Este Blog nació el 13 de junio del 2008, como un intento de compartir, como médico católico, ideas sobre medicina, mis libros favoritos y espiritualidad.

Publicaremos con la periodicidad que nuestro ocupado trabajo nos permita, comentarios, reflexiones e ideas relacionadas a estas áreas.

No pretendemos ser dueños de la verdad, ni tener todas las respuestas, solo compartimos lo que sentimos que es importante. Los frutos (que al final los cosecha el Señor), dependen del uso de la libertad de cada uno.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Hojas Especiales


Caminar hacia la Fuente

El capítulo XXIII de El Principito es bastante corto pero ilustra una realidad de la vida ante la cual casi todos nosotros nos rendimos sea consciente o inconscientemente. El hecho de que el personaje con quien se encuentra El Principito sea un comerciante creo que es intencional en Saint Exupery. El comercio es el que muchas veces define nuestros gustos y conductas y el comerciante con quien se encuentra El Principito parece todo un experto en marketing, pues intenta hacerle creer al Principito que tiene necesidades que satisfacer. El comercio vende la ilusión de la felicidad escondida de mil y un formas. En el caso del comerciante con quien se encuentra el Principito, el hecho de vender “píldoras perfeccionadas que quitan la sed” es para él importante porque con esto “se economiza mucho tiempo”. El Principito no cae en la trampa y pregunta qué se hace con ese tiempo. La respuesta del comerciante es “hacer lo que cada uno quiere”.

Eso es algo que le gustaría a la mayoría de personas, hacer lo que queremos. Pero es allí donde caemos en la trampa de la libertad y la voluntad. El problema está en no darnos cuenta de la diferencia entre hacer lo que debemos y hacer lo que queremos. No son necesariamente lo mismo, aunque sería maravilloso que pudiésemos todos aprender a querer lo que debemos, pues nuestro mundo sería un mejor lugar donde vivir. El comercio por tratar de vender es capaz de cualquier cosa y eso es lo que hace el comerciante, en las píldoras está escondida la fantasía de la libertad mal entendida: “hacer lo que cada uno quiere”. En nuestra sociedad se vende casi todo, incluso la fantasía de libertad y la ilusión de la felicidad. Lo que sí no se vende es la verdadera felicidad ni los verdaderos amigos.

El Principito nos recuerda al final del corto capitulo que es lo importante, pues él “caminaría suavemente hacia una fuente” de disponer del tiempo.

Es curioso como ahora en nuestros tiempos, si bien la comunicación parece estar al alcance de todos (con email, internet, chats, Messenger, etc.) a veces estamos más solos que nunca y tenemos mucho menos tiempo para nosotros, lo urgente prima sobre lo importante. A pesar de las herramientas, las veces que nos comunicamos de verdad son muy pocas. Hay muy poca oportunidad para realmente dialogar, para realmente encontrarse con otros seres humanos en lo esencial, con humildad y confianza, con el deseo de compartir las diferencias para aprender a darnos cuenta que en nuestras vidas las fuentes son necesarias. Es bueno estar conectados con el resto, pero que esa “comunicación” no nos distraiga de la verdadera comunicación, la comunicación de las existencias, y no sólo la de lo circunstancial y accesorio.

Es interesante que Saint Exupery haya usado la figura de la Fuente y del agua en este capítulo. Nuestros amigos de verdad pueden también ser una fuente para nuestra alma, de consejo, de afecto, de apoyo, de amor.

La idea del agua y la fuente me trae a la mente la escena de Jesús con la Samaritana en el pozo. La escena del agua viva. En nuestra sociedad son muy pocos quienes quieren acercarse a beber del agua viva, a aquella que nos va quitar la sed para siempre. Será que han comprado las pastillas del comerciante con quien se encontró el Principito y se olvidan que es importante el caminar hacia la fuente.

No perdamos el sentido de la esencia de las cosas, no tengamos miedo de tener sed y caminemos hacia la fuente, y hagámoslo suavemente. Recordemos lo esencial y si somos creyentes, caminemos hacia la Fuente verdadera, hacia quien es el agua viva, hacia Jesús. Entonces nunca más tendremos sed.

Si no somos creyentes entonces descubramos como una fuente especial de agua para el espíritu son nuestros verdaderos amigos y nuestros verdaderos maestros (aunque son un especie en extinción en algunos ámbitos). Aprendamos a amar lo que debemos, allí se esconde parte del misterio de la felicidad, y las fuentes son necesarias, para poder saciar nuestra sed y para poder compartirlas con los que amamos.

lunes, 4 de julio de 2011

Hojas Especiales

Rugiendo como el trueno
Nos toca continuar con las reflexiones sobre "El Principito", y el capítulo XXII en lo breve que es, nos habla del encuentro entre el guardavías y el Principito. En su corto dialogo nos recuerdan con pocas palabras como vivimos la vida los adultos, con "mucha prisa".
Y el gran problema es los hombres no saben lo que buscan, "ni siquiera el conductor de la locomotora lo sabe". Ni siquiera quienes tienen el poder y guían a las multitudes lo saben. Vivimos casi siempre "rugiendo como el trueno", tanto por el ruido que hacemos, como por la velocidad con la que vivimos. Probablemente persiguiendo nuestra felicidad, pensando que se encuentra en la meta, cuando es en el camino donde construimos la felicidad. "Nunca se siente uno contento donde está" dice el guardavía.
Tantos proyectos, tantos planes, tantos sueños en los que ponemos todo nuestro esfuerzo y por ello nos olvidamos de vivir, de disfrutar lo que nos regala cada día. Carpe diem. Los sueños y los proyectos son importantes pero como una guía hacia donde deseamos ir. Parecemos no estar satisfechos nunca y siempre andamos buscando experiencias nuevas, retos nuevos, placeres nuevos, cuando al final no perseguimos "absolutamente nada" que valga la pena. La vida es como un viaje y ese tren debe llevarnos hacía nuestra felicidad, y el camino es parte de ese proceso. Amar el camino para poder llegar a la meta. A veces nos obsesionamos tanto con la meta que nos olvidamos de buscar el mejor camino y de recorrerlo con alegría y esperanza, más allá de las dificultades.
"Unicamente los niños saben lo que buscan" nos dice el Principito, recordándonos que ellos se aferran a lo que es importante para ellos (lo que los hace felices).
Hace casi dos mil años Jesús dijo lo mismo: "Dejad que los niños vengan a mí...porque de los que son como ellos es el reino de los cielos" (Mt 19,13). Seamos creyentes o no, los niños pueden enseñarnos muchas cosas, y Saint Exupery capta la esencia de lo especial que hay en el corazón de un niño, ellos saben lo que buscan, aun cuando lo encuentren en una simple muñeca de trapo.
Como dice el guardavía, "¡Qué suerte tienen!.
No vivamos de prisa "rugiendo como el trueno" sin saber qué es lo que buscamos. Aprendamos a sentirnos contentos con el viaje, con cada día de nuestras vidas. Veamos los momentos de tristezas como parte del camino, y no lloremos demasiado por lo que perdimos, recordemos lo bueno que vivimos y pensemos que el mañana traerá nuevas oportunidades para poder ser felices. Aplastemos nuestra "nariz contra los vidrios" y disfrutemos del paisaje del camino que vamos recorriendo. Después de un túnel siempre vendrá la luz, abramos bien los ojos y no perdamos ese espíritu de niños, para poder ser felices con lo que la vida nos ponga delante.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Hojas Especiales

Lo Esencial es invisible a los ojos

En esta entrada continúo con mis comentarios a la última parte del capítulo XXI de "El Principito", uno de los capítulos más hermosos y recordados de este libro. El Principito se va a ver a las rosas, como le recomendó el zorro. Y en sus palabras a las rosas nos damos cuenta de que ya empieza entender: "...en nada se parecen a mi rosa, nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie...Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes".

