacientes también nos escuchen...y que todos entendamos que los médicos somos simples mortales que escogimos una ciencia de incertidumbres y un arte de probabilidades para ayudar a los demás.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Médico cúrate a ti mismo

Medio y no Fin
Me apasiona mi carrera, me encanta mi trabajo, me fascina enseñar. Pero mi vocación es un medio para servir a los demás, un medio para convertirme en un mejor ser humano, un medio para encontrar en el otro (mi paciente) a mi Señor, un medio para ganarme el pan y poder dar a mi familia lo que es justo y necesario, un medio para desarrollar mis talentos a nivel humano e intelectual... Podría seguir pero algo que toda persona debe tener claro es que un medio es algo que puede cambiar de un momento a otro. Lo que no debe cambiar es el fin. El fin es nuestra felicidad y ella está en vivir el amor. Para ser feliz no necesito ser médico. Puedo servir a los demás sin ser médico, puedo ser mejor persona sin ser médico, puedo encontrar a Dios en el otro sin ser médico, puedo dar a mi familia lo justo y necesario sin ser médico.
Hagamos lo que hagamos de nuestras vidas es esencial tener claras nuestras metas y no confundir medios con fines. Todos ansiamos ser felices, y la felicidad está en el amor. En aprender a amar como Dios nos ama (para quienes tenemos fe), en aprender a dar sin esperar nada a cambio.
Ojala mis alumnos de medicina que lean estas lineas tomen conciencia de esto. Su carrera es un medio no un fin. Al final se trata de siempre estar listo para aprender, pues tanto aprender como enseñar pueden ser también una forma de amar.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Médico cúrate a ti mismo

Homenajes y Laureles
¿Cuál es laurel más importante para un médico? Los seres humanos necesitamos de estímulos, de premios, de reconocimientos. Es una manera de sentir que lo que uno hace vale la pena.
Es cierto que hay maestros que merecen todo nuestro reconocimiento y merecerían homenajes especiales. Pero para mi el mejor homenaje a mis maestros no es una ceremonia, o un título o un premio. El mejor homenaje a mis maestros es seguir su buen ejemplo y compartirlo con quienes no los han conocido. Los estudiantes lo saben, y así recordarán siempre las palabras de ese maestro que no solo les enseñó medicina, sino también les habló de como ser un buen médico, algo que muchas veces no está en los libros.
Para quien ve pacientes y no hace docencia, el mejor homenaje es la gratitud silenciosa de todos los seres que se ha ayudado: curando, aliviando, consolando.
Se trata en realidad de dar lo mejor de uno (desde donde nos toca a cada uno) sin esperar nada, como dice en el Evangelio: "el resto vendrá por añadidura".
El verdadero laurel vendrá al final cuando nos llegue el momento del encuentro con el Creador, cuando Él nos diga: Gracias por haber estado siempre a mi lado..."porque estuve enfermo y me visitaste".

viernes, 31 de octubre de 2008

Médico cúrate a ti mismo

Saber decir “No lo sé”
La soberbia en la medicina es algo que me entristece. El ser absoluto, el no considerar otras opciones, el no escuchar a los demás suele verse con cierta frecuencia en algunos médicos.
Con alegría hace un par de semanas leí un artículo en una de las mejores revistas de medicina. Era un artículo escrito por una joven doctora, residente de medicina de la Universidad de Harvard. Breve pero contundente, con un final que me recordó lo importante que es enseñar a nuestros alumnos las cosas que no están en los libros de medicina. Como ella decía es “importante enseñar a saber decir no lo sé”. Ello implica aceptar lo incierta que es la medicina. El médico nunca tendrá todas las respuestas y el aceptar esta realidad es esencial para ser un buen profesional. Aceptar la incertidumbre con la certeza de estar haciendo lo correcto, con la esperanza de llegar a una respuesta, aprendiendo a amar la verdad…la verdad que en ocasiones no habrá respuestas claras, que no lo sabremos todo y que hay cosas y situaciones que van más allá de toda nuestra ciencia y de nuestras mejores intenciones.Aprendamos a vivir esa humildad a partir de la cual puede nacer la verdadera sabiduría, diciendo la verdad con sinceridad. Los pacientes al final se dan cuenta.

viernes, 17 de octubre de 2008

Médico cúrate a ti mismo

Saber estar

Ayer una paciente me contaba de como los médicos a veces no se dan cuenta de que su trato con los pacientes es lo que va a determinar si son buenos médicos o no. Le pregunté a qué se refería.
Su respuesta fue clara: "Me gusta que mis médicos no trabajen apurados, que yo sienta que me van a dar el tiempo que necesito, que me escuchen, que me acompañen en los momentos difíciles, que yo no sea para ellos un cliente o un número o una enfermedad. Que sea yo, con toda mi realidad."
Muchas veces los médicos trabajan a toda prisa, para ver más pacientes. Es la consigna: A mayor cantidad de pacientes vistos uno es más eficiente. Sucede sobre todo en hospitales del sistema estatal o de la seguridad social. Hay que cumplir con las metas, a más pacientes vistos, más productividad.
El sistema se olvida que los pacientes no son números en una estadística. Son seres humanos que necesitan tiempo, que necesitan ser educados, escuchados, consolados. Una receta no siempre es la mejor medicina. Un médico responsable sabe que hay pacientes que necesitan más que una receta. Los médicos debemos aprender a saber estar al lado de nuestros pacientes, sin importar cuanto tiempo ello demande. Y a veces no es tanto tiempo lo que nos piden, sino simplemente el que sepamos estar a su lado, con una palabra de esperanza, una palabra de consuelo, una sonrisa nacida del corazón.

