Este Blog nació el 13 de junio del 2008, como un intento de compartir, como médico católico, ideas sobre medicina, mis libros favoritos y espiritualidad.

Publicaremos con la periodicidad que nuestro ocupado trabajo nos permita, comentarios, reflexiones e ideas relacionadas a estas áreas.

No pretendemos ser dueños de la verdad, ni tener todas las respuestas, solo compartimos lo que sentimos que es importante. Los frutos (que al final los cosecha el Señor), dependen del uso de la libertad de cada uno.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Hojas Especiales


Caminar hacia la Fuente

El capítulo XXIII de El Principito es bastante corto pero ilustra una realidad de la vida ante la cual casi todos nosotros nos rendimos sea consciente o inconscientemente. El hecho de que el personaje con quien se encuentra El Principito sea un comerciante creo que es intencional en Saint Exupery. El comercio es el que muchas veces define nuestros gustos y conductas y el comerciante con quien se encuentra El Principito parece todo un experto en marketing, pues intenta hacerle creer al Principito que tiene necesidades que satisfacer. El comercio vende la ilusión de la felicidad escondida de mil y un formas. En el caso del comerciante con quien se encuentra el Principito, el hecho de vender “píldoras perfeccionadas que quitan la sed” es para él importante porque con esto “se economiza mucho tiempo”. El Principito no cae en la trampa y pregunta qué se hace con ese tiempo. La respuesta del comerciante es “hacer lo que cada uno quiere”.

Eso es algo que le gustaría a la mayoría de personas, hacer lo que queremos. Pero es allí donde caemos en la trampa de la libertad y la voluntad. El problema está en no darnos cuenta de la diferencia entre hacer lo que debemos y hacer lo que queremos. No son necesariamente lo mismo, aunque sería maravilloso que pudiésemos todos aprender a querer lo que debemos, pues nuestro mundo sería un mejor lugar donde vivir. El comercio por tratar de vender es capaz de cualquier cosa y eso es lo que hace el comerciante, en las píldoras está escondida la fantasía de la libertad mal entendida: “hacer lo que cada uno quiere”. En nuestra sociedad se vende casi todo, incluso la fantasía de libertad y la ilusión de la felicidad. Lo que sí no se vende es la verdadera felicidad ni los verdaderos amigos.

El Principito nos recuerda al final del corto capitulo que es lo importante, pues él “caminaría suavemente hacia una fuente” de disponer del tiempo.

Es curioso como ahora en nuestros tiempos, si bien la comunicación parece estar al alcance de todos (con email, internet, chats, Messenger, etc.) a veces estamos más solos que nunca y tenemos mucho menos tiempo para nosotros, lo urgente prima sobre lo importante. A pesar de las herramientas, las veces que nos comunicamos de verdad son muy pocas. Hay muy poca oportunidad para realmente dialogar, para realmente encontrarse con otros seres humanos en lo esencial, con humildad y confianza, con el deseo de compartir las diferencias para aprender a darnos cuenta que en nuestras vidas las fuentes son necesarias. Es bueno estar conectados con el resto, pero que esa “comunicación” no nos distraiga de la verdadera comunicación, la comunicación de las existencias, y no sólo la de lo circunstancial y accesorio.

Es interesante que Saint Exupery haya usado la figura de la Fuente y del agua en este capítulo. Nuestros amigos de verdad pueden también ser una fuente para nuestra alma, de consejo, de afecto, de apoyo, de amor.

La idea del agua y la fuente me trae a la mente la escena de Jesús con la Samaritana en el pozo. La escena del agua viva. En nuestra sociedad son muy pocos quienes quieren acercarse a beber del agua viva, a aquella que nos va quitar la sed para siempre. Será que han comprado las pastillas del comerciante con quien se encontró el Principito y se olvidan que es importante el caminar hacia la fuente.

No perdamos el sentido de la esencia de las cosas, no tengamos miedo de tener sed y caminemos hacia la fuente, y hagámoslo suavemente. Recordemos lo esencial y si somos creyentes, caminemos hacia la Fuente verdadera, hacia quien es el agua viva, hacia Jesús. Entonces nunca más tendremos sed.

Si no somos creyentes entonces descubramos como una fuente especial de agua para el espíritu son nuestros verdaderos amigos y nuestros verdaderos maestros (aunque son un especie en extinción en algunos ámbitos). Aprendamos a amar lo que debemos, allí se esconde parte del misterio de la felicidad, y las fuentes son necesarias, para poder saciar nuestra sed y para poder compartirlas con los que amamos.

lunes, 4 de julio de 2011

Hojas Especiales

Rugiendo como el trueno
Nos toca continuar con las reflexiones sobre "El Principito", y el capítulo XXII en lo breve que es, nos habla del encuentro entre el guardavías y el Principito. En su corto dialogo nos recuerdan con pocas palabras como vivimos la vida los adultos, con "mucha prisa".
Y el gran problema es los hombres no saben lo que buscan, "ni siquiera el conductor de la locomotora lo sabe". Ni siquiera quienes tienen el poder y guían a las multitudes lo saben. Vivimos casi siempre "rugiendo como el trueno", tanto por el ruido que hacemos, como por la velocidad con la que vivimos. Probablemente persiguiendo nuestra felicidad, pensando que se encuentra en la meta, cuando es en el camino donde construimos la felicidad. "Nunca se siente uno contento donde está" dice el guardavía.
Tantos proyectos, tantos planes, tantos sueños en los que ponemos todo nuestro esfuerzo y por ello nos olvidamos de vivir, de disfrutar lo que nos regala cada día. Carpe diem. Los sueños y los proyectos son importantes pero como una guía hacia donde deseamos ir. Parecemos no estar satisfechos nunca y siempre andamos buscando experiencias nuevas, retos nuevos, placeres nuevos, cuando al final no perseguimos "absolutamente nada" que valga la pena. La vida es como un viaje y ese tren debe llevarnos hacía nuestra felicidad, y el camino es parte de ese proceso. Amar el camino para poder llegar a la meta. A veces nos obsesionamos tanto con la meta que nos olvidamos de buscar el mejor camino y de recorrerlo con alegría y esperanza, más allá de las dificultades.
"Unicamente los niños saben lo que buscan" nos dice el Principito, recordándonos que ellos se aferran a lo que es importante para ellos (lo que los hace felices).
Hace casi dos mil años Jesús dijo lo mismo: "Dejad que los niños vengan a mí...porque de los que son como ellos es el reino de los cielos" (Mt 19,13). Seamos creyentes o no, los niños pueden enseñarnos muchas cosas, y Saint Exupery capta la esencia de lo especial que hay en el corazón de un niño, ellos saben lo que buscan, aun cuando lo encuentren en una simple muñeca de trapo.
Como dice el guardavía, "¡Qué suerte tienen!.
No vivamos de prisa "rugiendo como el trueno" sin saber qué es lo que buscamos. Aprendamos a sentirnos contentos con el viaje, con cada día de nuestras vidas. Veamos los momentos de tristezas como parte del camino, y no lloremos demasiado por lo que perdimos, recordemos lo bueno que vivimos y pensemos que el mañana traerá nuevas oportunidades para poder ser felices. Aplastemos nuestra "nariz contra los vidrios" y disfrutemos del paisaje del camino que vamos recorriendo. Después de un túnel siempre vendrá la luz, abramos bien los ojos y no perdamos ese espíritu de niños, para poder ser felices con lo que la vida nos ponga delante.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Hojas Especiales

Lo Esencial es invisible a los ojos

En esta entrada continúo con mis comentarios a la última parte del capítulo XXI de "El Principito", uno de los capítulos más hermosos y recordados de este libro. El Principito se va a ver a las rosas, como le recomendó el zorro. Y en sus palabras a las rosas nos damos cuenta de que ya empieza entender: "...en nada se parecen a mi rosa, nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie...Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes".