"...nadie daría la vida por ustedes" es una frase que descubro por primera vez en el libro, habiendo leído el Principito decenas de veces. Viene a mi mente otra frase que habla sobre la amistad y el dar la vida: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos"(Juan 15,13). Domesticar no es otra cosa que una imagen para el vínculo más importante, el de la amistad verdadera, donde se da el amor más pleno y uno está dispuesto a sacrificarlo todo.

Si el Principito usa la frase "están vacías", siento que lo hace en el sentido de que las rosas están vacías de amor. Nunca han sido objeto de algo parecido a todo aquello que el Principito hizo por su rosa. "Son muy bellas" porque podrían ser domesticadas (amadas). Además si alguien las ve al lado de la rosa de el Principito no podría darse cuenta de la diferencia, todas serían iguales. Pero eso es ver solo con los ojos como el zorro le recordará en un momento. Es la rosa del Principito la que "se sabe más importante" por todo lo que él ha hecho por ella. ¿Ha habido gente así en nuestras vidas? Espero que si.

El Principito regresa para despedirse del zorro y es allí donde el zorro le regala su secreto, el cual "no puede ser más simple": "Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos"

"No puede ser más simple" esconde una gran verdad si es que uno no le teme al compromiso y ve con el corazón. Creo que la mayoría de gente que lee el libro intuye y saborea esa verdad, pero al final termina usando los ojos en su vida diaria. Quizás por que tenemos miedo a hacernos la pregunta ¿Qué es lo esencial?

El mismo Principito lo repite para acordarse (y recordárnoslo): "lo esencial es invisible para los ojos". Saint Exupery intenta llegar a nuestro corazón. Lo esencial es aquello que nos hace felices de verdad, lo que nos da paz y alegría, lo que le da un sentido trascendente a nuestra existencia: lo esencial es el amor, el Amor verdadero por supuesto. Y me atrevería como creyente a decir que lo esencial es Dios. Es en Él donde están todas las respuestas, pero respuestas que no se ven ni se entienden si usamos nuestros ojos, se trata de ver con el corazón, se trata de tener Fe. La Fe es creer en lo que no se ve con los ojos. Nace de escuchar en nuestro corazón esa sed de Amor que el hombre lleva dentro. Dios es Amor...aunque nuestros ojos no puedan entender ese misterio.

Alguien me dirá: Pero el Principito no es un libro religioso... ¿Por qué meter a Dios en todo esto?¿Acaso era Saint Exupery un creyente comprometido?

Aprendamos a ver con el corazón y nos daremos cuenta que no puede ser más simple. Para los creyentes Dios nos habla de mil y un maneras a través de su Providencia, y estoy seguro (mirando con mi corazón) que este libro es un libro especial para todo ser humano. "El Espíritu sopla donde quiere"(Juan 3,8) y no dudo que sopló en el corazón de Saint Exupery. Si desean, no le llamen Dios a lo esencial, y aceptemos que en la vida de todo ser humano lo esencial es el Amor. El que uno da y el que uno recibe, ese Amor que nos trasciende, que es regalo, que es donación, que es voluntad que da frutos, que da paz, que lleva en si el misterio de la verdadera felicidad.

Sin duda debemos aprender a mirar con el corazón para ver lo esencial. Pero aun quedan más regalos en este capítulo. El zorro entonces le dice algo hermoso al Principito: "Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que has perdido con ella". Si miramos con los ojos la palabra "perdido" podría estar fuera de lugar. Miremos con el corazón, lo que hace importante el objeto de nuestro amor es el tiempo que le damos. Y en esa linea de pensamiento seamos críticos de nosotros mismos y preguntémonos ¿Cuánto tiempo le damos a quienes decimos que amamos? ¿Es que acaso nos hemos vuelto seres que vivimos para trabajar como el hombre de negocios que solo contaba estrellas? Lamentablemente el complejo mundo el que vivimos los adultos nos roba lo más valioso...nuestro tiempo. Lo urgente no deja a veces tiempo para lo importante y le robamos instantes a quienes más amamos. Miremos con el corazón y descubramos que si debemos "perder" el tiempo con quienes más amamos. El Principito lo repite de nuevo para recordárnoslo.

Y el zorro nos recuerda que "los hombres han olvidado esta verdad" y diciéndolo al Principito nos lo dice a cada uno de nosotros: "...tú no debes olvidarte. Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado".

Con muchas de las personas que han sido importantes en mi vida he compartido esta frase. Incluso les he dicho que aunque nuestros caminos sean distintos, si me necesitan como su amigo, allí estaré acompañandolos. Sea con mi presencia, con mis palabras, con mi silencio, con mis oraciones, con lo que necesite nuestra amistad a pesar del tiempo y la distancia..."uno se hace responsable para siempre de lo ha domesticado".

Este es uno de los capítulos más hermosos del Principito, es un canto al Amor y a la Amistad verdadera. Se trata de llenar la vida de sol, de ser únicos en el mundo y de descubrir qué es lo esencial aprendiendo a ver con el corazón, dándole tiempo a quienes amamos. No seamos como los hombres de quienes habla el zorro, que "han olvidado esta verdad", aprendamos a ver con el corazón para encontrar lo esencial. Lo esencial es invisible a los ojos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Hojas Especiales