viernes, 3 de octubre de 2008

Médico cúrate a ti mismo

Francisco y los leprosos

El 4 de octubre es día de uno de los santos católicos que más admiro. Francisco de Asís. Fue él quien se dedicó no solo a predicar el Evangelio y ser un testimonio de amor al prójimo, sino que supo descubrir a Jesús en el otro. Fueron los leprosos quienes recibieron mucho de su afecto y cuidado. Hay una bella historia en muchas de sus biografías que habla de su primer encuentro con un leproso y como ese encuentro marcó su vida para siempre. Hasta que no abrazó y beso a un leproso, no se dio cuenta de a quien realmente servía: a Jesús mismo. Y en San Francisco creo que todos los médicos cristianos tenemos un modelo: nuestros pacientes no son un problema clínico que resolver, o un caso interesante, o una enfermedad. Son seres humanos que esperan no solo soluciones, sino también alivio y consuelo. A veces me parece que muchas veces los médicos vemos a los pacientes como "leprosos", pues nos mantenemos alejados de su realidad como seres humanos. Vemos el "caso" y no tocamos otras dimensiones de su vida como si se tratara de "leprosos". La verdadera empatía implica cercanía, implica saber estar al lado del paciente cuando nos necesita, concientes de que no somos imprescindibles. Somos tan solo instrumentos del amor de Dios, él es el imprescindible.
Como médicos creyentes recordemos que es al mismo Jesús a quien atendemos en nuestros pacientes. San Francisco lo entendió así y supo ser un instrumento del amor de Dios, donde hubo tristeza puso alegría, donde hubo oscuridad llevó la luz de Dios.
Ojala algún día el nos diga "venid...porque estuve enfermo y me visitaste".

Sobre el contenido de las entradas

Este Blog cuenta con 8 areas de contenidos. No pretendo que lo lean todo, pero siendo un regalo, espero que lo compartan con quien lo necesite.
Entradas: Se publicará siempre que sea posible cada dos semanas
Atardeceres: Reflexiones dedicadas a mis pacientes y a toda persona que pasa por momentos difíciles. Basadas en lo que aprendo cada día de trabajo. Los colores del atardecer me recuerdan siempre que tras la noche viene siempre un nuevo día.
Experiencias y Espiritualidad: Reflexiones sobre como en la vida diaria Dios nos habla de mil y un maneras.
Para mis hijos: Breves lineas dirigidas a mis hijos y a todos los que quieren aprender.
Palabras de Vida: Reflexiones breves sobre una cita de la Biblia que me ha tocado de manera especial.
En forma alterna con:
Médico cúrate a ti mismo: Reflexiones y comentarios sobre la medicina y los médicos, tratando de humanizar la relación médico paciente, haciendo énfasis en los aspectos espirituales. Dirigida a estudiantes de medicina, médicos y otros profesionales de la salud, asi como quienes se interesen por los temas relacionados.
Para la Familia: Reflexiones sobre temas y situaciones por las que pasa toda familia.
Hojas Especiales: Comentarios e ideas sobre mis libros favoritos. Actualmente comentando "El Principito".
Meditando con Santa Teresa de Lisieux: La culpable de toda esta locura de compartir lo que uno escribe. Hace 3 años empezamos compartiendo estos mensajes con amigos cercanos y pacientes. Ahora forman parte del Blog. Citas tomadas de "Historia de un alma", la autobiografía de Santa Teresita (versión en ingles que nos regalo una gran amiga).

Un muy fuerte abrazo, con mis oraciones,

Luis Manuel

Algunos libros que recomiendo para médicos y estudiantes de Medicina

  • "A Balm for Gilead: Meditations on Spirituality and the Healing Arts " por Daniel Sulmasy
  • "Aequanimitas" por William Osler
  • "Ciudad de la Alegría" por Dominique Lapierre
  • "How Doctors Think" por Jerome Groopman
  • "La Ciudadela" por A.J. Cronin
  • "Medico de Cuerpos y Almas" por Taylor Caldwell
  • "Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, a Man Who Would Cure the World" porTracy Kidder
  • "Más grandes que el Amor" por Dominique Lapierre
  • "Only 10 Seconds to Care: Help and Hope for Busy Clinicians" por Wendy Schlessel Harpham
  • "Osler's Bedside Library: Great Writers Who Inspired a Great Physician" por Audrey Shafer
  • "Osler: Inspirations from a Great Physician" por Charles S. Bryan
  • "The Healer's Calling: A Spirituality for Physicians and Other Health Care Professionals" por Daniel Sulmasy
  • "The Last Half Hour of the Day: An Anthology of Stories and Essays That Have Inspired Physicians " por Christine Laine
  • "The Nature of Suffering and the Goals of Medicine" por Eric Cassell
  • "William Osler: A Life in Medicine" por Michael Bliss

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