"...nadie daría la vida por ustedes" es una frase que descubro por primera vez en el libro, habiendo leído el Principito decenas de veces. Viene a mi mente otra frase que habla sobre la amistad y el dar la vida: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos"(Juan 15,13). Domesticar no es otra cosa que una imagen para el vínculo más importante, el de la amistad verdadera, donde se da el amor más pleno y uno está dispuesto a sacrificarlo todo.

Si el Principito usa la frase "están vacías", siento que lo hace en el sentido de que las rosas están vacías de amor. Nunca han sido objeto de algo parecido a todo aquello que el Principito hizo por su rosa. "Son muy bellas" porque podrían ser domesticadas (amadas). Además si alguien las ve al lado de la rosa de el Principito no podría darse cuenta de la diferencia, todas serían iguales. Pero eso es ver solo con los ojos como el zorro le recordará en un momento. Es la rosa del Principito la que "se sabe más importante" por todo lo que él ha hecho por ella. ¿Ha habido gente así en nuestras vidas? Espero que si.

El Principito regresa para despedirse del zorro y es allí donde el zorro le regala su secreto, el cual "no puede ser más simple": "Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos"

"No puede ser más simple" esconde una gran verdad si es que uno no le teme al compromiso y ve con el corazón. Creo que la mayoría de gente que lee el libro intuye y saborea esa verdad, pero al final termina usando los ojos en su vida diaria. Quizás por que tenemos miedo a hacernos la pregunta ¿Qué es lo esencial?

El mismo Principito lo repite para acordarse (y recordárnoslo): "lo esencial es invisible para los ojos". Saint Exupery intenta llegar a nuestro corazón. Lo esencial es aquello que nos hace felices de verdad, lo que nos da paz y alegría, lo que le da un sentido trascendente a nuestra existencia: lo esencial es el amor, el Amor verdadero por supuesto. Y me atrevería como creyente a decir que lo esencial es Dios. Es en Él donde están todas las respuestas, pero respuestas que no se ven ni se entienden si usamos nuestros ojos, se trata de ver con el corazón, se trata de tener Fe. La Fe es creer en lo que no se ve con los ojos. Nace de escuchar en nuestro corazón esa sed de Amor que el hombre lleva dentro. Dios es Amor...aunque nuestros ojos no puedan entender ese misterio.

Alguien me dirá: Pero el Principito no es un libro religioso... ¿Por qué meter a Dios en todo esto?¿Acaso era Saint Exupery un creyente comprometido?

Aprendamos a ver con el corazón y nos daremos cuenta que no puede ser más simple. Para los creyentes Dios nos habla de mil y un maneras a través de su Providencia, y estoy seguro (mirando con mi corazón) que este libro es un libro especial para todo ser humano. "El Espíritu sopla donde quiere"(Juan 3,8) y no dudo que sopló en el corazón de Saint Exupery. Si desean, no le llamen Dios a lo esencial, y aceptemos que en la vida de todo ser humano lo esencial es el Amor. El que uno da y el que uno recibe, ese Amor que nos trasciende, que es regalo, que es donación, que es voluntad que da frutos, que da paz, que lleva en si el misterio de la verdadera felicidad.

Sin duda debemos aprender a mirar con el corazón para ver lo esencial. Pero aun quedan más regalos en este capítulo. El zorro entonces le dice algo hermoso al Principito: "Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que has perdido con ella". Si miramos con los ojos la palabra "perdido" podría estar fuera de lugar. Miremos con el corazón, lo que hace importante el objeto de nuestro amor es el tiempo que le damos. Y en esa linea de pensamiento seamos críticos de nosotros mismos y preguntémonos ¿Cuánto tiempo le damos a quienes decimos que amamos? ¿Es que acaso nos hemos vuelto seres que vivimos para trabajar como el hombre de negocios que solo contaba estrellas? Lamentablemente el complejo mundo el que vivimos los adultos nos roba lo más valioso...nuestro tiempo. Lo urgente no deja a veces tiempo para lo importante y le robamos instantes a quienes más amamos. Miremos con el corazón y descubramos que si debemos "perder" el tiempo con quienes más amamos. El Principito lo repite de nuevo para recordárnoslo.

Y el zorro nos recuerda que "los hombres han olvidado esta verdad" y diciéndolo al Principito nos lo dice a cada uno de nosotros: "...tú no debes olvidarte. Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado".

Con muchas de las personas que han sido importantes en mi vida he compartido esta frase. Incluso les he dicho que aunque nuestros caminos sean distintos, si me necesitan como su amigo, allí estaré acompañandolos. Sea con mi presencia, con mis palabras, con mi silencio, con mis oraciones, con lo que necesite nuestra amistad a pesar del tiempo y la distancia..."uno se hace responsable para siempre de lo ha domesticado".

Este es uno de los capítulos más hermosos del Principito, es un canto al Amor y a la Amistad verdadera. Se trata de llenar la vida de sol, de ser únicos en el mundo y de descubrir qué es lo esencial aprendiendo a ver con el corazón, dándole tiempo a quienes amamos. No seamos como los hombres de quienes habla el zorro, que "han olvidado esta verdad", aprendamos a ver con el corazón para encontrar lo esencial. Lo esencial es invisible a los ojos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Hojas Especiales