Ser únicos en el mundo

Continuamos en esta entrada comentando sobre el capitulo XXI de El Principito. En la entrada anterior de Hojas Especiales comentabamos sobre como es que a través de una amistad uno puede "llenar sus días de sol". El zorro invita al Principito a ser su amigo.
El Principito responde con una pregunta: "¿Qué debo hacer?"
Y entonces el zorro nos regala una serie de pasos que uno debe tener presente cuando quiere establecer una amistad de verdad.
Lo primero que nos recuerda es que uno debe tener "mucha paciencia". Una verdadera amistad no es cosa de un día o de una compartir algo importante. Toma tiempo lograr esa cercanía y esa relación especial que se logra con un amigo de de verdad.
El zorro le dice al Principito que al inicio hay que mantener cierta distancia...y que el "lenguaje es fuente de malos entendidos".
Es cierto. cuando uno recién empieza a conocer a alguien hay que tener cuidado con lo que se dice. Una palabra inoportuna o mal entendida puede malograr una relación que recién empieza. Pero conforme el tiempo va pasando y se comparten cosas importantes, uno puede sentarse "un poco más cerca".
Una amistad se cultiva, se abona, se riega, se ve crecer y se acompaña...y solo cuando ya existe la confianza, un amigo de verdad corrige y endereza el tronco con ternura para que se den los mejores frutos. La realidad es que es algo recíproco. Muchas "amistades" de hoy se acompañan sin comprometerse, no cuestionan y pierden el tesoro de los mejores frutos. No es fácil, es un proceso en el cual si se va muy rápido pueden haber malentendidos. Pero un amigo de verdad siempre está disponible, aunque en el tiempo los caminos se separen físicamente.
Otro elemento que nos recuerda el zorro es el de los ritos. Son un medio, no un fin, y si no los valoramos es porque a veces terminamos por convertir los ritos en fines. "Los ritos son necesarios" nos dice el zorro, ayudan a crear esa atmósfera para aprender a "preparar mi corazón". Los hombres de hoy no queremos perder tiempo en ritos, pero eso nos priva de entender y disfrutar muchas cosas en su verdadera perspectiva, es "algo demasiado olvidado" pero hace que cada situación especial sea "diferente a otra".
Así el Principito logra domesticar al zorro, con paciencia, al principio con las palabras justas. acercándose poco a poco, y entendiendo que los ritos son necesarios para preparar el corazón y que los momentos vividos sean especiales.
La vida no se detiene y llega el momento del adiós por la próxima partida de el Principito.
El zorro le dice al Principito que va a llorar por ello. El Principito le dice al zorro que es su culpa: "no quería hacerte daño, pero tu has querido que te domestique"..."No ganas nada".
El Principito aun no entiende el sentido de lo que ha encontrado en su amistad con el zorro.
Y el zorro entonces intentando abrir los ojos de su amigo le dice: "Gano...a causa del color del trigo." y luego añade algo que esconde en si el secreto de una verdadera amistad: "Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto".
Cada amigo que hacemos en nuestra vida es único en el mundo. Y como veremos en la próxima entrada comentando sobre la ultima parte del capítulo XXI de El Principito, se trata de aprender a ver las cosas en su verdadera perspectiva, de ver la esencia.
¿Somos únicos en el mundo para alguien? ¿Hemos ganado a causa del color del trigo?
Las personas especiales en mi vida, mis padres, mis hermanos, mi esposa, mis hijos, mis grandes amigos, son únicos, son un tesoro, son una fuente y un remanso incluso a pesar de la distancia física para quienes no pueden estar cerca. Nuestros amigos no tienen que ser necesariamente iguales a nosotros, sino tan solo saber estar cuando tienen que estar, a pesar de la distancia, a pesar del tiempo, con su silencio y sus palabras, con sus alegrías y tristezas, con sus miedos y esperanzas, con sus combates y su paz, con su oración. Es recíproco.
En realidad todos somos seres únicos, pero es en la amistad que se comprende y se realza el sentido de nuestra existencia como seres humanos, en explotar nuestra capacidad de amar y ser amados, de ser especiales para otro.
Un verdadero amigo deber ser fuente y ser remanso más alla del tiempo y la distancia.
Y como nos enseñará el Aviador en el capitulo XXV, es entonces que uno "se expone a llorar un poco..."

domingo, 11 de julio de 2010

Hojas Especiales

Llenar la vida de Sol

(Continuando con el capítulo XXI de "El Principito")

Si en este mundo uno tuviese tantos amigos como piensa, nuestro mundo sería diferente. Estamos acostumbrados a los amigos que nos acompañan, que nos entretienen, que nos hacen pasar buenos momentos, que guardan nuestros secretos. Todo ello es muy valioso y son sin duda buenos amigos quienes comparten ello con nosotros. Pero necesitamos también de los amigos que desean que nos convirtamos en mejores personas, de los que a pesar del silencio y la distancia saben estar cuando les toca, de los amigos que nos cuestionan cuando es necesario, de los que nos dicen esas verdades que no nos gusta escuchar pero que son importantes enfrentar, de los que con cariño y paciencia nos ayudan a ser mejores, a no solo estar bien, sino estar mejor, vivir mejor y caminar hacia nuestra verdadera felicidad. Los que llenan nuestra vida de sol.
No es fácil encontrar amigos asi, y el capítulo XXI de "El Principito" que continuamos hoy comentando nos recuerda y enseña ciertas cosas que a veces no consideramos importantes. "El Principito" es en realidad un libro sobre la amistad y el amor. De un Principito con una rosa, un aviador y con un zorro.
En nuestras vidas sin duda aparecerán rosas, aviadores y zorros. Nos daremos cuenta? Nos habremos dado cuenta de los que ya pasaron?
Para empezar cada uno de nosotros viver en su "propio planeta", y esto lo ilustra el zorro cuando al escuchar hablar al Principito sobre su rosa, se intriga el enterarse que esto no ocurrió en la Tierra sino en otro planeta.
Es interesante ver como el zorro se interesa en ese planeta...hace preguntas y aprende que no hay cazadores (lo cual lo entusiasma mucho pues su vida sería más sencilla), pero al preguntar sobre si hay gallinas se da cuenta de que "nada es perfecto".
Cuantas veces vemos las cosas desde nuestra perspectiva, de nuestra conveniencia, sea por buscar que no hayan problemas (cazadores), o por la necesidad de obtener algo que nos gusta (gallinas). Para el zorro la vida suele ser en realidad "monotona", como el bien dice: "todas las gallinas y todos los hombres son iguales".
Y es alli donde se abre una puerta que surge a partir de ser especial para el otro, el ser "domesticado", el hacer un amigo. Recordemos que el término "domesticar" implica "crear vínculos"; es la metafora que usa Saint Exupery en labios del zorro para hablar de la amistad.
Y las palabras del zorro lo ilustran muy bien:
"Si tu me domesticas mi vida estará llena de sol"
No se cuantas personas de quienes han leído "El Principito" han tomado conciencia de la profundidad y alcances de esta frase.
Podría decirse: Si tengo amor (un verdadero amigo) "mi vida estará llena de sol".
El zorro usa hermosas ideas para ilustrar como cuando hay una relación especial las cosas cambian: ..."conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás"..."me llamarán ...como una música"..."amaré el ruido del viento en el trigo". Llenar la vida de sol es iluminar las cosas de tal manera que es posible ver lo que usualmente no se ve.
No sería maravillosos el que podamos conocer el "rumor de unos pasos diferentes", que esos pasos nos llamen como una música y aprendamos a amar el ruido del viento.
Sin duda nos encantaría ser "domesticados". Y es precisamente eso lo que el zorro le pide al Principito . Me gusta el detalle de que antes de pedirlo el zorro "calló y miro un buen rato al Principito".
En ese silencio y en ese observar hay un mensaje escondido. No podemos pretender ser amigos de todos, conocidos tenemos muchos, amigos circunstanciales y no por ello no son valiosas las relaciones con ellos. Cada encuentro con un ser humano puede ser algo extraordinario y especial. Pero los amigos de verdad son pocos. Uno no anda compartiendo todo lo de uno con todos los demás. En ese silencio (que en realidad debe ser interior) y en ese observar (con el corazón como aprenderemos más adelante), uno va aprendiendo a encontrar a los verdaderos amigos.
El Principito al comienzo no entiende. Acepta que le gustaría ("bien quisiera") domesticar al zorro, pero no tiene "mucho tiempo" porque ha de "buscar amigos y conocer muchas cosas".
Responde así porque él también ve las cosas desde su perspectiva, desde su planeta, desde lo que piensa que es lo correcto para él, desde lo que desea.
Es entonces que el zorro responde regalandonos dos nuevas ideas muy importantes.
La primera que "solo se conocen bien las cosas que se domestican". Alguna vez de adolescente escuché una frase que me impresionó mucho: "Para amar hay que conocer y para conocer hay que amar...nadie ama lo que no conoce, ni puede conocer bien las cosas que no ama". Es circular, pero es real. No puedo amar aquello con lo que no me he conectado o vinculado (a quien no me ha domesticado). No puedo estar más de acuerdo con la frase del zorro, lo que nos dice Saint Exupery es que solo se conocen bien las cosas que se aman.
La segunda idea es la de cómo los hombres no tenemos tiempo de conocer nada, pues "lo compramos todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde se vendan amigos, los hombres ya no tienen amigos".
En una sociedad de consumo, donde las cosas se valoran más lo externo, por lo que se ve, por su utilidad práctica más que por su esencia es difícil hacer amigos de verdad. No se valora lo que no se vé. El zorro remata con una frase que ilustra toda la idea sobre la que hemos venido reflexionando:"Si quieres un amigo domestícame!".
Continuaremos reflexionando sobre este capítulo XXI de "El Principito" en una siguiente entrada. Este es para mi el capítulo más especial del libro, por todo lo que ya hemos compartido y por el secreto que nos va a regalar el zorro al despedirse de el Principito.
Aprendamos a hacer amigos de verdad, para llenar nuestra vida de sol y no olvidemos que en una relación de pareja debemos también ser amigos de verdad, ese es un sol muy especial.
Si queremos un amigo, aprendamos a "domesticar" y a "ser domesticados"...a crear vínculos de verdad.
Que encontremos nuestra rosa, nuestro aviador y nuestro zorro, para llenar la vida de sol, no solo la nuestra si no también la de los demás, para aprender a ver y conocer mejor las cosas.