Ser únicos en el mundo

Continuamos en esta entrada comentando sobre el capitulo XXI de El Principito. En la entrada anterior de Hojas Especiales comentabamos sobre como es que a través de una amistad uno puede "llenar sus días de sol". El zorro invita al Principito a ser su amigo.
El Principito responde con una pregunta: "¿Qué debo hacer?"
Y entonces el zorro nos regala una serie de pasos que uno debe tener presente cuando quiere establecer una amistad de verdad.
Lo primero que nos recuerda es que uno debe tener "mucha paciencia". Una verdadera amistad no es cosa de un día o de una compartir algo importante. Toma tiempo lograr esa cercanía y esa relación especial que se logra con un amigo de de verdad.
El zorro le dice al Principito que al inicio hay que mantener cierta distancia...y que el "lenguaje es fuente de malos entendidos".
Es cierto. cuando uno recién empieza a conocer a alguien hay que tener cuidado con lo que se dice. Una palabra inoportuna o mal entendida puede malograr una relación que recién empieza. Pero conforme el tiempo va pasando y se comparten cosas importantes, uno puede sentarse "un poco más cerca".
Una amistad se cultiva, se abona, se riega, se ve crecer y se acompaña...y solo cuando ya existe la confianza, un amigo de verdad corrige y endereza el tronco con ternura para que se den los mejores frutos. La realidad es que es algo recíproco. Muchas "amistades" de hoy se acompañan sin comprometerse, no cuestionan y pierden el tesoro de los mejores frutos. No es fácil, es un proceso en el cual si se va muy rápido pueden haber malentendidos. Pero un amigo de verdad siempre está disponible, aunque en el tiempo los caminos se separen físicamente.
Otro elemento que nos recuerda el zorro es el de los ritos. Son un medio, no un fin, y si no los valoramos es porque a veces terminamos por convertir los ritos en fines. "Los ritos son necesarios" nos dice el zorro, ayudan a crear esa atmósfera para aprender a "preparar mi corazón". Los hombres de hoy no queremos perder tiempo en ritos, pero eso nos priva de entender y disfrutar muchas cosas en su verdadera perspectiva, es "algo demasiado olvidado" pero hace que cada situación especial sea "diferente a otra".
Así el Principito logra domesticar al zorro, con paciencia, al principio con las palabras justas. acercándose poco a poco, y entendiendo que los ritos son necesarios para preparar el corazón y que los momentos vividos sean especiales.
La vida no se detiene y llega el momento del adiós por la próxima partida de el Principito.
El zorro le dice al Principito que va a llorar por ello. El Principito le dice al zorro que es su culpa: "no quería hacerte daño, pero tu has querido que te domestique"..."No ganas nada".
El Principito aun no entiende el sentido de lo que ha encontrado en su amistad con el zorro.
Y el zorro entonces intentando abrir los ojos de su amigo le dice: "Gano...a causa del color del trigo." y luego añade algo que esconde en si el secreto de una verdadera amistad: "Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto".
Cada amigo que hacemos en nuestra vida es único en el mundo. Y como veremos en la próxima entrada comentando sobre la ultima parte del capítulo XXI de El Principito, se trata de aprender a ver las cosas en su verdadera perspectiva, de ver la esencia.
¿Somos únicos en el mundo para alguien? ¿Hemos ganado a causa del color del trigo?
Las personas especiales en mi vida, mis padres, mis hermanos, mi esposa, mis hijos, mis grandes amigos, son únicos, son un tesoro, son una fuente y un remanso incluso a pesar de la distancia física para quienes no pueden estar cerca. Nuestros amigos no tienen que ser necesariamente iguales a nosotros, sino tan solo saber estar cuando tienen que estar, a pesar de la distancia, a pesar del tiempo, con su silencio y sus palabras, con sus alegrías y tristezas, con sus miedos y esperanzas, con sus combates y su paz, con su oración. Es recíproco.
En realidad todos somos seres únicos, pero es en la amistad que se comprende y se realza el sentido de nuestra existencia como seres humanos, en explotar nuestra capacidad de amar y ser amados, de ser especiales para otro.
Un verdadero amigo deber ser fuente y ser remanso más alla del tiempo y la distancia.
Y como nos enseñará el Aviador en el capitulo XXV, es entonces que uno "se expone a llorar un poco..."

domingo, 11 de julio de 2010

Hojas Especiales

Llenar la vida de Sol

(Continuando con el capítulo XXI de "El Principito")

Si en este mundo uno tuviese tantos amigos como piensa, nuestro mundo sería diferente. Estamos acostumbrados a los amigos que nos acompañan, que nos entretienen, que nos hacen pasar buenos momentos, que guardan nuestros secretos. Todo ello es muy valioso y son sin duda buenos amigos quienes comparten ello con nosotros. Pero necesitamos también de los amigos que desean que nos convirtamos en mejores personas, de los que a pesar del silencio y la distancia saben estar cuando les toca, de los amigos que nos cuestionan cuando es necesario, de los que nos dicen esas verdades que no nos gusta escuchar pero que son importantes enfrentar, de los que con cariño y paciencia nos ayudan a ser mejores, a no solo estar bien, sino estar mejor, vivir mejor y caminar hacia nuestra verdadera felicidad. Los que llenan nuestra vida de sol.
No es fácil encontrar amigos asi, y el capítulo XXI de "El Principito" que continuamos hoy comentando nos recuerda y enseña ciertas cosas que a veces no consideramos importantes. "El Principito" es en realidad un libro sobre la amistad y el amor. De un Principito con una rosa, un aviador y con un zorro.
En nuestras vidas sin duda aparecerán rosas, aviadores y zorros. Nos daremos cuenta? Nos habremos dado cuenta de los que ya pasaron?
Para empezar cada uno de nosotros viver en su "propio planeta", y esto lo ilustra el zorro cuando al escuchar hablar al Principito sobre su rosa, se intriga el enterarse que esto no ocurrió en la Tierra sino en otro planeta.
Es interesante ver como el zorro se interesa en ese planeta...hace preguntas y aprende que no hay cazadores (lo cual lo entusiasma mucho pues su vida sería más sencilla), pero al preguntar sobre si hay gallinas se da cuenta de que "nada es perfecto".
Cuantas veces vemos las cosas desde nuestra perspectiva, de nuestra conveniencia, sea por buscar que no hayan problemas (cazadores), o por la necesidad de obtener algo que nos gusta (gallinas). Para el zorro la vida suele ser en realidad "monotona", como el bien dice: "todas las gallinas y todos los hombres son iguales".
Y es alli donde se abre una puerta que surge a partir de ser especial para el otro, el ser "domesticado", el hacer un amigo. Recordemos que el término "domesticar" implica "crear vínculos"; es la metafora que usa Saint Exupery en labios del zorro para hablar de la amistad.
Y las palabras del zorro lo ilustran muy bien:
"Si tu me domesticas mi vida estará llena de sol"
No se cuantas personas de quienes han leído "El Principito" han tomado conciencia de la profundidad y alcances de esta frase.
Podría decirse: Si tengo amor (un verdadero amigo) "mi vida estará llena de sol".
El zorro usa hermosas ideas para ilustrar como cuando hay una relación especial las cosas cambian: ..."conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás"..."me llamarán ...como una música"..."amaré el ruido del viento en el trigo". Llenar la vida de sol es iluminar las cosas de tal manera que es posible ver lo que usualmente no se ve.
No sería maravillosos el que podamos conocer el "rumor de unos pasos diferentes", que esos pasos nos llamen como una música y aprendamos a amar el ruido del viento.
Sin duda nos encantaría ser "domesticados". Y es precisamente eso lo que el zorro le pide al Principito . Me gusta el detalle de que antes de pedirlo el zorro "calló y miro un buen rato al Principito".
En ese silencio y en ese observar hay un mensaje escondido. No podemos pretender ser amigos de todos, conocidos tenemos muchos, amigos circunstanciales y no por ello no son valiosas las relaciones con ellos. Cada encuentro con un ser humano puede ser algo extraordinario y especial. Pero los amigos de verdad son pocos. Uno no anda compartiendo todo lo de uno con todos los demás. En ese silencio (que en realidad debe ser interior) y en ese observar (con el corazón como aprenderemos más adelante), uno va aprendiendo a encontrar a los verdaderos amigos.
El Principito al comienzo no entiende. Acepta que le gustaría ("bien quisiera") domesticar al zorro, pero no tiene "mucho tiempo" porque ha de "buscar amigos y conocer muchas cosas".
Responde así porque él también ve las cosas desde su perspectiva, desde su planeta, desde lo que piensa que es lo correcto para él, desde lo que desea.
Es entonces que el zorro responde regalandonos dos nuevas ideas muy importantes.
La primera que "solo se conocen bien las cosas que se domestican". Alguna vez de adolescente escuché una frase que me impresionó mucho: "Para amar hay que conocer y para conocer hay que amar...nadie ama lo que no conoce, ni puede conocer bien las cosas que no ama". Es circular, pero es real. No puedo amar aquello con lo que no me he conectado o vinculado (a quien no me ha domesticado). No puedo estar más de acuerdo con la frase del zorro, lo que nos dice Saint Exupery es que solo se conocen bien las cosas que se aman.
La segunda idea es la de cómo los hombres no tenemos tiempo de conocer nada, pues "lo compramos todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde se vendan amigos, los hombres ya no tienen amigos".
En una sociedad de consumo, donde las cosas se valoran más lo externo, por lo que se ve, por su utilidad práctica más que por su esencia es difícil hacer amigos de verdad. No se valora lo que no se vé. El zorro remata con una frase que ilustra toda la idea sobre la que hemos venido reflexionando:"Si quieres un amigo domestícame!".
Continuaremos reflexionando sobre este capítulo XXI de "El Principito" en una siguiente entrada. Este es para mi el capítulo más especial del libro, por todo lo que ya hemos compartido y por el secreto que nos va a regalar el zorro al despedirse de el Principito.
Aprendamos a hacer amigos de verdad, para llenar nuestra vida de sol y no olvidemos que en una relación de pareja debemos también ser amigos de verdad, ese es un sol muy especial.
Si queremos un amigo, aprendamos a "domesticar" y a "ser domesticados"...a crear vínculos de verdad.
Que encontremos nuestra rosa, nuestro aviador y nuestro zorro, para llenar la vida de sol, no solo la nuestra si no también la de los demás, para aprender a ver y conocer mejor las cosas.

domingo, 31 de enero de 2010

Hojas Especiales

Un cántico a la Amistad (el capítulo XXI de El Principito:

Crear Vínculos


El capítulo XXI de El Principito fue el capítulo que más me impacto durante mi adolescencia, pues contiene uno de los mensajes más importantes del libro.

En realidad es un capítulo muy rico para comentarlo en una sola entrada, y es por eso que he decidido comentarlo despacio tratando de no perderme lo importante. Espero escuchar a mi corazón y no perderme lo esencial.

El Principito había quedado llorando sobre la hierba en el capítulo anterior y el capitulo XXI empieza..."Entonces apareció el zorro."

Es el zorro quien inicia el dialogo y el Principito al principio no lo ve, pero una vez que lo observa siente que ese zorro tiene algo especial ("que bonito eres"). Siempre hay algo misterioso, un no sé qué que nos llama la atención en esos encuentros únicos con aquellos que van a ser importantes en nuestras vidas. Es difícil decir qué cosa es pero Saint Exupery lo plantea desde lo estético. Sin embargo recordemos que no hay nada más bello que un alma transparente, con sencillez de un niño y la fuerza de un ser maduro que sabe que su vida tiene un sentido, donde la verdad y el Amor son fuente de Paz y Alegría.

El Principito hace una pregunta "¿quién eres tu?". El zorro quien es y contesta. En esas simples lineas creo que también hay toda una lección existencial: ¿Sabemos quienes somos?

Una verdadera amistad solo puede nacer si uno sabe quien es. De lo contrario la "amistad" queda en un agradable intercambio de experiencias y emociones pero no profundiza en toda la realidad de lo que debiera ser.

Es entonces que el Principito le pide algo especial al zorro, y por un motivo especial: "Ven a jugar conmigo...¡estoy tan triste!"

Nuestros deseos nacen siempre de una necesidad, de que algo falta. El Principito está triste por lo que le acaba de suceder (descubrir que su rosa es igual a miles de otras rosas cuando ella le había dicho que era única en el mundo). Necesita estar con alguien "jugar" (los niños se acercan a otros niños a través del juego, su mundo gira alrededor del juego, fuente de alegría).

Todos necesitamos de un amigo especial, de alguien con quien "jugar" o mejor dicho de alguien que nos de alegría. Pero no es tan sencillo como le dice el zorro al Principito. El zorro "no está domesticado".

La pregunta surge: "¿Qué es domesticar?"

El zorro se da cuenta que el Principito "no es de aquí" y suelta una pregunta que creo que todos los seres humanos deberíamos hacernos de una manera consciente a cada uno de nosotros: ¿Qué es lo que buscas?

¿Sabemos qué buscamos?
El Principito busca a los hombres, busca amigos. En su encuentro con otro descubrirá más adelante que se esconde el secreto de la felicidad. Aun no lo entiende, pero la respuesta estará en lo que el está próximo a entender, en descubrir lo que es "crear vínculos".

Los hombres muchas veces pensamos que tenemos amigos, tenemos conocidos, gente cercana, pero amigos de verdad son muy difíciles de encontrar. Eso es "cosa ya olvidada". Solo si uno se deja domesticar puede nacer una amistad verdadera.
El zorro le explica al Principito lo que es crear vínculos. Todo se resume en una sola frase: "tú serás para mi único en el mundo".

Allí está el secreto de toda amistad verdadera, un amigo de verdad es único en el mundo. Y quizás extrapolando un poco en toda relación de pareja uno debería ser también único en el mundo para el otro. En una relación donde el amor es el eje de la relación el vínculo es tal que se tiene "necesidad el uno del otro". No es un poseer, es un dejar ser, un querer que el otro desarrolle toda su potencia y capacidad.

Es entonces que el Principito lo entiende..."Hay una flor...creo que me domesticado".

¿Hemos sido "domesticados" por alguien?¿Hemos "domesticado" a alguien?.
¿Somos únicos en el mundo para alguien?

Son respuestas muy personales, pero continuaremos con nuestros comentarios sobre este capítulo en las siguientes entregas de esta entrada.

Qué no seamos como los hombres que conoce el zorro, que lo único que les interesa es "criar gallinas". Aprendamos a buscar lo esencial y hacernos las preguntas correctas y crear vínculos que nos hagan mejores personas a nosotros y a los que nos rodean.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Hojas Especiales

Caminos y Encuentros

El breve capítulo XX de "El Principito" tiene 3 elementos que creo importante comentar.
El primero es el del Camino. ¿Qué es la vida sino un continuo caminar? Un caminar hacia nuestra felicidad…¿Pero dónde está nuestra felicidad? Como el Principito, es necesario que atravesemos “arenas, rocas y nieves”. Se trata de encontrar nuestro camino, “y los caminos llevan siempre a la morada de los hombres”. Todo ser humano que busca su felicidad al final tendrá que llegar a donde están los hombres. No estamos solos, la felicidad está en el amor, y el amor se vive en el encuentro con los demás.
El segundo elemento es el del encuentro con una realidad inesperada. El Principito se encuentra con “un jardín cuajado de rosas…¡Todas se parecían tanto a su flor!”. En cada camino que tomemos en nuestra vida siempre tendremos momentos como el que paso el Principito, encuentros con situaciones que cuestionaran lo que pensábamos. Y es posible también que como él nos sintamos “muy desgraciados” al descubrir que nuestra flor no es la “única de su especie en todo el universo”. No podemos evitarlo, en nuestra vida habrán momentos en los cuales aparecerán personas o situaciones que cuestionaran lo que pensábamos, que nos harán ver que no todo es como creíamos. Es entonces que debemos tener presente que hay cosas que van más alla de lo que vemos o lo que vivimos. El que todas las rosas sean iguales a los ojos no significa que una no pueda ser realmente especial por lo que se ha compartido con ello.
El tercer elemento es la respuesta. No tomemos conclusiones ni decisiones apresuradas como lo hace el Principito: “No soy un gran Principe…y echándose sobre la hierba el Principito lloró”.
Su flor si era única, como aprenderá en el capítulo siguiente.
Ante cada encuentro inesperado en nuestras vidas debemos estar preparados para ver más allá de lo que la realidad nos muestra. Es cierto, lloraremos a veces, pero es necesario continuar el camino y estar preparados para lo que venga después. Si el Principito hubiese estado demasiado triste o llorado demasiado quizás no hubiera escuchado el saludo que le hace el zorro al inicio del capítulo siguiente.
La vida es un camino donde los encuentros se dan a cada instante, pero donde lo que pase al final dependerá de cada uno de nosotros. De ver más alla de lo que nuestros ojos nos muestran y de aprender a ver con el corazón. Entonces el camino hacia nuestra felicidad será más claro, pues lo esencial es invisible a los ojos, tal como nos recordará el zorro en el siguiente capítulo.

sábado, 15 de agosto de 2009

Hojas Especiales

Cuestión de perspectiva
En este corto capítulo XIX de "El Principito" creo que hay varias ideas sobre las cuales reflexionar.