domingo, 31 de enero de 2010

Hojas Especiales

Un cántico a la Amistad (el capítulo XXI de El Principito:

Crear Vínculos


El capítulo XXI de El Principito fue el capítulo que más me impacto durante mi adolescencia, pues contiene uno de los mensajes más importantes del libro.

En realidad es un capítulo muy rico para comentarlo en una sola entrada, y es por eso que he decidido comentarlo despacio tratando de no perderme lo importante. Espero escuchar a mi corazón y no perderme lo esencial.

El Principito había quedado llorando sobre la hierba en el capítulo anterior y el capitulo XXI empieza..."Entonces apareció el zorro."

Es el zorro quien inicia el dialogo y el Principito al principio no lo ve, pero una vez que lo observa siente que ese zorro tiene algo especial ("que bonito eres"). Siempre hay algo misterioso, un no sé qué que nos llama la atención en esos encuentros únicos con aquellos que van a ser importantes en nuestras vidas. Es difícil decir qué cosa es pero Saint Exupery lo plantea desde lo estético. Sin embargo recordemos que no hay nada más bello que un alma transparente, con sencillez de un niño y la fuerza de un ser maduro que sabe que su vida tiene un sentido, donde la verdad y el Amor son fuente de Paz y Alegría.

El Principito hace una pregunta "¿quién eres tu?". El zorro quien es y contesta. En esas simples lineas creo que también hay toda una lección existencial: ¿Sabemos quienes somos?

Una verdadera amistad solo puede nacer si uno sabe quien es. De lo contrario la "amistad" queda en un agradable intercambio de experiencias y emociones pero no profundiza en toda la realidad de lo que debiera ser.

Es entonces que el Principito le pide algo especial al zorro, y por un motivo especial: "Ven a jugar conmigo...¡estoy tan triste!"

Nuestros deseos nacen siempre de una necesidad, de que algo falta. El Principito está triste por lo que le acaba de suceder (descubrir que su rosa es igual a miles de otras rosas cuando ella le había dicho que era única en el mundo). Necesita estar con alguien "jugar" (los niños se acercan a otros niños a través del juego, su mundo gira alrededor del juego, fuente de alegría).

Todos necesitamos de un amigo especial, de alguien con quien "jugar" o mejor dicho de alguien que nos de alegría. Pero no es tan sencillo como le dice el zorro al Principito. El zorro "no está domesticado".

La pregunta surge: "¿Qué es domesticar?"

El zorro se da cuenta que el Principito "no es de aquí" y suelta una pregunta que creo que todos los seres humanos deberíamos hacernos de una manera consciente a cada uno de nosotros: ¿Qué es lo que buscas?

¿Sabemos qué buscamos?
El Principito busca a los hombres, busca amigos. En su encuentro con otro descubrirá más adelante que se esconde el secreto de la felicidad. Aun no lo entiende, pero la respuesta estará en lo que el está próximo a entender, en descubrir lo que es "crear vínculos".

Los hombres muchas veces pensamos que tenemos amigos, tenemos conocidos, gente cercana, pero amigos de verdad son muy difíciles de encontrar. Eso es "cosa ya olvidada". Solo si uno se deja domesticar puede nacer una amistad verdadera.
El zorro le explica al Principito lo que es crear vínculos. Todo se resume en una sola frase: "tú serás para mi único en el mundo".

Allí está el secreto de toda amistad verdadera, un amigo de verdad es único en el mundo. Y quizás extrapolando un poco en toda relación de pareja uno debería ser también único en el mundo para el otro. En una relación donde el amor es el eje de la relación el vínculo es tal que se tiene "necesidad el uno del otro". No es un poseer, es un dejar ser, un querer que el otro desarrolle toda su potencia y capacidad.

Es entonces que el Principito lo entiende..."Hay una flor...creo que me domesticado".

¿Hemos sido "domesticados" por alguien?¿Hemos "domesticado" a alguien?.
¿Somos únicos en el mundo para alguien?

Son respuestas muy personales, pero continuaremos con nuestros comentarios sobre este capítulo en las siguientes entregas de esta entrada.

Qué no seamos como los hombres que conoce el zorro, que lo único que les interesa es "criar gallinas". Aprendamos a buscar lo esencial y hacernos las preguntas correctas y crear vínculos que nos hagan mejores personas a nosotros y a los que nos rodean.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Hojas Especiales