La primera es la de escalar las montañas que aparezcan en nuestro camino. Todos en nuestra vida tenemos sueños, planes, proyectos, y cada uno de ellos en cierta medida implica el escalar una alta montaña. Ante cada etapa de nuestra vida se abren nuevos retos...nuevas montañas que escalar, algunas más altas según se vaya venciendo las anteriores. El llegar a la cima, como piensa el Principito le va a permitir "ver todo el planeta y a todos los hombres". Pero así como él no alcanza ver más que "algunas puntas de rocas", a veces nos pasa lo mismo.

Es cuestión de perspectiva, de saber cuales son las montañas que uno debe realmente escalar. Se trata primero de llegar a la cima de nuestra conciencia de que somos seres únicos e irrepetibles y entender que no estamos solos para poder ver todo lo que realmente está a nuestro alrededor. No basta subir a la cima de una alta montaña para ver todo lo que nos gustaría...el problema está en subir la montaña correcta y el recordar que lo que vemos desde nuestra perspectiva puede a veces opacar lo que existe en realidad.
Si subimos la montaña equivocada es posible que solo nos conteste el eco como le sucedió al Principito.

Nuestro amigo anda en una búsqueda, y piensa que no es el eco sino los hombres quienes le han respondido. Allí entra otro elemento interesante de este capitulo: una de las preguntas filosóficas más clásicas y esenciales ¿Quién eres tú? El eco responde tres veces con la misma pregunta.
Es una pregunta que pocos se hacen en realidad y menos aun llegan a responderse. Si todos lo hiciesen, nuestro mundo sería diferente. Solo quien sabe quién es puede encontrar el verdadero camino hacia la felicidad. El resto puede sentirse feliz por momentos, pero no llega a entender el verdadero sentido de su existencia.

EL principito le responde al eco con una petición y una afirmación sobre su realidad: "Sed mis amigos, estoy solo".
El eco responde "estoy solo...estoy solo...estoy solo". ¿Qué tan solos estamos en medio del bullicio de nuestra existencia? ¿Sabemos quienes somos? ¿Adonde vamos?

Como muchos de nosotros, el Principito busca sus respuestas, busca una explicación para lo que acaba de vivir, pero una explicación desde su perspectiva. La tierra es un "planeta raro"..."seco, puntiagudo y salado". Luego nos regala otra frase que aunque parte desde una perspectiva equivocada basada en una experiencia limitada (desde la cima de la montaña), esconde una gran verdad: "los hombres carecen de imaginación".

Es cierto, muchas veces carecemos de imaginación y es esa falta de imaginación la que nos impide ponernos en una perspectiva diferente a la nuestra y ser más comprensivos con el resto y con la realidad que nos rodea. Pensamos que lo que sucede a nuestro alrededor es la única realidad que existe. A veces no hacemos "mas que repetir lo que se" nos dice.

Olvidamos que existen flores... que existen personas a nuestro alrededor que son verdaderos amigos, verdaderos tesoros.

Subamos a la cima de nuestra montaña interior y respondamos a las preguntas esenciales. Entonces descubriremos que no estamos solos y que hay un camino que recorrer y otras cimas que alcanzar. Entonces descubriremos el secreto de la rosa.

domingo, 12 de julio de 2009

Hojas Especiales


¿Donde están los hombres?
El capítulo XVIII de "El Principito" es muy corto pero cuantas cosas nos puede decir.

Habla del encuentro del Principito con una simple flor de tres pétalos, una "flor de nada" como él la llama. Una flor que al igual que la mayoría de seres humanos, piensa que solo lo que ve es lo que existe ("¿los hombres? No existen más que seis o siete...")

La mayoría de seres humanos vivimos en "nuestro mundo", en nuestra "seguridad", en nuestro sitio en medio del "desierto", sin comprometernos, sin dar flores, nos contentamos con mostrar unos pocos pétalos, cuando todos somos capaces de dar frutos. Pero dar frutos implica un compromiso, un salir de nosotros mismos y aceptar que la realidad va más allá de lo que vemos. ¿Queremos ser una "flor de nada"? Cuantas veces los seres humanos somos "flores de nada" encerrados en nuestro "desierto", creyendo que el mundo es solo lo que vemos. Aun así todos podemos dar respuestas y vaya que lo hace la simple flor cuando habla de los hombres: "...nunca se sabe donde encontrarlos. El viento los pasea. Les faltan raíces. Esto les molesta"

¿Cuáles son nuestras raíces? ¿Puede la gente contar con nosotros? (¿Nos encuentran quienes nos necesitan?), ¿Qué cosa nos molesta?¿Por qué vivir en un desierto?

El mundo a nuestro alrededor necesita gente comprometida, flores que den frutos, hombres con raíces en valores que nuestro mundo necesita ahora más que nunca, hombres que estemos dispuestos a dar, sin molestarnos, aceptando que hay realidades diferentes a la nuestra y que lo que vemos es solo una parte del todo. Salgamos del desierto y florezcamos donde se nos necesita.
Que nos puedan encontrar.

viernes, 5 de junio de 2009

Hojas Especiales

Apariencias
EL capítulo XVII de “EL Principito” tiene para mi muchas ideas interesantes. Empieza con una frase que posiblemente muy pocos de quienes lo han leído han considerado. Creo que Saint Exupery dice una gran verdad que suele pasar desapercibida la mayoría de las veces: “Cuando se quiere ser ingenioso, sucede que se miente un poco”.
Para llamar la atención, para que “nos hagan caso” a veces caemos en el juego de exagerar un poco o de aparentar. El mismo Saint Exupery en labios del Aviador lo admite: “No he sido muy honesto…”y nos recuerda como los seres humanos, que nos solemos creer tan importantes ocupamos en realidad muy poco espacio sobre la tierra si es que nos amontonamos. No se expande mucho en el tema, pero es importante aceptar que a veces no somos honestos...y que es esencial aprender a ser honestos, a decir la verdad comprendiendo que un tiempo y una forma de hacerlo, no pensando en nosotros, sino en el otro.
El Principito al llegar a la Tierra no encuentra a nadie, lo cual creo que también es una metáfora que nos habla de lo difícil que es a veces encontrar a alguien con quien conversar de verdad, de lo importante. Hablamos de lo aparente, de lo circunstancial, pero pocas veces de lo esencial. Curiosamente se encuentra con una serpiente, quien en un corto dialogo con el Principito le explica que ha caído a la Tierra, sobre un desierto.
La serpiente hace preguntas y da respuestas, se compromete. El Principito le abre su corazón y le explica la razón de su viaje: “Tengo problemas con una Flor”.
Cuan difícil nos es aceptar nuestros problemas, los escondemos detrás de la actividad, del ruido, de lo que llena nuestro tiempo pero no nuestro corazón. El Principito es claro. Busca respuestas, dejó la comodidad de su Planeta, busca a los hombres para encontrar respuestas.
La serpiente le responde con otra frase muy bien pensada por Saint Exupery: “También se está solo donde los hombres”. El Principito se da cuenta de que la serpiente es especial, es diferente y tras mirarla un rato, le dice que es delgada como un dedo. Otra vez las apariencias que engañan y la serpiente contesta que es más poderosa que el dedo de un rey. Esto le causa gracia al Principito (recién está aprendiendo a ver más allá de las apariencias). La Serpiente le dice lo que puede hacer “al que yo toco le hago volver a la tierra de donde salió”.
La serpiente sabe qué el Principito es puro y que viene de una estrella. Habla con enigmas y según ella “los resuelve todos”, además le dice al Principito que puede ayudarlo cuando eche de menos su Planeta. Ambos callan, y creo que Saint Exupery nos quiere recordar que hay cosas que no necesitan decirse cuando uno tiene un encuentro real y personal con otro. A veces en el silencio se dicen más cosas que con las palabras.
La serpiente es un personaje interesante de quien hablaremos más en su momento.

lunes, 16 de marzo de 2009

Hojas Especiales

El Planeta Tierra

El capítulo XVI de "El Principito" nos habla de la tierra. De sus reyes, geógrafos, hombres de negocios, vanidosos, borrachos y faroleros. Todo un espectáculos el de los faroleros que van prendiendo sus faroles coordinadamente. En conjunto alrededor de "dos mil millones de personas mayores".
Cada uno de nosotros es un planeta Tierra, y a veces nos creemos reyes, a veces somos vanidosos, a veces somos de pensamiento circular como el borracho, otras veces somos serios como el hombre de negocios, o creemos que lo sabemos todo como el geógrafo. Cumplimos con "nuestro deber" y "seguimos la consigna" como el farolero. Somos un planeta diverso y único. Somos personas mayores.
Allí está el problema, que hemos perdido la capacidad de maravillarnos con las puestas de sol, o de descubrir que a veces en lo efímero se esconde el misterio de la felicidad. Una rosa le abrió el corazón al Principito, aún no lo entiende bien, pero esa "efímera" rosa es única para él, como él es único para ella. La capacidad de conexión, de comunicarnos de verdad, de ver más allá de lo circunstancial o accesorio. Eso es lo que muchas veces olvidamos las personas mayores. Somos complejos, y nuestras experiencias nos marcan a veces más de lo que deberían. Si fuésemos más simples, si recordásemos que en el polo norte solo se enciende el farol una vez al año. Hemos perdido el Norte en nuestra complejidad. Los niños son por el contrario simples, van hacía donde quieren siempre que el camino este abierto. No perdamos ese espíritu de niño que sabe donde está la felicidad y que sin duda caminará hacía donde los días sean más largos.

lunes, 23 de febrero de 2009

Hojas Especiales

Entender la Geografia

El capítulo XV de "El Principito" nos narra el encuentro entre el Geógrafo y nuestro querido personaje. Es un capítulo importante pues es el Geógrafo quien le recomienda al Principito que visite la Tierra. Pero es un capítulo que a mi me recuerda a esas personas que creen que lo saben todo y que piensan que no se equivocan. Es más muchas veces estas personas son como el Geógrafo en que no arriesgan nada, todo se basa en su conocimiento, pero la sabiduría y el conocimiento no son los mismo. La experiencia de entender y "saborear" el conocimiento es sabiduría, pero tratar de capturar lo que percibimos, lo que está a nuestro alrededor es conocimiento. El Geógrafo conoce todo sobre lo que le han contado y demostrado con pruebas. Pero no lo entiende. Por eso solo conoce, no llega a ser un sabio (aunque él piensa que lo es). Ve solo lo que está ligado a su ciencia y no ve más allá, por eso no entiende como una flor, que es algo "efímero" puede ser importante. Para el Principito es "lo más bonito", pero para el Geógrafo no tiene importancia.
En la vida hay muchas personas así, incluso nosotros a veces somos un poco como el Geógrafo, que no queremos entender realidades fuera de nuestra "Geografía". Se piensa en "cosas eternas", pero uno se olvida que en lo simple está muchas veces lo importante...lo esencial es lo que no se ve.
El tener conocimiento deslumbra, así lo sintió el Principito al conocer al Geógrafo, "tiene un oficio" pensó. Pero después de unas cuantas preguntas se da cuenta que no conoce siquiera el planeta donde vive.
Sin embargo todo encuentro con otro ser humano es una oportunidad de compartir, no importa cuan diferentes seamos. El Geógrafo le da al Principito el consejo que cambiará su vida: Visitar la tierra.
No basta conocer, hay que entender, hay que cultivar la sabiduría. Que lo que se ve y lo que "es eterno" no nos deslumbre. Que sepamos entender que en lo aparentemente efímero puede esconderse la felicidad. No es la rosa como objeto lo que extraña el Principito, es el vínculo que existe entre ambos. Todos somos efímeros, pero hay vínculos que nos hacen intuir sobre la verdadera eternidad. Aprendamos a entender la diferencia y partamos con el Principito hacia la Tierra, para descubrir y entender cuan importante es "crear vínculos", cuan importante es ser "domesticado".

lunes, 9 de febrero de 2009

Hojas Especiales

Vivir para Trabajar

El capítulo XIV de "El Principito" me trae a la mente esa realidad que vivimos muchas veces de convertir los medios en fines. La consigna es lo que manda, la consigna (que es un medio para lograr algo o cumplir con algo) se convierte en un fin en si misma. El farolero no se escapa de esa realidad y lo peor es que como el planeta da vueltas cada vez más rápido, no tiene tiempo para otra cosa que no sea el cumplir con la consigna. Cuando uno convierte medios en fines no deja entrar a mucha gente en su vida, por eso se trata de un planeta muy pequeño, "el más pequeño de todos". El Principito toma conciencia de lo absurdo de la situación, sin embargo es menos absurdo que los otros personajes que ha encontrado porque al menos tiene un sentido. "Cuando enciende su farol es igual como si hiciera nacer una estrella".
Todo trabajo que va más allá de nosotros mismos es valioso, pero el problema está cuando lo convertimos en un fin. Se trata de trabajar para vivir y no de vivir para trabajar. Estamos por encima de las consignas.
Como dice el Principito "Se ocupa de otra cosa y no de si mismo" a diferencia de los otros personajes que había conocido. Sin embargo por hacerse esclavo de la consigna, perdió la oportunidad de encontrar en el Principito un amigo. Como dice: "Es el único de quien pude haberme hecho amigo. Pero su planeta es demasiado pequeño y no hay lugar para dos".
Entendamos que las consignas son para ayudar a los hombres y no para hacerlos esclavos. Solo si lo entendemos, podremos hacer de nuestro planeta un lugar donde podamos encontrar amigos, donde podamos pasar momentos especiales con quienes están a nuestro lado.

lunes, 26 de enero de 2009

Hojas Especiales

"No me entretengo en tonterias"