Caminos y Encuentros

El breve capítulo XX de "El Principito" tiene 3 elementos que creo importante comentar.
El primero es el del Camino. ¿Qué es la vida sino un continuo caminar? Un caminar hacia nuestra felicidad…¿Pero dónde está nuestra felicidad? Como el Principito, es necesario que atravesemos “arenas, rocas y nieves”. Se trata de encontrar nuestro camino, “y los caminos llevan siempre a la morada de los hombres”. Todo ser humano que busca su felicidad al final tendrá que llegar a donde están los hombres. No estamos solos, la felicidad está en el amor, y el amor se vive en el encuentro con los demás.
El segundo elemento es el del encuentro con una realidad inesperada. El Principito se encuentra con “un jardín cuajado de rosas…¡Todas se parecían tanto a su flor!”. En cada camino que tomemos en nuestra vida siempre tendremos momentos como el que paso el Principito, encuentros con situaciones que cuestionaran lo que pensábamos. Y es posible también que como él nos sintamos “muy desgraciados” al descubrir que nuestra flor no es la “única de su especie en todo el universo”. No podemos evitarlo, en nuestra vida habrán momentos en los cuales aparecerán personas o situaciones que cuestionaran lo que pensábamos, que nos harán ver que no todo es como creíamos. Es entonces que debemos tener presente que hay cosas que van más alla de lo que vemos o lo que vivimos. El que todas las rosas sean iguales a los ojos no significa que una no pueda ser realmente especial por lo que se ha compartido con ello.
El tercer elemento es la respuesta. No tomemos conclusiones ni decisiones apresuradas como lo hace el Principito: “No soy un gran Principe…y echándose sobre la hierba el Principito lloró”.
Su flor si era única, como aprenderá en el capítulo siguiente.
Ante cada encuentro inesperado en nuestras vidas debemos estar preparados para ver más allá de lo que la realidad nos muestra. Es cierto, lloraremos a veces, pero es necesario continuar el camino y estar preparados para lo que venga después. Si el Principito hubiese estado demasiado triste o llorado demasiado quizás no hubiera escuchado el saludo que le hace el zorro al inicio del capítulo siguiente.
La vida es un camino donde los encuentros se dan a cada instante, pero donde lo que pase al final dependerá de cada uno de nosotros. De ver más alla de lo que nuestros ojos nos muestran y de aprender a ver con el corazón. Entonces el camino hacia nuestra felicidad será más claro, pues lo esencial es invisible a los ojos, tal como nos recordará el zorro en el siguiente capítulo.

sábado, 15 de agosto de 2009

Hojas Especiales

Cuestión de perspectiva
En este corto capítulo XIX de "El Principito" creo que hay varias ideas sobre las cuales reflexionar.

La primera es la de escalar las montañas que aparezcan en nuestro camino. Todos en nuestra vida tenemos sueños, planes, proyectos, y cada uno de ellos en cierta medida implica el escalar una alta montaña. Ante cada etapa de nuestra vida se abren nuevos retos...nuevas montañas que escalar, algunas más altas según se vaya venciendo las anteriores. El llegar a la cima, como piensa el Principito le va a permitir "ver todo el planeta y a todos los hombres". Pero así como él no alcanza ver más que "algunas puntas de rocas", a veces nos pasa lo mismo.

Es cuestión de perspectiva, de saber cuales son las montañas que uno debe realmente escalar. Se trata primero de llegar a la cima de nuestra conciencia de que somos seres únicos e irrepetibles y entender que no estamos solos para poder ver todo lo que realmente está a nuestro alrededor. No basta subir a la cima de una alta montaña para ver todo lo que nos gustaría...el problema está en subir la montaña correcta y el recordar que lo que vemos desde nuestra perspectiva puede a veces opacar lo que existe en realidad.
Si subimos la montaña equivocada es posible que solo nos conteste el eco como le sucedió al Principito.

Nuestro amigo anda en una búsqueda, y piensa que no es el eco sino los hombres quienes le han respondido. Allí entra otro elemento interesante de este capitulo: una de las preguntas filosóficas más clásicas y esenciales ¿Quién eres tú? El eco responde tres veces con la misma pregunta.
Es una pregunta que pocos se hacen en realidad y menos aun llegan a responderse. Si todos lo hiciesen, nuestro mundo sería diferente. Solo quien sabe quién es puede encontrar el verdadero camino hacia la felicidad. El resto puede sentirse feliz por momentos, pero no llega a entender el verdadero sentido de su existencia.

EL principito le responde al eco con una petición y una afirmación sobre su realidad: "Sed mis amigos, estoy solo".
El eco responde "estoy solo...estoy solo...estoy solo". ¿Qué tan solos estamos en medio del bullicio de nuestra existencia? ¿Sabemos quienes somos? ¿Adonde vamos?

Como muchos de nosotros, el Principito busca sus respuestas, busca una explicación para lo que acaba de vivir, pero una explicación desde su perspectiva. La tierra es un "planeta raro"..."seco, puntiagudo y salado". Luego nos regala otra frase que aunque parte desde una perspectiva equivocada basada en una experiencia limitada (desde la cima de la montaña), esconde una gran verdad: "los hombres carecen de imaginación".

Es cierto, muchas veces carecemos de imaginación y es esa falta de imaginación la que nos impide ponernos en una perspectiva diferente a la nuestra y ser más comprensivos con el resto y con la realidad que nos rodea. Pensamos que lo que sucede a nuestro alrededor es la única realidad que existe. A veces no hacemos "mas que repetir lo que se" nos dice.

Olvidamos que existen flores... que existen personas a nuestro alrededor que son verdaderos amigos, verdaderos tesoros.

Subamos a la cima de nuestra montaña interior y respondamos a las preguntas esenciales. Entonces descubriremos que no estamos solos y que hay un camino que recorrer y otras cimas que alcanzar. Entonces descubriremos el secreto de la rosa.

lunes, 23 de febrero de 2009

Hojas Especiales

Entender la Geografia

El capítulo XV de "El Principito" nos narra el encuentro entre el Geógrafo y nuestro querido personaje. Es un capítulo importante pues es el Geógrafo quien le recomienda al Principito que visite la Tierra. Pero es un capítulo que a mi me recuerda a esas personas que creen que lo saben todo y que piensan que no se equivocan. Es más muchas veces estas personas son como el Geógrafo en que no arriesgan nada, todo se basa en su conocimiento, pero la sabiduría y el conocimiento no son los mismo. La experiencia de entender y "saborear" el conocimiento es sabiduría, pero tratar de capturar lo que percibimos, lo que está a nuestro alrededor es conocimiento. El Geógrafo conoce todo sobre lo que le han contado y demostrado con pruebas. Pero no lo entiende. Por eso solo conoce, no llega a ser un sabio (aunque él piensa que lo es). Ve solo lo que está ligado a su ciencia y no ve más allá, por eso no entiende como una flor, que es algo "efímero" puede ser importante. Para el Principito es "lo más bonito", pero para el Geógrafo no tiene importancia.
En la vida hay muchas personas así, incluso nosotros a veces somos un poco como el Geógrafo, que no queremos entender realidades fuera de nuestra "Geografía". Se piensa en "cosas eternas", pero uno se olvida que en lo simple está muchas veces lo importante...lo esencial es lo que no se ve.
El tener conocimiento deslumbra, así lo sintió el Principito al conocer al Geógrafo, "tiene un oficio" pensó. Pero después de unas cuantas preguntas se da cuenta que no conoce siquiera el planeta donde vive.
Sin embargo todo encuentro con otro ser humano es una oportunidad de compartir, no importa cuan diferentes seamos. El Geógrafo le da al Principito el consejo que cambiará su vida: Visitar la tierra.
No basta conocer, hay que entender, hay que cultivar la sabiduría. Que lo que se ve y lo que "es eterno" no nos deslumbre. Que sepamos entender que en lo aparentemente efímero puede esconderse la felicidad. No es la rosa como objeto lo que extraña el Principito, es el vínculo que existe entre ambos. Todos somos efímeros, pero hay vínculos que nos hacen intuir sobre la verdadera eternidad. Aprendamos a entender la diferencia y partamos con el Principito hacia la Tierra, para descubrir y entender cuan importante es "crear vínculos", cuan importante es ser "domesticado".

martes, 6 de enero de 2009

Hojas Especiales

Vida y Destino
En dos semanas continuaremos con nuestras reflexiones sobre “El Principito”, pero ahora que recién empieza el año quiero comentar brevemente sobre un libro que empecé a leer con el nuevo año.
"Vida y Destino" de Vasili Grossman (1905-1964) me lo recomendó un buen amigo y decidí que sería mi primer libro para este año que empieza. Empecé a leerlo y quede atrapado en él.
No me considero crítico literario, pero creo que esta novela de 1100 páginas es especial. Su autor, un judío ruso que fue corresponsal de guerra durante la segunda guerra mundial y que vivió de cerca toda la atrocidad del conflicto, no vio su novela publicada porque fue prohibida por la KGB durante los 60s. Decir la verdad siempre va a molestar a quienes piensan que nunca se equivocan, y los regímenes totalitarios se caracterizan por eso, por creer que ellos son los únicos que tienen la razón: No hay verdad fuera de lo que le conviene al sistema.
Felizmente para los que nos gusta leer, el libro de Grossman fue sacado ha escondidas de Rusia y pudo ser publicado en los 80s. La última edición en español (traducida del ruso) es ahora todo un best seller con miles de copias vendidas.
En “Vida y destino” se mezclan “la grandeza terrible de lo épico y lo conmovedor de la cotidianeidad.” (http://www.hislibris.com/?p=528 ). Es un libro en el cual uno encuentra en sus personajes los diferentes aspectos de la naturaleza humana y en donde en la realidad histórica de la invasión alemana a Rusia durante la segunda guerra mundial y la lucha del pueblo ruso por vencer al invasor sirven de marco para las historias que el autor nos cuenta con gran fuerza y sensibilidad.
Según Grossman lo único que no se le puede quitar a un ser humano es su capacidad de decidir, la capacidad de optar. “Ni el destino ni la historia ni la ira del estado ni la gloria ni la infamia de la batalla tienen el poder para transformar a los que llevan por nombre seres humanos”.
Al final está la libertad, eso es lo que nos hace humanos.
Comparto esa idea, la libertad nos hace trascender sobre el instinto, aunque en la libertad esté también la opción a equivocarnos... es cuestión de aprender a optar por la verdad, por lo que nos hará realmente libres.
La solidaridad, la confraternidad, la unión, la paz deben de nacer del amor para ser duraderas. Está en cada uno el optar por lo que nos llevará a la felicidad.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Hojas Especiales

Una visita muy corta

A veces en nuestras vidas nos enredamos tanto que no vemos nada fuera de lo que queremos ver. Nos encerramos en nosotros, sin querer escuchar, convencidos de que estamos en lo correcto y que nunca nos equivocamos. Pienso que en este capítulo de "El Principito" Saint Exupery nos quiere recordar como los hombres caemos en esos círculos viciosos que no nos conducen a ninguna parte.
Es entonces cuando no dejamos entrar a otros en nuestras vidas, es entonces cuando las visitas son cortas.
"Bebo ...para olvidar...que tengo vergüenza...vergüenza de beber"
Cuantas veces entramos en situaciones similares que se convierten en un círculo vicioso:
"No empiezo porque no sé si voy a terminar"
"No arriesgo porque no sé si voy a ganar"
"No pido perdón porque no sé si me van a perdonar"
"No doy lo mejor de mi porque no sé si voy a recibir lo mismo"
Nos esmeramos por esperar algo a cambio y hacemos las cosas en función de resultados. Los resultados son importantes pero muchas veces es el camino el que nos enriquece más que el resultado. El resultado es la consecuencia de mis decisiones y mi esfuerzo, de haber dado lo mejor de uno, pero a veces hay cosas que no están en nuestras manos y debemos entender eso muy bien asi como aceptarlo. Se trata de avanzar, de crecer, de ir en linea recta rumbo a nuestro destino y no quedarnos dando vueltas en círculo.
No queremos fracasar, pero es ese miedo al fracaso y al qué dirán el que nos anula muchas veces. Eso es motivo para entrar en "una gran melancolía".
Sin duda las personas mayores somos muy extrañas. Pero tenemos libertad, libertad para optar y decidir ir más allá de lo circunstancial, salir del círculo. Siempre habrá en nuestro camino un Principito "Compadecido" y "deseoso de ayudar" a avanzar, a continuar el viaje hacia nuestra felicidad. Aprendamos a descubrirlo, que no sea una visita corta, que sea un visita especial.

viernes, 31 de octubre de 2008

Hojas Especiales



Compartiendo
A quienes esperan mis reflexiones sobre El Principito les pido disculpas, continuaremos en dos semanas.
El motivo para que esto haya sucedido es que quiero compartir con ustedes una noticia personal muy especial. Acabo de publicar mi tercer libro: "Encontrando el Santo Grial". Es un proyecto hecho realidad gracias al amor de mi familia y al apoyo de la editorial VE (Vida y Espiritualidad). Mi hijo mayor acaba de hacer su Primera Comunión y como el nos dijo esa tarde: "Ha sido el mejor día de mi vida". Justo el libro que acabo de publicar trata sobre eso, son dos historias en una que se unen al final a pesar de haber ocurrido cientos de años de diferencia. Trata sobre un niño de nuestro tiempo que se prepara para recibir la Primera Comunión y otro niño siglos atras que decide hacerse caballero y despues de ver que la guerra y la violencia no son una solución decide buscar el Santo Grial. Es una historia que buscar despertar en el lector la pregunta por el verdadero significado de la felicidad, y que les recordara a todos lo que significa recibir la Comunión.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Hojas Especiales




Me gustan mucho las puestas de sol


Al igual que al Principito, me gustan mucho las puestas de sol. A él le gusta ver las puestas de sol cuando está verdaderamente triste. A mi las puestas de sol me alegran, me emocionan, me recuerdan que tras la noche viene el nuevo día. A lo mejor por eso el Principito habla de que cuando esta triste le gusta ver las puestas de sol...son un canto de esperanza por la hermosura de los colores que nos puede regalar un atardecer. No hay dos puestas de sol iguales, cada una es diferente, y cuando uno observa con cuidado descubre que son las nubes del atardecer las que traen los más bellos colores al jugar con el sol que se despide. Las puestas de sol pueden ser "suaves" y sus colores nos deben recordar que al final, tras la noche siempre habrá un nuevo día.


viernes, 22 de agosto de 2008

Hojas Especiales

"Atención a los Baobabs"

Como en "todos los planetas", en nosotros hay "hierbas buenas y hierbas malas". Las cosas que vamos aprendiendo, que vamos observando a lo largo de nuestra vida son como las semillas de las cuales habla Saint Exupery. Algunas nacen de los buenos ejemplos que hemos visto, del amor que hemos recibido y se convierten en un rosal. Otras nacen de prejuicios, del egoísmo, de las malas compañías y las malas influencias. Esas son las malas hierbas que de crecer demasiado pueden convertirse en un "baobab". "Si un baobab no se arranca a tiempo , no hay manera de desembarazarse de él más tarde". Lo mismo pasa con muchas cosas en nuestra vida: malos hábitos, prejuicios, egoísmo, vicios. Todo ello al final va a destruir nuestro planeta.
"Es cuestión de disciplina", hay que "hacer cuidadosamente la limpieza del planeta". En nuestra vida debemos descubrir bien cuáles son nuestros baobabs y arrancarlos de raíz. "El retraso es una catástrofe". Comprendamos el "sentimiento de urgencia" de tomar conciencia del peligro de los baobabs, arranquémolos de raíz cuando están aun pequeños.