Continuamos hoy con nuestros comentarios reflexivos sobre uno de mis libros favoritos, "El Principito".
El capitulo XIII nos relata el encuentro del Principito con el hombre de negocios.
Este personaje se define a si mismo como "un hombre serio" que no se entretiene en tonterías y que "ha trabajado tanto". Como este mismo personaje nos cuenta solo ha sido interrumpido en su trabajo tres veces: "por un abejorro", por una "crisis de reumatismo" y la tercera vez por el encuentro con el Principito.
Es un hombre serio que no tiene "tiempo de desvariar" y que se ocupa de poseer estrellas "para ser rico" y "comprar más estrellas".
Como muy bien dice el Principito "razona poco más o menos como mi borracho". El pensamiento circular de convertir los medios en fines. Así no se llega a ninguna parte.
El Principito es claro cuando le dice que las posesiones que él tiene si son importantes, su flor y sus volcanes. Hay un sentido en el poseerlas y es que hay una relación de necesidad y utilidad entre él y su rosa y sus volcanes. Muy por el contrario, como le dice el Principito al hombre de negocios: "tú no eres nada para tus estrellas". El hombre de negocios no encuentra respuesta y el Principito se marcha del planeta.
¿Cuántas veces los adultos convertimos medios en fines? Nuestro trabajo, lo que hacemos (que debe ser un medio para vivir, para servir a los demás, para desarrollar los talentos que hemos recibido) se convierte en un fin. Nos ocupamos tanto que no tenemos tiempo para darnos cuenta que en la vida de cada uno de nosotros aparecen rosas que cuidar y volcanes que deshollinar. En lugar de ello nos preocupamos más de juntar estrellas, de disfrazarnos de las apariencias (que brillan como las estrellas). Felizmente ocurren a veces circunstancias que nos tratan de hacer ver que la vida es más que eso, "abejorros" o "crisis de reumatismo". Pero no es suficiente. Solemos no "entretenernos en tonterías" y seguimos adelante.
Aprendamos a no convertir los medios en fines, en lugar de vivir para trabajar, aprendamos a trabajar para vivir, para poder encontrar aquellas "flores" que la vida nos pone delante para regarlas y cuidarlas. Aprendamos a deshollinar volcanes para que no exploten, aprendamos a ser útiles para los demás.
Reconozcamos que una de las tontería más grandes de los adultos es la de creer que debemos ser un "hombre serio". No podemos ser serios cuando en realidad muchas veces no sabemos a donde vamos, cuando convertimos lo medios en fines por no tener claro el fin de nuestra existencia. Como dice el Principito "con sencillez" al final del capitulo XIII, "las personas mayores, decididamente son extraordinarias", el problema es que no nos damos cuenta de en que consiste el ser extraordinarios. Se trata de encontrar el verdadero sentido de nuestra existencia. Los seres extraordinarios son aquellos que toman conciencia de que hay un camino que seguir, una meta a la cual llegar, un ideal por el cual vivir. La semilla está en todos, es cuestión de darnos cuenta.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Hojas Especiales

Una visita muy corta

A veces en nuestras vidas nos enredamos tanto que no vemos nada fuera de lo que queremos ver. Nos encerramos en nosotros, sin querer escuchar, convencidos de que estamos en lo correcto y que nunca nos equivocamos. Pienso que en este capítulo de "El Principito" Saint Exupery nos quiere recordar como los hombres caemos en esos círculos viciosos que no nos conducen a ninguna parte.
Es entonces cuando no dejamos entrar a otros en nuestras vidas, es entonces cuando las visitas son cortas.
"Bebo ...para olvidar...que tengo vergüenza...vergüenza de beber"
Cuantas veces entramos en situaciones similares que se convierten en un círculo vicioso:
"No empiezo porque no sé si voy a terminar"
"No arriesgo porque no sé si voy a ganar"
"No pido perdón porque no sé si me van a perdonar"
"No doy lo mejor de mi porque no sé si voy a recibir lo mismo"
Nos esmeramos por esperar algo a cambio y hacemos las cosas en función de resultados. Los resultados son importantes pero muchas veces es el camino el que nos enriquece más que el resultado. El resultado es la consecuencia de mis decisiones y mi esfuerzo, de haber dado lo mejor de uno, pero a veces hay cosas que no están en nuestras manos y debemos entender eso muy bien asi como aceptarlo. Se trata de avanzar, de crecer, de ir en linea recta rumbo a nuestro destino y no quedarnos dando vueltas en círculo.
No queremos fracasar, pero es ese miedo al fracaso y al qué dirán el que nos anula muchas veces. Eso es motivo para entrar en "una gran melancolía".
Sin duda las personas mayores somos muy extrañas. Pero tenemos libertad, libertad para optar y decidir ir más allá de lo circunstancial, salir del círculo. Siempre habrá en nuestro camino un Principito "Compadecido" y "deseoso de ayudar" a avanzar, a continuar el viaje hacia nuestra felicidad. Aprendamos a descubrirlo, que no sea una visita corta, que sea un visita especial.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Hojas Especiales

Los verdaderos aplausos

El segundo planeta al cual llega el Principito está habitado por un vanidoso para quien el Principito es un admirador más. Cuanto nos gustan los aplausos, y cuantas cosas hacemos a veces para recibirlos. Al comienzo uno cae en el juego, pero a la larga la vanidad no conduce a nada...como le dice el Principito "pero tú estas solo en tu planeta". Y esa frase es cierta. La vanidad hace que uno se aparte del resto, que uno no vea más que su propio yo y se olvide del otro. Para el vanidoso, el otro es importante en cuanto satisfaga una necesidad (la del aplauso, el reconocimiento, la admiración). Como bien dice el Principito al poco rato: "¡Bueno!, Te admiro...pero ¿para qué te sirve?". No sirve para nada más que para llenar el ego y vaciar el alma.
Somos extraños los seres humanos. Nos olvidamos que una hermosa casa de nada sirve si no tiene buenos cimientos, y que esos cimientos no se ven. Los halagos, la admiración, los aplausos de nada sirven si se convierten en un fin. Los grandes personajes de la humanidad nunca hicieron las cosas pensando en los aplausos o la admiración que recibirían. Hicieron las cosas porque era su deber y el resto vino por añadidura.
Aprendamos a cumplir bien nuestro deber sin esperar nada, aprendamos a ser un ejemplo para los demás en lo que nos toca a cada uno. Los mejores aplausos no son los que se buscan, sino los que nacen de motivar al resto a seguir un buen ejemplo. Esos son los aplausos que solo el alma escucha y de los que Dios guarda la cuenta.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Hojas Especiales

Ser Rey de nuestro asteroide
A veces nos creemos los reyes de nuestra existencia. Y ese sentido de "realeza" es tan grande, que no dejamos lugar para otros, como ocurre con el Rey del capítulo X de "El Principito". El "manto de armiño" ocupa tanto espacio que no dejamos que otros entren en nuestro planeta. Cuando existe ese sentimiento de "rey" uno cree estar por encima de los demás y piensa que es su voluntad la única que cuenta, tratando de justificar lo que se hace bajo la premisa que uno es el rey, y es quien tiene la última palabra. Esto queda claramente graficado cuando al partir del planeta, el rey nombra al Principito su embajador.
Pero con este personaje Saint Exupery también nos habla de grandes verdades: "Sólo hay que pedir a uno, lo que cada uno puede dar" y "Te juzgarás a ti mismo...es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a si mismo que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte correctamente es que eres un verdadero sabio".
"Las personas mayores son muy extrañas" se dice a si mismo el Principito. Los adultos desean ser reyes para ser servidos, se olvidan que un buen rey está para servir. Seamos los verdaderos reyes de nuestro asteroide ( que es pequeño comparado con un verdadero planeta) y recordemos que para ser sabios, debemos saber quienes somos, que tenemos, adonde vamos; aprendiendo a dar lo que nos toca.