viernes, 8 de agosto de 2008

Hojas Especiales

B 612, No apto para adultos

El capítulo IV de El Principito es un nuevo llamado de atención para los adultos. "A los mayores les gustan las cifras...Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo". Como el aviador, debemos aprender a ver la esencia de las cosas y "burlarnos tranquilamente de los números". Y la esencia del libro de Saint Exupery está en una de las frases de este capitulo: "Erase una vez un principito...que tenía necesidad de un amigo". "El Principito" es un libro sobre la amistad, y por eso Saint Exupery no quiere que su "libro sea tomado a la ligera" porque uno de los tesoros más grandes que puede tener uno es un amigo de verdad. Y como él recalca "no todos han tenido un amigo". Creemos muchas veces tener amigos, pero es en las dificultades, en los momentos difíciles, cuando uno descubre quienes son nuestros amigos de verdad. Aprendamos a ver un cordero a través de una caja. Aprendamos para que nuestro espíritu nunca envejezca. Así podremos ver la esencia de las cosas. Los niños se dan cuenta de quien los quiere, descubramos cual es nuestro asteroide y encontremos al Principito. Sin dudarlo es un libro no apto para adultos.

viernes, 25 de julio de 2008

Hojas Especiales

¿De qué planeta eres tú?
El capitulo III de El Principito es muy corto, pero me dice muchas cosas. Me pareció simpática la frase de el Principito: "Entonces ¡tú también has venido del cielo! ¿De qué planeta eres tú?"
Los seres humanos somos en algunas cosas tan distintos unos de otros que pareciera que viniésemos de diferentes planetas, o como que cada uno es como un planeta diferente. Como el aviador, algo que tenemos todos en común es la curiosidad, el querer encontrar respuestas a aquello que no entendemos. El aviador busca respuestas, busca conocer de donde viene este extraño niño a quien le ha dibujado un cordero. Hace preguntas. Y el Principito sin querer va dando luces sobre su cordero y su planeta. Es importante hacer preguntas y sobre todo saber donde encontrar las respuestas. A veces nos complicamos con las preguntas y esperamos grandes respuestas. Las cosas en realidad son a veces muy simples, "camino adelante...no se puede ir muy lejos". Las respuestas muchas veces están "camino adelante", somos nosotros los que vamos "tan lejos" que terminamos por no encontrarlas. Yo soy de un planeta también pequeño, y trato de regar bien mis rosas, arrancar los baobabs de raíz y deshollinar mis volcanes con cuidado...aunque a mi si me gustan las puestas de sol. Además me gusta escribir, me gusta hacer preguntas y encontrar las respuestas.

viernes, 11 de julio de 2008

Hojas Especiales

Cuando el misterio es demasiado grande es imposible desobedecer

El encuentro entre el aviador y el Principito es una gran sorpresa para el primero, porque el dialogo se inicia con una pregunta que lo despierta: ¿Por favor, píntame un cordero?En la vida de todo ser humano hay momentos así, usualmente cuando hemos sufrido 'una avería en el desierto'. Es allí donde aparecen esas preguntas que de otro modo no nos hubiéramos hecho. En realidad, a nuestro alrededor se dan miles de preguntas a cada instante. Pero lo que no nos afecta suele no importarnos. Sin embargo, de pronto aparecen preguntas que cambian nuestra vida. Aprendamos a descubrir ese misterio, y entonces será imposible desobedecer, imposible dejar de responder. Desde la visión de mi fe, para mí el Principito viene a ser esa huella de Dios que todos llevamos dentro, esa voz interior que es como un niño inquieto, sincero, que no espera un no por respuesta, que no se cansa, que no tiene hambre ni sed...y que nos invita a amar. Pintar es para mí una metáfora para crear algo, y solo se crean bien las cosas cuando se decide aprender a amar. ¿No son acaso nuestros hijos (esos pequeños corderitos) fruto de nuestro amor, creación nuestra? El Principito invita al aviador a crear un objeto que es importante para él. El aviador se frustra un poco al ver sus dibujos rechazados, pero luego hace un dibujo que nos va adelantando uno de los mensajes más importantes del libro: "Solo se ve bien con el corazón...". La pequeña caja es un adelanto. Dentro de ella se encuentra el cordero más especial del mundo. El principito lo sabe. El cordero es también otro símbolo para mí. ¿Por qué un cordero? Pudo haber sido cualquier otro animal. ¿No estará Saint Exupery diciéndonos consciente o inconscientemente que hay un cordero que todos debemos tener en nuestro planeta? Y el cordero para los creyentes ¿no es acaso el mismo Jesús, el cordero de Dios? Si vemos con el corazón es posible que así sea. Habrá gente que esté en desacuerdo conmigo, pero cuando uno escribe siempre busca decir cosas escondidas para quien quiera entenderlas. Por lo menos así lo hago yo en algunos de mis cuentos, buscando que quien vea con el corazón se de cuenta del mensaje detrás de la circunstancia. Seamos como niños en su inocencia, en su sinceridad, en su deseo de aprender, en su afán de encontrar respuestas. Descubramos esas cajas a nuestro alrededor que esconden al cordero que podrá cambiar nuestras vidas, escuchemos a esa voz dentro de cada uno que nos quiere invitar a creer. Escuchemos a ese principito dentro de cada uno y no tengamos miedo de aceptar al cordero, y de pintarlo para otros en su corazón.

viernes, 4 de julio de 2008

Hojas Especiales

Una avería en el desierto
En la vida a veces hay circunstancias en las que, como el aviador de "El Principito", sufrimos averías que terminan por dejarnos abandonados en el desierto. Es necesario que hayan averías "en el motor" para poder hacer un alto. No es fácil hacer ese tipo de reparaciones, pero es cuestión a veces de vida o muerte. La vida de muchos grandes hombres ha sido precedida de situaciones así. Las palabras de Saint Exupery en un libro para niños son válidas para la vida de todo ser humano que quiere "poder hablar verdaderamente". Yo diría poder vivir verdaderamente. El encuentro con el Principito solo puede darse porque el motor del avión se averió, y no se averió en cualquier sitio, sino que tuvo que ocurrir en un desierto. Curioso que uno tenga que pasar por un desierto para poder hablar con alguien. Y es que en la vida a veces son necesarias las crisis, las averías de motor, para detenernos (y ojo que uno debe detenerse en el lugar correcto, lo del desierto fue providencial) y realizar esas reparaciones que nos permiten descubrir esa voz interior que nos cuestiona, que nos sorprende, que se ríe de nosotros, y que nos puede abrir puertas que conduzcan a lugares inimaginables.
La enfermedad suele ser una avería del motor. Y una avería que nos puede dejar plantados en el desierto y que sin duda es cuestión de "vida o muerte". Pero es en ese desierto de la incertidumbre ante lo que no depende de nosotros, que si abrimos nuestro corazón vamos a descubrir al Principito. Esa voz interior que nos hace preguntas, esa voz interior que busca amigos, esa voz interior que no se cansa, que no tiene miedo. No tengamos miedo a las averías, y si son en el desierto mejor.