viernes, 17 de octubre de 2008

Hojas Especiales

Soportar dos o tres orugas

El capítulo IX de "El Principito" nos habla de cuando deja su planeta y se despide de la rosa. Al inicio del capítulo Saint Exupery nos recuerda que antes de toda partida hay que poner "en orden el planeta". Deshollinó sus dos volcanes activos y el extinguido ("uno nunca sabe lo que puede ocurrir"). Luego arrancó con un poco de melancolía los últimos brotes de baobabs. Al disponerse a cubrir la rosa con su fanal "sintió ganas de llorar". Y es que en toda despedida de alguien especial en nuestras vidas siempre hay algo de melancolía por aquello especial compartido. Las palabras de la rosa en respuesta al adiós del Principito llaman la atención por el desapego de la rosa: "He sido una tonta...Perdóname. Procura ser feliz".
¿Cuántas veces nos cuesta pedir perdón?, ¿Cuántas veces nos despedimos de personas importantes en nuestras vidas sin decir todo lo que nos gustaría? La rosa lo hace, intenta abrir su corazón: "Sí, yo te quiero...ha sido culpa mía que tu no lo sepas...Trata de ser feliz"
En esa despedida el Principito no sabe que decir, piensa en lo circunstancial ("Pero el viento..."). La rosa entonces dice algo que no puede ser más real: "Será necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer las mariposas, creo que son muy hermosas".
En este mensaje se esconde el misterio de aprender a aceptar las dificultades y los momentos difíciles en nuestras vidas. Son las orugas que si sabemos aceptarlas, pueden convertirse en hermosas mariposas.
Pero como la rosa, nosotros a veces nos dejamos vencer por el orgullo...no nos gusta que nos vean llorar y apresuramos las despedidas.
Todo tiene su momento y el adiós siempre debe ser un momento especial, de desapego, de desear lo mejor para el otro, aceptando que las mariposas son hermosas pero solo la podremos ver después de haber soportado a las orugas.

viernes, 3 de octubre de 2008

Hojas Especiales

Encuentros

El capítulo VIII de "El Principito" nos relata el encuentro del Principito con su rosa. Cada uno de nosotros en alguna medida ha tenido una experiencia similar: Encontrarnos con alguien especial en nuestras vidas, alguien que nos deslumbró ("¡qué hermosa que eres!") y a quien hemos ido poco a poco conociendo. En toda relación hay fases y al inicio es común querer lucir lo mejor de uno (("no temo a los tigres") y exigir algunas cosas ("por la noche me cubrirás con un fanal"). Para luego descubrir con el tiempo que todo encuentro, cuando hay amor, nos marca para siempre, aun cuando simplemente haya servido para descubrir que somos capaces de amar. En nuestras vidas aparecerán muchas rosas, ayudandonos a comprender como cuidarlas, abonarlas, podarlas...no es fácil pues es necesario comprender bien de que se trata. Todo hasta que aparezca esa rosa que perfumará e iluminará nuestra vida para siempre. A veces somos "demasiado jóvenes para saber amarla".

viernes, 19 de septiembre de 2008

Hojas Especiales

"Es tan misterioso el pais de las lágrimas"

El capítulo VII de "El Principito" me gusta mucho. En él, el Principito nos habla de su rosa por primera vez. El aviador estaba ocupado tratando de reparar el motor de su avión y el Principito lo interrumpe con sus preguntas. El aviador contesta con dureza y al final le dice que tiene que ocuparse de "cosas serias". La respuesta de el Principito averguenza al aviador: "¡hablas como las personas mayores!...¡lo confundes todo, todo lo mezclas...!". Siendo un libro para niños ¿no están esas palabras dirigidas a todos nosotros cuando convertimos los medios en fines?¿Cuando no nos damos cuenta de que nuestra flor es "única en el mundo"?
¿Alguna vez se han apagado las estrellas en nuestra vida? ¿Alguna vez no hemos perdido una flor? ¿Acaso no entendemos que las espinas si son importantes? Cuanta metáfora en cada cosa que el Principito le dice al aviador. Y el Principito "no pudo decir más y estallo en sollozos". ¿Cuando fue la última vez que estallamos en sollozos o que hemos estado cerca a alguien que lo hizo? A veces es necesario que "caiga la noche" en nuestras vidas, para poder soltar "el martillo y el perno" y perder el miedo a "la sed y la muerte". Siempre hay alguien a quien consolar, pero no es fácil hacerlo. El país de las lágrimas es misterioso, pero nos abre los ojos si queremos aprender a amar.

Sobre el contenido de las entradas

Este Blog cuenta con 8 areas de contenidos. No pretendo que lo lean todo, pero siendo un regalo, espero que lo compartan con quien lo necesite.
Entradas: Se publicará siempre que sea posible cada dos semanas
Atardeceres: Reflexiones dedicadas a mis pacientes y a toda persona que pasa por momentos difíciles. Basadas en lo que aprendo cada día de trabajo. Los colores del atardecer me recuerdan siempre que tras la noche viene siempre un nuevo día.
Experiencias y Espiritualidad: Reflexiones sobre como en la vida diaria Dios nos habla de mil y un maneras.
Para mis hijos: Breves lineas dirigidas a mis hijos y a todos los que quieren aprender.
Palabras de Vida: Reflexiones breves sobre una cita de la Biblia que me ha tocado de manera especial.
En forma alterna con:
Médico cúrate a ti mismo: Reflexiones y comentarios sobre la medicina y los médicos, tratando de humanizar la relación médico paciente, haciendo énfasis en los aspectos espirituales. Dirigida a estudiantes de medicina, médicos y otros profesionales de la salud, asi como quienes se interesen por los temas relacionados.
Para la Familia: Reflexiones sobre temas y situaciones por las que pasa toda familia.
Hojas Especiales: Comentarios e ideas sobre mis libros favoritos. Actualmente comentando "El Principito".
Meditando con Santa Teresa de Lisieux: La culpable de toda esta locura de compartir lo que uno escribe. Hace 3 años empezamos compartiendo estos mensajes con amigos cercanos y pacientes. Ahora forman parte del Blog. Citas tomadas de "Historia de un alma", la autobiografía de Santa Teresita (versión en ingles que nos regalo una gran amiga).

Un muy fuerte abrazo, con mis oraciones,

Luis Manuel

Algunos libros que recomiendo para médicos y estudiantes de Medicina

  • "A Balm for Gilead: Meditations on Spirituality and the Healing Arts " por Daniel Sulmasy
  • "Aequanimitas" por William Osler
  • "Ciudad de la Alegría" por Dominique Lapierre
  • "How Doctors Think" por Jerome Groopman
  • "La Ciudadela" por A.J. Cronin
  • "Medico de Cuerpos y Almas" por Taylor Caldwell
  • "Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, a Man Who Would Cure the World" porTracy Kidder
  • "Más grandes que el Amor" por Dominique Lapierre
  • "Only 10 Seconds to Care: Help and Hope for Busy Clinicians" por Wendy Schlessel Harpham
  • "Osler's Bedside Library: Great Writers Who Inspired a Great Physician" por Audrey Shafer
  • "Osler: Inspirations from a Great Physician" por Charles S. Bryan
  • "The Healer's Calling: A Spirituality for Physicians and Other Health Care Professionals" por Daniel Sulmasy
  • "The Last Half Hour of the Day: An Anthology of Stories and Essays That Have Inspired Physicians " por Christine Laine
  • "The Nature of Suffering and the Goals of Medicine" por Eric Cassell
  • "William Osler: A Life in Medicine" por Michael Bliss

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