viernes, 27 de junio de 2008

Hojas Especiales

Historias Vividas
Cada vida tiene algo de selva virgen. No se hasta que punto Saint Exupery era conciente de ello, pero cada ser humano va construyendo su vida sobre un territorio que nunca antes ha sido recorrido (por eso lo de selva virgen). Cada vida humana es única. Y ante esas posibilidades que se abren delante de uno, al final uno decide el como reaccionar frente a lo que acontece delante nuestro. Hay cosas que dependen de uno (allí vamos algo más tranquilos), pero hay otras en las que no sabemos que es lo que vamos a encontrar. Es allí donde si bien es importante saber de geografía ("sobre todo si se pierde uno durante la noche"), hay que saber ver más allá, descubrir que la boa que se comió al elefante se puede esconder dentro de lo que parece un sombrero. Si queremos vivir nuestra existencia de manera más plena y encontrar a ese Principito que todos llevamos dentro, es necesario no solo ver con los ojos. Ese es uno de los grandes mensajes del libro de Saint Exupery, y desde el inicio nos lo dice muy sutilmente. No seamos tan "razonables" y descubramos que en ciertas cosas hay que tener espíritu de niño. Que en la historia de cada uno sepamos descubrir lo esencial y lo separemos de lo circunstancial. Aprendamos a pilotear bien nuestro avión. Ser un aviador, volar es algo muy especial.

viernes, 20 de junio de 2008

Hojas Especiales

Para los niños
Lo primero que me llamó la atención cuando abrí “El Principito” por primera vez, fue la dedicatoria donde empieza pidiendo perdón a los niños por haber dedicado el libro a un adulto. Habiendo leído el libro muchísimas veces, creo tener más claras las cosas. Un amigo es un tesoro, y cuando uno tiene un amigo especial, “capaz de comprenderlo todo” y que ha pasado por momentos difíciles, uno siente la necesidad de darle lo mejor para animarlo. Leon Werth era un amigo “con necesidad de consuelo”. Creo que en mayor o menor grado, la gran mayoría de los adultos necesitan esa necesidad de consuelo. A lo mejor en León Werth estamos representados todas las personas mayores.
Hemos perdido muchas cosas que los niños tienen la suerte de tener. Su sinceridad por ejemplo. Los niños aprenden a mentir cuando empiezan a sentir miedo, cuando empiezan a querer quedar bien y dejan de ser ellos mismos.
Su perseverancia. No tiene nada de malo caerse si es para aprender a levantarse y a evitar las caídas; no tiene nada de malo no saber si eso estimula la sed de aprender más cada día; no tiene nada de malo equivocarse si es para no cometer los mismos errores; no tiene nada de malo ser diferente si descubrimos que en la diversidad puede haber riqueza. Los adultos tenemos miedo a caernos, a la ignorancia, a equivocarnos, a ser diferentes. Los niños no, mientras más amor a su alrededor, a veces hasta se ríen de si mismos y lo vuelven a intentar. Volver a intentarlo, eso es algo que muchas veces diferencia a los niños de los adultos. Si un niño va bien acompañado, siempre volverá a intentarlo hasta que salga bien. ¿Quién no se cayó aprendiendo a montar bicicleta?
Su capacidad de hacer amigos, sin discriminar a nadie.
El Principito es un libro sobre la amistad, entre un Principito y su rosa, entre el Principito y el zorro, entre el Principito y un aviador que sufrió una avería en el desierto.
El Principito es un libro para recordarnos que nunca debemos de olvidar las cosas valiosas que hay en un niño. Todos hemos sido niños antes pero cuan pocos lo recordamos, como dice Saint Exupery. Ojala en las siguientes semanas estas breves notas sobre uno de mis libros favoritos despierten en algunos de ustedes a ese niño que todos llevamos dentro, el buen niño que desea hacer amigos de verdad.

Sobre el contenido de las entradas

Este Blog cuenta con 8 areas de contenidos. No pretendo que lo lean todo, pero siendo un regalo, espero que lo compartan con quien lo necesite.
Entradas: Se publicará siempre que sea posible cada dos semanas
Atardeceres: Reflexiones dedicadas a mis pacientes y a toda persona que pasa por momentos difíciles. Basadas en lo que aprendo cada día de trabajo. Los colores del atardecer me recuerdan siempre que tras la noche viene siempre un nuevo día.
Experiencias y Espiritualidad: Reflexiones sobre como en la vida diaria Dios nos habla de mil y un maneras.
Para mis hijos: Breves lineas dirigidas a mis hijos y a todos los que quieren aprender.
Palabras de Vida: Reflexiones breves sobre una cita de la Biblia que me ha tocado de manera especial.
En forma alterna con:
Médico cúrate a ti mismo: Reflexiones y comentarios sobre la medicina y los médicos, tratando de humanizar la relación médico paciente, haciendo énfasis en los aspectos espirituales. Dirigida a estudiantes de medicina, médicos y otros profesionales de la salud, asi como quienes se interesen por los temas relacionados.
Para la Familia: Reflexiones sobre temas y situaciones por las que pasa toda familia.
Hojas Especiales: Comentarios e ideas sobre mis libros favoritos. Actualmente comentando "El Principito".
Meditando con Santa Teresa de Lisieux: La culpable de toda esta locura de compartir lo que uno escribe. Hace 3 años empezamos compartiendo estos mensajes con amigos cercanos y pacientes. Ahora forman parte del Blog. Citas tomadas de "Historia de un alma", la autobiografía de Santa Teresita (versión en ingles que nos regalo una gran amiga).

Un muy fuerte abrazo, con mis oraciones,

Luis Manuel

Algunos libros que recomiendo para médicos y estudiantes de Medicina

  • "A Balm for Gilead: Meditations on Spirituality and the Healing Arts " por Daniel Sulmasy
  • "Aequanimitas" por William Osler
  • "Ciudad de la Alegría" por Dominique Lapierre
  • "How Doctors Think" por Jerome Groopman
  • "La Ciudadela" por A.J. Cronin
  • "Medico de Cuerpos y Almas" por Taylor Caldwell
  • "Mountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, a Man Who Would Cure the World" porTracy Kidder
  • "Más grandes que el Amor" por Dominique Lapierre
  • "Only 10 Seconds to Care: Help and Hope for Busy Clinicians" por Wendy Schlessel Harpham
  • "Osler's Bedside Library: Great Writers Who Inspired a Great Physician" por Audrey Shafer
  • "Osler: Inspirations from a Great Physician" por Charles S. Bryan
  • "The Healer's Calling: A Spirituality for Physicians and Other Health Care Professionals" por Daniel Sulmasy
  • "The Last Half Hour of the Day: An Anthology of Stories and Essays That Have Inspired Physicians " por Christine Laine
  • "The Nature of Suffering and the Goals of Medicine" por Eric Cassell
  • "William Osler: A Life in Medicine" por Michael Bliss

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